Como el ave fénix

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No fue nada sencillo salir de la ruina, de ser un simple muchachillo de la calle a ser el multimillonario que actualmente era. Ya habían pasado diez malditos años desde que Steve lo dejara en una completa oscuridad de la cual simplemente se logró reponer por el simple deseo de venganza, uno que creía a cada día y que se alimentaba con cada una de las pequeñas victorias que tenía sobre el maldito alfa rubio que le destocara la vida.

-Si sigues paseándote desnudo no respondo de mis actos-Tony caminaba por la amplia sala de su vivienda sin nada de ropa encima.

-¿Y que estas esperando? Sabes que todo esto es tuyo-Se señaló a sí mismo.

-Kotenok no me tienes, tengo una junta de negocios muy importante-Tony se acercó a donde estaba su actual pareja, enredo las manos en el cuello de ese alfa y le dio un candente beso.

-Las personas pueden esperar, eres el presidente después de todo pero no creo que tu amiguito pueda esperar tanto tiempo sin hundirse en mi interior-Tony modio el lóbulo de la oreja de su amante.

-Kotenok, eres incorregible-Tony sintió como unas manos se posaban en sus glúteos, enredo sus piernas en la cintura contraria y se dejó llevar.

En una inmensa cama con sabanas de seda blanca se apreciaba como un omega pelicastaño estaba siendo embestido de manera salvaje por su actual pareja quien resultaba ser el dueño de Barnes Industries dedicadas exclusivamente a la mejora genética.

-Mgh...si...Bucky oh si...-Tony sentía como el alfa pelinegro mordía cada centímetro de su piel, poniendo especial atención en el cuello en donde dejaba una marca de mordida muy notoria.

-Eres como una maldita droga-Bucky embestía a su pareja de manera violenta, le encantaba ser quien provocara esos sonidos tan morbosos en ese omega.

-Aquí tienes tu dosis diaria...tómame-El alfa no lo pensó dos veces.

Aumento el ritmo de las embestidas hasta que sintió como estaba a punto de anudar en el interior de su omega, una corriente electica llego hasta la espina dorsal de Tony, tomo su miembro entre sus manos para masturbarse un poco sintiendo como liberaba su esencia sobre su vientre en el que se miraba un lindo tatuaje de un ciempiés que cubría perfectamente una cicatriz pasada...de algo que pudo ser.

Bucky por su parte sintió como liberaba grandes cantidades de semen en el interior de su omega, durarían en esa posición unos 30 minutos, suficientes para que un alfa se asegurara de dejar descendencia pero...ellos no...no podían hacerlo.

-Te amo Tony, no dudes ni un solo segundo de ello-Despapes de eso, Bucky se vistió una vez más pero antes de irse le dio un beso en la frente a su amado.

Tony se dio la media vuelta quedando boca abajo, agarro una almohada y la abrazo fuertemente para contener sus lágrimas. Le dolía en el alma el no poder tener hijos con ese alfa al que había aprendió a amar y el único culpable de esa desdicha era Steve Rogers.

-Te odio Steve, te odio con todo mí ser. Por tu maldita culpa estoy vacío por dentro-Gruesas lágrimas de dolor se apreciaban en esas mejillas.

El día en el que Tony perdió a su hijo no solo perdió al bebito sino que los doctores tuvieron que extirparle la matriz pues tenía una infección venérea mal atendida que había ocasionado un tumor maligno en su matriz.

-Pero ahora no estoy solo y tú vas a sufrir por lo que me hiciste, por lo que nos hiciste-El omega estaba con su mirada llena de odio.

Tras ser dado de alta, Loki se había encargado de cuidar de su amigo. La casa en la que vivía Tony con su alfa fue vendida por un muto acuerdo del cual él no estaba enterado pues al firmar los papeles del divorcio ni siquiera los leyó.

"El sol no regresa"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora