Cuando Anteros regresó al templo de Acuario notó que el dueño estaba con un semblante de preocupación. Raras veces visto por el caballero de Escorpio quien ahora lo abrazaba por la espalda.
-No entiendo que me sucede.-murmuró Camus.-Me siento triste,desanimado e incapaz de hacer algo correcto en toda mi vida. Jamás ahora que lo pienso, llegué a aprovechar cada oportunidad que se me brindaba. Siempre fui un egoísta,con quizás un comportamiento recio hacia los demás.
Y cuando pienso que todo estaba perdido aparecen aquellos a quienes alguna vez lastimé. Y aparecen justamente para apoyarme cuando no me lo merezco.El Dios pelirubio fingió en ese instante retirarse. Ocultó su visibilidad ante ambos y sacó su gran arco dorado y una flecha que tenía unos adornos demasiados hermosos.
Posicionó la flecha en el arco y estiró la cuerda. Apuntó al corazón del peliverde.
Dudaba si en verdad hacerlo,si esto acarrearía futuramente algunos problemas. Sin embargo a una predeterminada distancia decidió lanzarla.Escorpio entendió que algo andaba mal con Camus,de repente dejó de moverse y se sobresaltó ante algo que él no podía ver.
-Anteros!.-llamó elevando la voz agitando por los hombros al peliverde sin causarle algún daño.-Anteros donde estás.?!
El dios estaba con la cabeza gacha. En realidad él deseaba poder divertirse con ambos caballeros un poco más. En el Olimpo lo único que habia eran preocupaciones y peleas. Premoniciones de batallas que sucederían indudablemente y no quería regresar. Su madre y su hermano lo mantenían a raya en sus decisiones. Los únicos que mostraron un afecto y no lo dejaron a su suerte como su padre.
Sacó otra flecha de distinto color y apuntó a escorpio. Él no debía flechar a ambas personas, debía de estar ahí su hermano gemelo para mantener el balance,pero no tenía otra opción. Quizás ambos guerreros formarían una relación estable. Y soltó la flecha en dirección al pecho del escorpión quien sintió por un momento que el aire le faltaba.
-No tengo idéa de donde se fue Anteros pero cuando lo vea yo..!
-Milo...-le miró directamente a los ojos el de acuario.
-Camus,estás bien? Me asustaste y no creí que..
Anteros observó las reacciones de ambos. Se mirarían por un instante,si ambos ya se tenían un gran aprecio. No era necesario describir lo demás. Simplemente se dejarían llevar por la intimidad. Y si eso sucedía estaba a un paso más de hacer que ambos tuvieran algo fuerte.
Sonrió con tristeza,alivio,felicidad al mismo tiempo. Tantas expresiones en un solo rostro acompañado de sentimientos humanos. De todas formas,si era un Dios,el podía hacer lo que se le diera la gana y cuando quiera en cualquier lugar.
Se retiró.
Lo olvidarían por completo en unas cuantas horas tal y como es su naturaleza.-Camus..? Porqué me miras de esa forma..me estás poniendo algo incómodo.-agregó el escorpión tragando grueso y apartándose un poco,pues la mirada de Camus no era una simple. Tenía el ceño fruncido y una sonrisa adornaba su cara. Las mejillas ruborizadas le daban un toque de inocencia y maldad a la vez. Le estaba mirando con ganas de comerlo,acariciarlo o tal vez matarlo!
-Ca..Camus..no juegues así. Enserio.-tartamudeó escuchando sus propios latidos.
-Jugar a que Milo? Vamos a mi habitación,qué dices.
Prácticamente antes de que el rubio respondiera Camus ya lo tenía debajo suyo sujetándolo de sus ropas para atacarlo con sus labios.
Por un instante en la mente del acuariano pasó la imagen de Zeus. Era así que se lo hacía. El dios le dejaba dominar en ocasiones hace siglos. Pero esta vez, quería cambiar los roles.
Tomó del brazo al rubio y se lo llevó apresurado al cuarto sobre la cama. Y dejó que el rubio hiciera todo. Que tomara el papel del que domina. Pues Milo tenía claramente más musculatura de lo que se notaba.
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Corazón De Hielo(Completa-En Edición)
FanfictionCamus, un peliverde al que asesinaron a sus padres, llevado por Saga al santuario para así ocupar el puesto de la urna dorada. Realmente pasó más tiempo en Siberia entrenando que en Grecia, y a un rubio llamado Milo, le molestaba que cada vez se fue...