Se quedó congelado. Lo había tomado por sorpresa; rápidamente se secó las pocas lágrimas que habían escurrido en sus mejillas, rezando con todas sus fuerzas por que la oscuridad de la noche ocultara el enrojecimiento de sus ojos.
—Ah, Todoroki, ¡si, estoy bien! La bebida se me fue por el camino viejo y estaba tosiendo mucho, salí a respirar.—Le dijo con un nudo en la garganta.
—...Está bien. Si no te sientes bien puedes irte conmigo. Vendrán por mi pronto.
¿¡Irse con Shōto, los dos solos en un auto en la oscuridad de la noche!? bueno, ellos y el conductor del auto.
Sabía que se arrepentiría, que entre más fuera su cercanía con Shōto, simplemente le dolería más, pero con aquella alegría dolorosa dijo:
—Claro, muchas gracias...
No tardó mucho en llegar el transporte del muchacho. Se despidieron de todos y se montaron en el vehículo.
De camino a casa las luces de los otros autos pasaban sobre sus caras mientras conversaban. Por primera vez en toda la noche estaban hablando y riendo; hacía ya muchos días que Izuku no había tenido la oportunidad de hablar así con Shōto. Se sentía feliz.
El sueño tomó de sorpresa al pecoso, quien se disculpó y avisó que dormiría, pues estaba empezando a cabecear.
—No hay problema— Shōto miró por la ventana e Izuku se relajó contra el espaldar.
Aún no había entrado en un sueño profundo cuando sintió como su cabeza se resbalaba contra el hombro de Shōto. De entrada quiso quitarse pero, el chico ni siquiera se inmutó por su contacto, ¿acaso también dormía? Si así era no se quitaría sin motivo, quiero decir, si no se había dado cuenta, ¿por qué no disfrutarlo?
Se sentía ridículamente bien estando ahí, recostado contra el hombro de su compañero; los pensamientos lo envolvían, preguntándose si algún día tendría alguna posibilidad.
Aún con los ojos cerrados podía sentir la molesta luz de los autos sobre sus párpados. Los apretaba con pequeños espasmos tratando de concentrarse en el sueño. De pronto sintió como Shōto se movía y le colocaba con suavidad una chaqueta sobre el rostro.
No lo podía creer, casi sentía que explotaría de la euforia. ¡Le había cubierto los ojos! ¡Lo había estado observando al dormir! Shōto se, había preocupado por él...
Fue tanta la alegría que no notó como se fue el tiempo.
—Midoriya... despierta, ya estamos en tu casa.
—...Ah, si. Muchas gracias. Disculpa las molestias.
—No fue ninguna molestia. Nos vemos el lunes en clase.
—Nos vemos. Y otra vez gracias por todo.
—No hay de qué— Y sin más cerró la puerta del automóvil y se alejó en la oscuridad.
El peliverde se quedó ahí, casi brincando de emoción, en una ensoñación que no hacía más que alimentar su gusto por Shōto... y fue entonces cuando sintió ese dolor en su corazón. Pasaba cada vez que se ilusionaba así; se daba de golpe con la realidad, recordaba que Shōto era un joven amable que haría eso con cualquiera, como muchas otras personas también harían.
Su felicidad siempre se convertía en amargura, amargura de tener tales sentimientos mezclados con recuerdos como el de esa noche, que le darían vueltas durante muchas más noches, y que al día siguiente vería a Shōto riendo Momo.
Otra vez, otro espasmo frío en su débil corazón.

ESTÁS LEYENDO
Síndrome del corazón roto
FanficEl "síndrome del corazón roto" o cardiomiopatía de Takotsubo, presenta síntomas similares a los de un ataque cardíaco, como dolor en pecho y dificultad para respirar. Un estrés físico o emocional intenso pueden provocar que "se nos rompa el corazón"...