1O: buenas impresiones

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- Este es mi pequeño secreto. Vengan, pasen.

Dohyon abrió una puerta corrediza, esto dio lugar a un pasadizo bastante aterrador.
Junho se interpuso de nuevo.

- No sabemos si es seguro. - Se echó para atrás, pero luego observó la calle de enfrente.

Una señora estaba prendiendo fuego a su marido, ella estaba sentada en una silla mecedora cantando una canción de cuna. No tuvo más remedio que entrar en aquel oscuro lugar.
Hangyul y Minhee caminaban juntos detrás de todos, el senador y Cha iban en el medio y Seungyoun con Dohyon encabezaban la extraña fila movediza. No hicieron falta más de treinta pasos para que una luz blanca los aturdiera. Habían llegado al refugio.

Habían muchas personas allí, la mayoría de clase baja. Todos estaban juntos, algunos siendo tratados por especialistas. Bandejas con comida eran repartidas a todos los habitantes, también se repartían mantas y botellas de agua.

- Como verá.. - Dohyon lo hizo voltear para verlo, ya que ahora estaba detrás suyo. - El fin de la depuración es acabar con la pobreza del país. También es una excusa para asesinar cruelmente a personas inocentes.

Yohan asintió lentamente, podía notar que varias personas lo señalaban animadamente.

- Prometo que cuando sea de un cargo mayor, terminaré con esto. No puedo seguir tolerándolo.

Un muchacho de hombros anchos se acercó a ellos con una sonrisa en sus labios. Llevaba en sus brazos un maletín con una Cruz Roja.

- ¿Esto es una broma? - El dueño del lugar se sorprendió al ver al mismísimo Kim Yohan en su humilde refugio. - Es un gusto, senador. - Extendió su mano y el más reconocido entre ellos la tomó. - Mi nombre es Kookheon, soy el dueño.. Esto. - su cuerpo volteó y enseñó la magnitud del establecimiento.

- Qué genial. Me alegra que aún queden personas cuerdas en este loquero. - Rió incómodamente, Kookheon lo entendió.

Junho tampoco estaba cómodo. A sus costados ya no estaban ni Seungyoun, ni dohyon, ni Minhee, ni Hangyul, ni mucho menos el colado que estaba con ellos en la camioneta. Parecía que la tierra los hubiese tragado.

- ¿Nos deja ver? - Kookheon señaló la parte manchada de rojo de su camisa. Yohan había vuelto a abrir su bocota sin que él se diera cuenta.

Caminó un tanto acompañado del dueño del lugar, después de todo no tenía otra opción. Unos niños menores a cinco años lo saludaron aún sin conocerlo. Él solo les sonrió, achinando sus ojos, y siguió con sus pisadas.

Lo recostaron en una camilla y encendieron una molesta luz blanca arriba de él. Yohan se sentó en un hueco libre de la cama portátil y tomó su mano.

- Qué noche. - Bromeó cuando aún faltaban más de dos horas para que acabara. - Tendré que aumentar tu sueldo.

Cha rió, luego sintió como Kim se alejaba porque había más personal junto a él. Tenía una buena espina de ese lugar, parecían de confianza.

...

Todos, absolutamente todos terminaron como cadáveres en aquella tienda de chucherías. Seungyoun tendría que barrer la próxima mañana si es que el recolector de muertos no los veía.

Aún podían verse cuerpos sin vida en el pavimento de la calle, Wooseok no perdía la esperanza de encontrar a su amigo sano y salvo. Aquel cabello rojizo que tanto amaba.. No podía soportar la idea de respirar sin él.

- ¿Qué es de tus amiguitos, pequeña fresa? - Un muchacho tomó su bate con clavos y rozó despacio la cabeza del rehén, este estaba atado a una silla de madera.

Wooseok tomó aire y se escondió detrás de un pilar que había a un lado de la puerta principal de la tienda, esta estaba abierta y podían oírse los diálogos que ocurrían dentro del lugar.

- ¿Eh? - Una persona dentro de un disfraz de cerdo ensangrentado tomó bruscamente algunos cabellos de Eunsang y lo elevó de la silla. Sus manos dolían por la cuerda que las apretaba. - No tienes muchas opciones, fresita. Si no nos dices dónde está ese viejo pobretón, esto - Elevó el bate del otro acompañante. - Va a terminar enterrado en tu cuello. La sangre va a combinar perfecto con tu estúpido cabello.

Lee hizo un puchero; sabía que Wooseok nunca lo abandonaría, ¿Pero dónde estaba ahora? Si él no llegaba probablemente no lo podría molestar más, ni a él ni a nadie. Bajó su cabeza, este era su final. No iba a abrir la boca, no metería en otro problema al senador, quien probablemente terminaría con la depuración.

Unos tachos de basura se cayeron en el exterior, todos se miraron por un segundo. Sin recibir indicaciones, un niño de unos quince años o menos salió del lugar.

Eunsang.. Para él, él solo era una persona más que iba a morir a manos de unos psicópatas que salían a matar en la purga. Los clavos en ese bate podían destruir su cráneo sin esfuerzo alguno.

- Si no lo sueltan en este momento, este, se muere.

Todos voltearon a ver a un nuevo invitado; Wooseok. Él había tirado dos tachos llenos de desechos, eso había ocasionado un estruendo y eso había provocado la salida de Eugene de la tienda. ¿Un plan ingenioso? Más o menos.
Con un arma junto a la cabeza del más bajo por apenas cuatro centímetros, presionó al resto para que liberaran a su amigo.

- Dinos dónde están, es fácil. Si no hablan, acabaremos con ambos. Somos una secta indestructible, deberías haberte dado cuen.. - Kim no lo dejó terminar y voló su cabeza de un disparo.

Otro de esos niños se acercó a él con una navaja, pero Seok lo pateó y este cayó al suelo, finalmente le disparó dos veces; una en una pierna y otra cerca del corazón. Al que aún tenía en brazos lo tomó de la camiseta y, al ver sus lágrimas, rió.

- ¿No te parece un poco ridículo que llores? Ibas a matar a mi amigo, y ahora que estoy a esto.. - juntó su dedo anular y su pulgar, dejando apenas un pequeño espacio. - de matarte, puedes entender cómo se sintió él.

Bruscamente lo tiró al suelo y pateó su rostro una sola vez. Desató a Eunsang sin quitarle la mirada al niño y cuando iba a marcharse, Lee lo detuvo.

- Eunsangie, luego hay tiempo de abrazarnos.

El menor era muy cariñoso, estaba agradecido con Wooseok y quería demostrárselo. Kim también lo era, pero no en el día de la depuración. Frotó sus manos en la espalda del más alto y observó al niño que anteriormente había maltratado. Este los miraba con asco.

- No, por favor.. - Muy tarde, Wooseok había apretado el gatillo.

PURGE ✧ PRODUCE & X1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora