Han pasado dos semanas desde la última vez que hablaron, Daiki continúa dolido por el trato que recibió durante la salida, se encuentra en su banco, prestando atención solo al profesor, por más que quiera hablarle, su orgullo le dice que estuvo mal la forma en que lo trató, así que evita todo tipo de contacto, se concentra en el festival que ya está pronto.
Hiroshi por su lado no muestra ningún tipo de arrepentimiento, piensa que el que estuvo mal no fue él, ya que toda la cena se la pasó más entretenido con su celular que disfrutando junto a él. Pasa toda la jornada hablando a sus compañeros, procurando ignorar la presencia de su amigo.
Suena el timbre anunciando la hora del almuerzo, todos salen al patio y como siempre Daiki se aísla sentado debajo del árbol. Hiroshi, por su parte va con un grupo de compañeros, conversa con ellos sin dejar de pensar en todo lo que pasó. Busca con la mirada a Daiki por todos lados, pero no le ve por ninguna parte, luego recuerda dónde suele almorzar, se disculpa y va en su búsqueda.
A lo lejos, observa que se encuentra en el lugar de siempre, entonces se acerca lentamente, cabizbajo y con las manos dentro de sus bolsillos. Se detiene a su lado golpeándolo suavemente con la punta del pie. Él no lo mira, solo come, con la mirada perdida a lo lejos. Por eso vuelve a golpearlo.
Daiki gira el rostro molesto.
— ¿Qué quieres, no te das cuenta que te ignoro?
—No te entiendo, te busqué por todos lados.
— ¿No entiendes que no quiero verte?
— ¿Es que no logro comprenderte?
— ¿Cómo explicarte? —piensa un momento para no lastimarlo con palabras duras—, sembraste un sentimiento, pero se desvaneció de mi interior.
—Pero yo, no he dejado de quererte, mis sentimientos siguen igual.
—Mi visión de ti es muy distinta ahora, perdiste lo bueno que tenías.
— ¿En qué sentido? Soy el mismo de siempre.
—Intento pensar que es así, pero la última vez que estuvimos juntos, me lastimaste.
Hiroshi queda cabizbajo frotándose un brazo.
—Sí, lo sé... me pasé de la raya; es que estar junto a ti, me hace bien. —Levanta la mirada.
—El estar contigo me daba alivio, luego se convirtió lentamente en dolor.
—Yo superé mi orgullo para poder hablarte nuevamente.
—Te entiendo, pero te pido que me des mi espacio, por el momento quiero estar solo.
—Está bien, te dejo; pero quiero que sepas que cuando me necesites, voy a estar ahí para ti, justo este fin de semana mis padres viajan y quería pasarlo juntos. —se da media vuelta y se aleja del lugar.
Daiki lo observa e intenta volver a comer, pero no puede, así que aparta su comida a un lado y se queda pensando en toda la situación. Está molesto, pero, por otro lado, reconoce que vino a buscarlo y eso requirió mucho valor, tal vez si reconociera que se equivocó, ¿o el que se equivocó fue él?
Concluye la jornada de clases y cada uno se dirige a su respectiva morada por caminos separados.
Este dilema no lo dejará descansar a la noche, está seguro que será otra jornada más de insomnio.
Por su parte Hiroshi no tiene problemas, está tranquilo, él ya dio el primer paso, solo falta esperar que Daiki olvide su malestar.
La mañana siguiente amanece oscura, los nubarrones cubren el cielo anunciando una pronta tormenta, en eso suena el despertador en la habitación, Daiki apenas se despierta porque no pudo dormir en casi toda la noche. Se dirige a la cocina para desayunar y saluda a sus padres, toma una taza de café y unas galletas, no obstante, vuelve a su habitación. Sus padres quedan extrañados ya que siempre desayunan juntos, piensan que debe ser por el estrés que le genera el organizar el festival de primavera. Al notar su rostro lo dejan tranquilo, saben que ya se le pasará.
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Oscuro Amor - Finalizada
TerrorDaiki es un prolifero abogado que vive de forma algo egocéntrica alejado de la realidad. Un día recibe visitas inesperadas que le informarán de una tragedia, luego de la cual un simple objeto acarreará un sin fín de problemas sobre un pasado oscuro...