Finalmente había llegado el día en que se llevaría a cabo el consejo de paz en el monasterio de Alto Hrothgar. Luego de salir de Soledad, luego de haber conseguido que el general de la Legión Imperial y haber pasado por una experiencia tan surrealista, Corin se puso en camino para regresar aquí.
La experiencia surrealista fue que terminó haciendo un viaje trascendental, como cuando el príncipe daédrico Azura lo metió en su estrella para purificarla. De la misma manera, pero ahora con el príncipe daédrico de la locura, Sheogorath. Un característico personaje que como su ámbito indica, lleva la locura por donde quiera.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Corin había entrado en contacto con un vagabundo en Soledad, este le dijo que estaba perdido si su maestro no regresaba a su reino, que al final es el plano de Oblivion de Sheogorath. Luego de entrar a la mente de Pelagio III, mejor conocido como Pelagio el Loco, y arreglado lo que parece ser que producían su locura, fue cuando Corin finalmente pudo salir de ese lugar.
Después de eso, a la mañana siguiente, Corin se puso en rumbo hacia aquí. No es necesario decir que bastantes cosas pasaron en el camino: hubieron ataques de algunos dragones, y de nuevo cuando estuvo cerca de llegar a Paraje de Ivar, se volvió a encontrar con los sectarios de esa persona llamada Miraak.
Corin también, hizo una parada en Carrera Blanca para hacerle saber al jarl Balgruuf que había logrado que se haga el consejo de paz. Pero aun así eso no bastaba para finalmente conseguir su ayuda para capturar al dragón que le indicará donde está el escondite de Alduin.
En cuanto al incremento de ataques de dragones, Corin supuso que Alduin debe seguir en Sovngarde alimentándose de las almas de los nórdicos que vayan a para allí. En su camino, Corin fue matando a todos los dragones que se encontró para así no solo impedir que muera más gente, sino que Alduin siga fortaleciéndose.
Las almas de dragón que absorbió también sirvieron para que Corin se haga más fuerte, luego de llegar a Alto Hrothgar pasó los días que quedaban entrenando para mejorar su forma de pelea y entrenar sus gritos de poder.
El día pactado llegó, ya faltaba poco para que sea mediodía, Corin se encontraba de pie junto a sus maestros, los Barbas Grises, en la sala principal para recibir a las delegaciones de los Capas de la Tormenta y de la Legión Imperial.
Mientras esperaban a los primeros que podrían llegar, Corin le preguntó al maestro Arngeir.
Corin: ¿Crees que pueda haber una... reconciliación?
Maestro Arngeir: Me sorprendes que preguntes eso ahora. Es posible que lleguen a un acuerdo, pero que se llegue a lograr la paz. Eso lo veo imposible.
Corin: Es increíble, que solo porque apareció un peligro mortal, estén dispuesto a hablar.
Maestro Arngeir: Si, pueden que depongan las armas durante un tiempo, pero solo será para reunir fuerzas para el próximo derramamiento de sangre.