Casi Termina

310 22 1
                                    

Narra Maya

El tiempo volvió a ser normal y la mirada de Eros estaba en mi, no podía saber lo que pensaba, no sabía si lo que había hecho con los dioses hace unos momentos lo había atemorizado o enojado.
Lentamente y con paso firme me acerque esperando su reacción, no hizo más que enredar sus brazos en mi cintura y besarme profundamente, su beso me transmitía tranquilidad, el momento se rompió solo hasta que Eros abrió sus alas y me arropó con ellas, miré lo que ocurría, Eros me había protegido de un intento en vano de Zeus al lanzarme un rallo por la espalda.

Lo miré a los ojos, mientras tomaba la mano de Eros.

Sus ojos desbordaba furia pura, y en un acto rápido y desesperado volvió a lanzar otro rallo pero ni siquiera llegó a nosotros, había un campo de fuerza al rededor de Eros y mío que nos protegía.

- No mereces vivir! No para destruir a un linaje de Dioses que ha vivido por Eones!!! -

-Me condenas por juzgarte, me condenas por hacer a lo que tú te has dedicado incluso cuando lo has hecho mal- dije rendida

Los dioses empezaban a darse cuenta, Maya no era la mala del cuento, todos ellos habían estado sometidos bajo un régimen que no podían ver, habían actuado como títeres a causa de actos que ni ellos habían provocado, incluso Afrodita que se encontraba recargada en la columna alejada de todos pensaba en las palabras de Maya.

- Este no es tu maldito mundo ni esto tu maldito problema, niña- Maya sonrió por un momento

- También lo pensé así, pero no después de esto, no después de ella- susurró Maya mientras sostenía su barriga

-No soy como ustedes pero ella sí, no les pido que me quieran pero a ella si, es uno de los suyos...por eso les pido a cada uno de ustedes su aprobación con forme al centro divino para salir y entrar con mi hija del Olimpo cuántas veces queramos, no puedo abandonar mi mundo y ella tampoco- Maya pasó la mirada por cada uno de los dioses, y ellos la veían a ella, el silencio parecía reinar en el Olimpo por primera vez en siglos.

- Yo lo acepto- hablo Hera mientras caminaba lentamente hasta su silla en el centro del Olimpo, su esposo la miró sorprendido por un momento.

- También pertenezco al mundo de los humanos y una parte de ti muere cuando no vuelves, por eso todos aquí bajan, incluso cuando tenemos todo aquí, necesitan de nosotros, no dejes que muera esa parte de tu Maya- habló Hera con una mirada obscura mientras formaba esferas de humo negro en el aire con tristeza.

-Yo acepto- coincidio Hades con su mujer tomando asiento a su lado

- No por ti Maya, lo hago por Eros, le debo más por haberme concedido el más divido deseo otorgado a los humanos - Ades besó la mano de su amada y mantuvo una mirada obscura hacia los otros dioses

-Yo acepto- se levantó Apolo hasta su asiento igual que los otros dos dioses
- Pero por ninguno de ustedes par de tórtolos, lo hago por la sabiduría que posee el espíritu no nato, tal vez cambie algo aquí arriba si aprende cosas de allá abajo-

-Estoy con mi hermano- habló Artemisa bajando su arco de caza

- Fue una pelea justa la nuestra, no quiero volver a repetirla, tienen mi voto- habló sorprendiendo a todos poseídon.

- Es una lástima que ni siquiera con todos los votos a favor puedan superar el mío, voto en contra, en contra de que tú y esa cosa pisen una vez más el Olimpo- Todos veían a Zeus, parecía cansado y desesperado ante sus actos pero incluso así no dejaba sus aires de superioridad.

- Yo...acepto- se escuchó un fino susurró a lo lejos que si no fuera por el gran oído de los dioses se hubiera perdido en el viento, todos los ojos viajaron hacia donde había provenido

-Tiene los tres con mi voto- Afrodita levantó la cabeza después de un tiempo y miró a todos.

- Somos esposo Zeus, tu voto vale la mitad y el mío la otra, no tienes el poder para destruirla, no a ella, yo acepto que ella y quién quiera pueda pisar el Olimpo después de todo ya no es tan sagrado, lo has manchado con todos y cada uno de los pecados de los humanos, Bienvenida Maya- Zeus no podía tener la cara más roja del enojo iba contra todo por Maya pero sus hermanos fueron más rápidos, Ades y Poseidón tomaron sus muñecas con una clase de cadenas de oro que apagaba sus poderes.

- Lo sentimos- murmuraron los hermanos antes de tronar los dedos y mandarlo a una prisión en lo más profundo del inframundo.

Ahora Maya podría pasar libremente, podía ser humana y estar en el Olimpo podía bajar y subir del cielo cuántas veces quisiera ella y lo haría con su familia completa, siempre con su hija.

---------

Amor Escrito en Griego (TERMINADA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora