22 El incidente

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Carlos está frente a su casa. Sube las escaleras, abre la puerta, ingresa en la cocina en dónde se quita los zapatos, va a la heladera, se saca la remera y toma agua del pico de la botella. Camina por el pasillo, se desabrocha el pantalón y lo pierde en el trayecto. Llega a la habitación. Su cama está deshecha pero el cansancio pesa más que la intención de tenderla. Con el pecho pegado al colchón, la mitad de la cara en la almohada y un brazo colgando, rememora situaciones ocurridas en el día, casi adormilado cuando recuerda que olvidó cerrar con llave la puerta. "¿Me levanto o no? Estoy tan cómodo..." Al final se duerme.

Entre disparates, recreaciones del día y exageraciones, sueña o cree soñar que entra en su hogar deja los zapatos, se saca la remera, bebe agua, camina por el pasillo, se desprende y pierde el pantalón; llega a la habitación, en donde se ve a sí mismo tirado en la cama. Se sienta al lado de la cabeza del durmiente y lo acaricia.

Las caricias parecen tan reales que lo despiertan, siente extrañeza, se levanta y pasa por encima de los pantalones, bebe agua de la heladera.

Recuerda la puerta y la cierra. Allí se da cuenta de dos pares de zapatos.

Avanza y sobre la silla dos remeras de idéntico color. Encuentra dos pantalones en el suelo y, en la cama, un durmiente idéntico a él.

Feria de SensacionesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora