Ha pasado un mes desde que llegué a este mundo.
No puedo decir que todo me haya ido bien, realmente no puedo.
El lado bueno es que logré comprender acerca del valor de los Eris, lo suficiente como para no dar demás a la hora de pagar. Gracias, patrón.
De por si, con 10,000 Eris que ganó al dia, apenas y puedo pagar las comidas y el baño en este mundo, eso sin tomar en cuenta las partes que he ahorrado para mis dos días de descanso o para alguna emergencia.
Tuve la idea de vender el poncho y el sombrero, sin embargo, no pude, más que nada porqué no era mucho lo que me ofrecían, y porque en parte, era de las pocas cosas que me recordaban a México.
Lo que me quedaba era esforzarme en la chamba.
Desde temprano, la mayor parte de mi horas se van en el mantenimiento y construcciónes del pueblo mientras el sol se alza hasta su punto; Llevo los materiales como tablas, bolsas con barro y piedras de un punto a otro, algunos más pesados que otros hasta el punto que solo podía arrastrarlos, picar la misma piedra que había en el lugar, que era utilizada luego para aplicarlas cómo soporte u otra cosa, aplicar una mezcla similar al cemento a las paredes una vez que estás eran levantadas y ser soporte para los demás trabajadores.
Día tras día, y poco a poco, varias de esas cosas comenzaba a sentirlas como una rutina que hace contraste con mi antigua estilo de vida.
Aunque el trabajo en la obra fue y sigue siendo duro y pesado, he podido aguantar lo suficiente como para no ser despedido en mi primer día, de hecho, milagro que no fue así.
Si, puede que mis piernas dolieran como si no hubiese un mañana, mis brazos igual o que mi espalda tronara cómo cohete en año nuevo y que todo de mi quisiera renunciar al momento, pero había una cosa que me mantenia de pie.
[Jefe: Perfecto ¡Eso es todo por hoy, muchachos! ¡Todos han hechos un gran trabajo! Este es el salario de hoy.]
Una vez el jefe anuncio la final del día, nosotros detuvimos nuestro trabajo, dejamos los equipos cerca de un pequeño almacén y recogimos nuestro pago de hoy.
[???: ¡Gracias jefe! Hasta mañana.]
[??? 2: ¡Nos vemos luego! Descansen.]
[??? 3: ¡Iré a celebrar! Buena suerte a todos.]
[Arturo: ¡Gracias patrón! ¡Hasta mañana! Que la pasen bien lo que resta de día.]
Cómo los demás, me despedí de mi jefe y del resto para dejar el lugar.
Con un ligero dolor en mi espalda, intente tronarla mientras seguía avanzando por el pueblo.
*Crack*
[Arturo: ¡Ahg!... Mucho mejor.]
Si tuviera más Eris para gastar, iría a un masajista, pero tengo que ser responsable con lo que gano.
Supongo que a esto se refería mi jefa con un trabajo, vienen aún más responsabilidades y el sentimiento de ganar por lo que haces.
Me preguntó... ¿Que estará haciendo en ese momento?
Con esa duda en mi cabeza, llegué a los baños públicos que hasta parecen más lujosos que mi antigua bañera en mi casa.
Quizás si no me gastará 2,000 Eris en los baños, tendría un poco mas, sin embargo, un lugar como este alivia el cansancio de este tipo de trabajo.
Es un precio justo.
Luego de entrar a los baños, pague la cuota de entrada, entre a la sección para hombres, guarde mi ropa en una de las canastas y sumergí casi todo mi cuerpo en el agua caliente, dejando mi cabeza afuera.
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Konosuba: ¡Rogando por fuerzas para este chingado mundo!
AventuraLa vida es fugaz y a veces no se puede hacer nada por eso. Cuando nos toca morir, morimos hasta de la forma más ridícula. Al llegar al mundo de los muertos y ser recibido por una diosa, este recibirá la oportunidad de ir otro mundo. Acción, aventura...