VII

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(...)

— Sí es posible hacer un viaje en el tiempo… —

¡Lo sabía! Tenía que haber una manera. Si pudiera viajar a 1998 y evitar que Baekhyun se quite la vida, evitaría también la muerte de Chanyeol.

— …Lo que no es posible es traer de vuelta a la vida a alguien que está con vida. —

¿Qué? ¿Había escuchado bien? No quería que mi esperanzadora personalidad, alterara la realidad en una frase.

— ¿Quieres decir que Baekhyun está vivo?   pregunté asombrado.

Él asintió sonriendo.

— ¿Y dónde está? ¿Fingió su muerte entonces? ¡Hay que buscarlo! — Era increíble. ¿Baekhyun estaba vivo?

La sonrisa en él desapareció levemente, dio un sorbo a su café para luego permanecer un rato en silencio mientras miraba por la ventana. Después de un rato finalmente habló.

— Muchas veces buscamos lo que está en nosotros… —

Bebí del frappuccino pensativo. ¿Por qué tenía que ser todo tan metafórico? ¿No podía darme respuestas directas?

— No te entiendo…— dije con la pajilla en la boca.

Me miró cansado mientras exhalaba. — Debí imaginarlo, siempre fuiste muy estúpido.

— ¡Oye! Ni siquiera me conoces.

— Claro que te conozco, el que no me conoce eres tú. O mas bien, no me reconoces.

— ¿Podrías hablar directamente de una buena vez? Estoy cansado de las pistas, no me llevan a nada. —
Rio y empinó sobre su boca el vaso hasta acabar el resto de café.

— ¿Quieres respuestas? — asentí energéticamente. — Acompáñame entonces. —

Se puso de pie y caminó a la caja para pagar las bebidas. Yo tomé el envase aún con líquido y caminé tras él, fuera de la cafetería.

— Gracias, por el frappuccino. — le agradecí mientras lo seguía, de regreso al cementerio.

— No es nada. — respondió con una cálida sonrisa.

Lo seguí hasta el estacionamiento, en donde se dirigió a una camioneta negra. Le quitó el seguro y abrió la puerta del copiloto para darme paso. — Adelante. — dijo moviendo su mano en dirección al asiento.

Entré a la camioneta con algo de desconfianza. Era negra, y de un hechicero, estaba en todo mi derecho de temer por mi vida en ese momento.

— Es seguro, tranquilo.  — dijo al entrar y encender el auto.

Asentí intentando sentirme más confiado. Para distraerme, observé todo el interior de la camioneta. Estaba perfectamente aseada, del retrovisor colgaban lo que parecían ser collares y una fotografía. No quise tomar la fotografía y verla con detalle, sería un poco abusivo.

Durante el comienzo del viaje, me calme un poco. El olor ambiental a miel acariciaba mis fosas, viajaba desde ellas hasta mis pulmones y oxigenaban relajantemente mi cerebro. El aroma volvía el vehículo acogedor, y por alguna extraña razón, familiar.

— Así que los hechiceros viajan en autos.  — comenté para evitar formar un incomodo silencio durante el camino.

— Claro. ¿Qué pensabas? ¿Que viajábamos en escobas? —
Reí. Podía ser posible también.

— Claro que no, pero pueden teletransportarse ¿no? —  respondí mientras terminaba el infinito frappuccino.

Asintió mientras observaba el retrovisor para cambiar de carril.

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⏰ Última actualización: Dec 22, 2019 ⏰

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