Capítulo 14: "da igual cuando llegue que siempre llegaré la última".

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—Mamá, ¿dónde estás? —Grito desde el salón.

—Estoy en la cocina. —Contesta. Al oír su respuesta, me levanto y camino hasta la habitación donde se encuentra mi querida madre. Al entrar un delicioso y apetitoso olor a pasta a la carbonara se cuela en mi nariz.

—Hoy Lauren viene a almorzar, y viene con Henry.

—¿Henry?

—Es su nuevo novio, ¿no te ha hablado de él?

—Hace casi tres semanas que no hablo con Lauren —me acerco al frigorífico y saco mi botella de agua—. Y apenas la veo.

—Ya, hija, es que con esto de tu padre...

—¡Y aún me quedan dos años! —Digo levantando los brazos con la botella azul en la mano derecha.— Es de lo peor. Siempre me pone excusas para no llevarme a Johnson's. —Bebo de la botella.

—La próxima vez me llamas y yo te recojo y te llevo.

—Mamá, tampoco puedo estar dependiendo de ti.

—Ya hija, ¿pero qué quieres que te diga? No puedo hacer más.

—Si no te lo digo como un repeoche o una queja —suspiro—, sólo estoy harta.

—Te entiendo. Quizás no fue una buena idea...

—Nunca digas eso. —Le interrumpo y cuatro segundos más tarde oigo el timbre de la puerta.

Voy andando deprisa, pero sin correr, hacia la puerta. Abro y veo allí a Lauren guapísima como siempre. La abrazo tan fuerte que por poco la hago caer. Cuando me separo de ella me doy cuenta de que le acompaña un chico castaño de ojos marrones.

—Nane, Él es Henry. —Me acerco a él y nos damos un beso en la mejilla como una forma de saludo.

—Pasad, mamá está en la cocina. —Digo.

La pareja camina hacia dicha habitación de la casa. Henry es un poco más alto que Lauren. Parece que es muy buen chico. Bueno, aún no lo conozco pero me da la impresión que es simpático y agradable.

Cuando mamá termina la comida, la sirve en cuatro platos y nos sentamos en la mesa del comedor.

—Bueno Nane, cuéntame, ¿cómo va la banda? —Me pregunta mi hermana enrrollando unos espaguettis en su tenedor con ayuda de una cuchara.

—Genial —suelto mi tenedor en mi plato—, ¡mejor que nunca! ¿Nos viste en la tele?

—Sí, os vimos. —Contesta Mamá.— Ellos vinieron a ver la entrevista conmigo.

—Mi hermano mayor siempre quiso ser músico. Él toca la batería y la guitarra muy bien. Yo en cambio, soy un negado. —Comenta Henry.— La verdad, es que desde que se enteró que tú eras Anne la de Red Shoes, está muy interesado en conocerte.

—¿Sí? Pues cuando quiera y pueda, nos podemos ver.

—Lo malo de todo es eso, apenas tiene tiempo. Es un hombre de negocios y su trabajo le quita mucho tiempo libre. —Me mira y clava sus ojos en los míos.

—Oh, qué pena. Espero poder conocerlo algún día. —Digo realmente apenada, no lo he dicho por quedar bien.— ¿Y cuánto tiempo lleváis saliendo? —Digo después de un silencio incómodo.

Los dos se ponen a pensar y Lauren, que es más rápida, contesta antes:

—Dos semanas justas, de hecho, hoy las hacemos. —Dice Lauren mirando a Henry, y él sonríe.

—¡Felicidades!

—Ah, ahora que lo recuerdo, me han dicho que tu corazón está ocupado también, ¿no es así? —Pregunta mi hermana.

—Sí, así es, ¿cómo te has enterado?

—Twitter.

—¿Twitter? ¿¡Estoy en Twitter?! —Digo realmente asombrada.

—Y no es la primera vez. —Dice Henry mirando su plato.

—Y yo que pensaba que nadie nos seguía...

—Por Dios Nane —empieza Lauren—, ya has visto el revuelo que estáis causando: televisiones y radios de todo el país están deseando entrevistaros; las resvistas están como locas y no hay semana en la que no seáis portada, los fans os piden fotos, ¿acaso no has tenido que firmar ya un par de autógrafos?

—Sí, la verdad es que sí, pero no me he parado a pensarlo demasiado.

—Lo bueno de este mundo es que la gente se hace fan en seguida, en poco tiempo. Es una ventaja que sólo los famosos tenéis, pero también hay que saber utilizarla bien y en el momento a adecuado. -Dice mi madre llevando toda la razón.

Cuando terminamos de comer, recibo una llamada de Allan diciéndome que en una hora tengo que estar en Johnson's. Se le escucha alterado pero a la vez alegre y nervioso. Lauren y Henry se ofrecen a llevarme. Cuando llegamos, me despido de ellos y salgo del coche; corriendo entro a Johnson's ya que estoy nerviosa e impaciente por saber lo que Allan quiere decirnos. Miro el reloj de mi móvil y por una vez en mi vida, no llego tarde a algún sitio, eso es gracias a que mi hermana me ha traído, por supuesto.

Johnson's, tal como yo lo conozco, se compone de varias partes: el estudio, lo utilizamos para grabar y ensayar, lo utilizan también alumnos de la academia, los más avanzados; la sala de reuniones, ésta está en la segunda planta y está rodeada de grandes ventanas, ahí es donde hablamos y hacemos reuniones con otros representantes o simplemente nos ponemos a estudiar y hacer tareas y deberes cuando está vacía, Gemma y yo lo hemos hecho; la recepción, donde toman notas de los alumnos, donde puedes preguntar tus dudas y demás, allí está mi gran amigo Stacy, ella es la recepcionista y me cae muy bien; y por último, pero no menos importante, está el resto de la academia —las aulas, mejor dicho— yo sólo he entrado dos veces, ya que no me interesa mucho lo que haya allí, esta parte de la academia se utiliza para las clases de los demás alumnos.

Cuando llego a la sala de reuniones están todos allí y me digo para mí misma: "da igual cuando llegue que siempre llegaré la última".

Me siento y Allan empieza a hablar y a leer un papel escrito por su mala e inentendible letra:

—Lo primero: buenas tardes y lo siento por haberos llamado a esta hora, ya que en dos horas me voy de viaje con mis hijas y no tenía mucho tiempo —las cuatro asentimos—. Me han llamado para haceros una entrevista en la revista Tell Me More —Tell Me More es una revista de gran prestigio y muy famosa aquí en Inglaterra, me sorprende muchísimo que quieran entrevistarnos—, lo malo es que, ya sabéis como son los peridistas de esa redactora. Van a haceros todo tipo de preguntas y la mayoría no os gustarán y os pondrán en situaciones bastantes incómodas, al concederles el permiso para seguir con el proceso de la entrevista le estáis dando permiso, también, para entrometerse en vuestra vida personal, ¿queréis hacerlo o rechazo la oferta?

—Por mí, sí, es decir, yo soy capaz de hacerla. —Me lanzo primera.

—Y yo también. —Dice Ruth.

—Yo también la haré, no me importa. —Dice Gemma.

—Bueno, de eso se trata esto, de que la gente nos conozca, así que sí, hagámoslo. —Termina Lucy.

—De todas maneras si alguna pregunta no os gusta, les decís que no contestáis y ya está. Por otra parte, —continúa— creo que deberíamos empezar a componer ya. Debéis sacar vuestro propio disco lo antes posible, para así dar una gira por el país.

—¡Oh! —Dice Lucy.

—¡Eso sería genial! —Dice Ruth.

—Está bien, ¿cuándo empezamos?

El Susurro de AnneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora