Rubén se acurrucó entre sus brazos olfateando su cuello en busca de algo que Miguel Ángel había perdido hacía mucho tiempo atrás pero, esa vieja falsa sensación de esperanza seguía presente en su lobo interior y se reafirmaba con ese suave toque del joven alfa.
“Recuerda tú trabajo, Miguel Ángel.”
—Mangel...—Volvío a llamar entre sueños Rubén.
"Mangel" solo permitió al joven cachorro de alfa aferrarse a su cuello y enterrar su rostro entre la curvatura de su hombro para hacerle sentir a su lobo interior amado.
“Él no es tu niña, Miguel Ángel.”
Cerró sus ojos un instante.
Ese joven cachorro beso sus labios colocándose encima de su regazo con suma facilidad podía olfatear los inicios de su calor obligarle buscar refugió en la frialdad de su cuerpo mientras se acoplaban al espacio de la parte trasera del vehículo.
—Mi niña...— Susurró esa voz encantadora en su cabeza.
Al abrirlos encontró ese rostro familiar, esa sonrisa desquiciada de amor que lo embriagaba y ese fresco aroma a menta inundó su agudo olfato volviéndolo desesperado por sentirse unido a su alfa.
“Él no es mi alfa.”
—...Mangel — gruñó él alfa devorando sus labios en un beso hambriento.
Miguel Ángel ignoró esa dolorosa punzada en su corazón al tratar de buscar el vínculo de su alfa para sentirlo más cerca, para refugiarse entre las oleadas de calidez de su pareja mientras era devorando por está en medio de su calor pero solo encontró un vacío helado que lo hizo tragarse sus lágrimas mientras sentía al impostor embestirle cegado por la necesidad de su celo.
Miguel Ángel volvió a cerrar sus ojos pero está vez no los volvió abrir hasta sentirlo fuera de él.
Lo peor, su lobo interno rugía de alegría al sentir a ese impostor reclamarle cómo suyo y Miguel Ángel solo se cubrió sus rostro con su brazo para evitar demostrar su dolor al joven cachorro encima suyo.
Era demasiado orgulloso para dejarse ver en ese estado.
Pero, en algún punto sintió un par de abrazados rodearlo con la suficiente fuerza cómo para hacerle ver a Rubén quién para su sorpresa parecía ser más consciente de lo que sucedía con él porque trasmitió en una simple mirada aquello que buscaba con tanto quería en ese instante.
—Lo siento. — Susurró en voz baja Rubén.
Miguel Ángel permaneció llorando en silencio ahogando los sollozos que buscaba salir de su garganta mientras Rubén se limitaba a ofrecerle la calidez de un abrazo conteniendo sus impulsos alfa con toda su fuerza de voluntad.
—Realmente, lo siento.
~•~
Rubén hizo una mueca al sentir el paño helado tocar su mejilla de la mano gentil de Luzu quién parecía estar molesto mientras lo atendía en la comodidad de la su habitación.
—¿Por qué Mangel haría algo tan bárbaro cómo golpearte? — Cuestión en voz alta Luzu apretando ligeramente su agarre en el paño.
Él joven alfa miró al beta mayor fruncir su ceño casi río al ver a su madre cuando tenía algún problema en el colegio dispuesta siempre a defenderle aún si el culpable solía ser él.
—Es mi culpa, Luzu me pase con él. — Admitió en silencio su error para sorpresa se Luzu.
Luzu asintió limitándose hacer su trabajo ignorando esa voz curiosa en busca de respuestas que seguramente Rubén no daría, no en ese momento.
—¿Hiciste lo qué te pedí? — Preguntó de la nada Rubén con su típica sonrisa juguetona.
—Si...— Luzu dudó en compartir su hallazgo o solo darle a conocer pequeñas partes importantes. — Es confiable.
Rubén entre cerró sus ojos en desconfianza por el tono dudoso en el que Luzu dijo "es confiable" más prefirió pasar de eso para evitarse otro disgusto.
—Confió en tú juicio, Luzu.
—Yo te agradezco tu confianza y ten por seguro que no ocurrirá otro accidente cómo este.
Rubén asintió divagando un poco de la extraña sensación que sentía con respecto a su nuevo chófer.
"Mangel" tenía un algo, un algo difícil de captar a simple vista que lo hacía ser curioso.
Y tentar su suerte con él.
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