"Luzu" es un personaje extraño para Miguel Ángel por una razón que le es ajena, y solo hace que lo odie más.
—Mira Mangel es muy importante que comprendas cómo se trabaja para él señorito Rubén. — "Luzu" término por darle un tour por la mansión que para Miguel Ángel fue más solo una pérdida de tiempo.
"Luzu" finalmente llegó a la parte importante del tedioso recorrido, el garaje.
—En el garaje se encuentra la colección de automóviles del joven Rubén más usados en sus salidas. Es necesario que memorice bien las llaves, los sitios dónde están ubicados y los nombres porque él joven Rubén suele usar diferentes para particulares sitios. — Aconsejó abriendo las puertas del garaje de la familia Doblas dejándole la puerta abierta y encendiendo las luces con un aplauso.
Miguel Ángel no reparó en la decoración del sitio sino en los automóviles estacionados en el garaje. “Madre mía, ¿este niño a dónde va con tanto coche?” Pensó asombrado por los lujosos, coloridos y llamativos automóviles, ¡era el paraíso! Miguel se sintió en un maravilloso sueño del cual no quería despertar en su vida.
—Él joven Rubén suele usar con frecuencia este.— Avisó "Luzu" señalando una joya aparcada cercas de la salida casi podía escuchar una música angelical para presentarlo.
Miguel Ángel con torpeza consiguió murmurar un:
—Lo tendré en cuenta.
"Luzu" notó el pequeño brillo en los ojos de "Mangel" mientras avanzaba hacía el automóvil señalado.
—Bien, ya sólo te faltaría aprender los horarios del joven Rubén, y las llaves correspondiente a cada uno de los coches aparcados pero descuida es más fácil de lo que parece.
Miguel Ángel fingió escucharle pero su atención se encontraba en admirando silenciosamente el gusto de Rubén aprobándolo muy a su pesar.
"Luzu" fue amable en proporcionarle la información necesaria Miguel Ángel asintió concentrado en memorizar los horarios de su "jefecito" y cumplir las instrucciones dadas por "Luzu".
—Solo cuida muy bien tus palabras, y acciones con él señorito Rubén es muy especialito con nosotros los betas, ¿sabes? Él último chofer no duro nisiquiera el día. —"Luzu" advirtió viéndole seriamente por primera vez, sin esa irritante sonrisa.
Miguel Ángel simplemente agradeció en silencio su advertencia aunque "Mangel" sabía perfectamente lo "especial" que era la familia Doblas respecto a la clase más baja de la jerarquía pero nunca estaba de más recordarlo.
—Entendido.
~•~
—Sé un buen sirviente y sonríe para mí, Mangel.
Miguel Ángel forzó una sonrisa en su rostro para complacer al cachorro de alfa quién fue lo suficientemente audaz como para abrazar su cintura y atraerle contra él. Ese contacto hizo que un desagradable sentimiento golpeara con fuerza en su pecho, y por un corto instante, su respiración se cortó y sus pensamientos se perdieron en una marea difusa.
“No, no otra vez.” Él cerró sus ojos. “No está vez."
—Le daré más que una sola sonrisa, joven Rubén. — Murmuró conteniendo en esa temblorosa sonrisa su rabia apartándose de su agarré.
Él joven alfa miró curioso al beta que parecía corresponder sus intenciones. Por primera vez, un beta no se hacía el "difícil" y se sometía a su rol. Eso maravillo a Rubén y consiguió sacarle una risa divertida.
—Quiero ver eso, beta. — Dijo Rubén viéndole con ojos deseosos.
Miguel Ángel se abstuvo de estampar esa mirada sugerente contra la puerta de la limusina que abrió con un movimiento respetuoso frente a su "señor".
—Creó que no me equivoqué contigo, cariño. —Guiño su ojo coqueto, y desapareciendo dentro de la limo con una sonrisa encantadora.
"Mangel" ignoró sus palabras y cerró la puerta con un simple empujé incapaz de perturbar la tranquilidad de la noche con un arranque fuera de lugar.
—No lo hiciste, joven Rubén. — Susurró llevándose una mano a su rostro tratando de despejarse un poco antes de ponerse ante el volante.
Esa noche, no sería su noche sin duda.
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