🎄 Hikaru Matsuyama. 🎄

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🎄 Especial de Navidad. 🎄

Una Extraña Tradición.

Hokkaido/Japón.

¿De verdad te vas? — pregunto triste un chico azabache de ojos color vino mientras veía con detenimiento a su amiga de la infancia.

— Si, pero solo será por estas vacaciones de invierno. — respondió con una sonrisa dulce. — Quiero pasarlas junto con mi familia en Sur América.

— ¿En que parte de Sur América? — la miró intrigado.

— En Venezuela. — contestó con una gran sonrisa, había pasado mucho tiempo que no iba.

Wow, queda demasiado lejos. — susurró triste.

— Y tu, Hikaru. ¿Que vas a hacer en las vacaciones? — pregunta entusiasmada.

— A decir verdad... Nada. — simplificó empezando a caminar por las calles totalmente llenas de nieve y la chica lo seguía de cerca. — Mis padres no estarán aquí, tienen demasiado trabajo en la India, pobre de ellos, ese lugar es muy caluroso.

— Tienes razón, pero estarás solo, en el país de mis ancestros es fundamental estar en familia, compartir ésta hermosa tradición juntos y en armonía. — sonrió emocionada.

— ¿Y como se llama esa tradición? — la miró confundido.

— Navidad. — al decir aquello la chica sonrió feliz y sus ojos adquirieron un brillo tan hermoso que hizo sonrojar al azabache que se tapó con su bufanda la mitad del rostro. — Oye ¡Tengo una idea! Puedes venir conmigo a pasar las tradiciones con mi familia.

— ¿E-eh? ¿I-ir con-contigo? ¿Con t-tu fa-familia? — la señaló nervioso.

— Solo era una idea, si no quieres ir no te oblig...

— N-no, no es eso, claro que me gustaría ir contigo. — se corrigió rápido el chico al ver la cara de desilusión de su amiga. — Solo que nunca había conocido a tu familia, solo conozco a tus padres. ¿Ellos querrán que yo valla con ustedes?

— ¡Claro que si! Ellos te adoran, Hikaru. — volvió a retomar su alegría mientras señalaba con ambas manos a su amigo y lo abrazaba por los hombros causándole un sonrojo al más alto. — Estoy súper segura que no habrá problema, ellos te consideran como a un hijo.

— Si... Como a un hijo. — sonrió forzadamente ya que esas palabras aunque eran tiernas le causaron un ligero dolor en el pecho al azabache.

De pronto empezó a nevar más fuerte y se dieron cuenta que se estaba haciendo más de noche por lo tanto tenían que ir a sus hogares, el oji-vino estaba apunto de irse a su casa pero la oji-____ no se lo permitió ya que le quedaba demasiado lejos y la nevada se había intensificado, así que le dijo que hoy se quedaría en su casa ya que quedaba muchísimo más cerca.

Tomó su mano y empezaron a correr, la joven intentaba mirar por donde ir con dificultad y el azabache miraba la mano de la chica que pasó gran parte de su infancia con un sonrojo y una sonrisa dulce. El amaba a su amiga desde hace muchos años atrás.

Capitán Tsubasa: One Shots.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora