Capitulo 2

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El tren para en la estación de Hogsmeade con un chirrido brusco. Una marea de estudiantes se precipita por el pasillo, así que esperamos en el compartimento hasta que se calma la bulla y podemos salir sin problemas. Fuera, nos recibe un hombre de gran estatura y complexión fuerte, he estudiado lo suficiente como para saber que tiene procedencia de gigantes. Al parecer, Harry lo conoce, porque se acerca a él y agarra mi mano para no perdernos entre la multitud. El hombre me saluda amablemente, y por lo que escucho de su conversación, sé que él lo acompañó a comprar sus cosas para el colegio. Se encarga de las llaves y los jardines de Hogwarts y es un buen amigo del director. Intercambian un par de palabras más antes de conducirnos hacia una barca en la que ya están montados nuestros amigos. Sin necesidad de remar, esta nos lleva a la otra orilla del lago, donde comienzan los terrenos del colegio. Todo esto debería sorprenderme, pero Roger ya me contó cómo era todo aquí, así que lo recibo como si fuera algo que hiciera todos los días. Al bajar, un señor harapiento con cara de mal humor nos conduce hasta las puertas de lo que creo que es el gran comedor y una mujer mayor y de pelo negro nos pone al corriente de que seremos seleccionados para una de las cuatro casas del colegio.

Nos dejan solos durante unos minutos, en los que todo el mundo escucha al pequeño de los Malfoy hacerle una oferta a Harry para... ¿ser amigos? Al menos así es como yo lo interpreto, pero por supuesto el niño mimado no podía abrir la boca sin despreciar a alguien, en este caso nuestro amigo Weasley, lo que por supuesto a Harry no le agrada en lo más mínimo, así que lo rechaza de una forma bastante cortante y vuelve con nosotros algo enfadado. Yo no puedo dejar de mirar al rubio, en cuya cara se refleja claramente la humillación que acaba de sufrir. Se lo tiene merecido.

Nos hacen pasar y nos llaman por orden alfabético para colocarnos el sombrero seleccionador en la cabeza, el cual nos repartirá en casas. Apenas me ha rozado cuando anuncia que estaré en Ravenclaw, al igual que mi padre y mi hermano. Me dirijo a la mesa con miedo, pues aquí no conozco a nadie, y todavía no han repartido a mis amigos, así que voy a sentarme con mi hermano, quién me recibe con un abrazo y una sonrisa alentadora. Al terminar, todos mis amigos están en Gryffindor. Los cuatro. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Espero que al menos nos toque en algunas clases juntos, no creo que pueda soportar el curso sin ellos.

Después de comer, nuestro prefecto nos conduce hacia nuestra sala común, pero estoy demasiado cansada del viaje y las emociones de hoy. Al llegar a mi habitación, me encuentro con una chica rubia de baja estatura y ojos vivos, me transmite buena energía.

- Hola -si vamos a ser compañeras de habitación, nos llevaremos bien al menos.

-Hola -levanta la cabeza hacia mi dubitativa, no parece ser una persona muy sociable.

-Soy Alice Davies, una de tus compañeras de habitación

- Luna Lovegood, encantada

Asiento, al parecer Luna no tiene muchas ganas de conversar y no quiero forzarlo. No sé cómo, mis pertenencias han aparecido aquí mágicamente, asi que saco a William, mi rata, antes de ir a dormir. Me gusta esta mascota, soy una chica ocupada y mi animal no precisa de muchos cuidados. Ni si quiera le he dado de comer desde esta mañana, pero me he guardado un trocito de pan de la cena que le dejo en la mesilla de noche. Ha sido un día agotador, así que me quedo dormida antes de darme cuenta.

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El curso pasa demasiado rápido para mi gusto. Harry y yo cada vez somos más amigos, Hermione pasa mucho tiempo estudiando y Ron casi siempre está castigado, así que terminamos por coger confianza, aunque sé que nunca podré superarlos a ellos. Descubren algo bastante interesante, e insisten en ocultármelo. Harry siempre argumenta que es por mi bien, que no quiere ponerme en peligro, pero, al igual que con mi familia, me siento al márgen. Aunque me duele, lo respeto, pero no deja de rondarme todos los días hasta que, los últimos días de curso, me levanto con la noticia de que han sido ingresados en la enfermería tras superar una serie de peligrosas pruebas para recuperar algo llamado la piedra filosofal.

Voy corriendo a visitarlos, pero a Ron y Hermione ya les han dado el alta, y Harry sigue dormido. Con temor a despertarlo, me voy a la biblioteca a investigar, donde me encuentro con Luna, quien, sin duda, ya se ha enterado de todo lo ocurrido. Nuestra relación se ha fortalecido bastante desde principio de curso, es una chica un tanto peculiar, pero está casi tan feliz como yo de tener amigos por fin. Me cuenta todo con detalles, está claro que su destino es ser periodista, como su padre. Estoy segura de que a mamá le encantaría conocerla, le diré que se venga algunos días a casa en verano. Un par de horas más tarde, Harry despierta y puedo ir a visitarlo. Le regaño de todas las maneras posibles por ser tan temerario y descuidado, pero me es imposible enfadarme con él. Dios, me alegro tanto de que esté bien. Lo abrazo con fuerza, con miedo de perderlo de nuevo. No sé cuánto tiempo ha pasado cuando el director nos interrumpe y me veo obligada a despedirme para hacer la maleta de vuelta a casa. Echo de menos a mi familia, pero me da tanta pena dejar el colegio. Este ha sido, seguramente, el mejor año de mi vida. Tengo la esperanza de poder ver a mis amigos en vacaciones, y espero que la situación de Harry en casa de sus tíos mejore, no soportaría verlo pasarlo mal.

Me vuelvo a encontrar con ellos una vez montados en el tren, intento disfrutar al máximo de mi tiempo con ellos, pues no creo que vuelva a verlos en semanas. A mitad de viaje, salgo al pasillo para comprar algunas chucherías del carro y mientras espero la cola tengo una vista clara hacia el compartimento de Draco. Sus amigos ríen y conversan, pero él está sumido en sus pensamientos. Pansy, a su lado, imparte caricias en su pelo intentando animarlo, pero él las rechaza bruscamente. Si fuera ella, ya lo habría mandado a la mierda.

Malfoy levanta la mirada hacia mí y sé que me ha visto, así que ni si quiera intento esconderme. Me preparo para que me insulte, me trate mal o use sus sarcasmos contra mi, pero lo único que hace es mirarme como un cachorrito abandonado. ¿Quién es este chico y qué ha hecho con el Malfoy que conocía? Parece realmente preocupado, sus ojos están marcados por ojeras. Se le ve tan afectado que incluso me preocupa. ¿Qué ha podido pasarle a un chico tan creído para estar así el último día de curso?

La señora del carro me llama varías veces, pero estoy demasiado inmersa en la mirada de Draco intentado descubrir su problema. Chasquea los dedos por delante de mi rostro y me apresuro a pedir lo primero que se me viene a la cabeza. Vuelvo a entrar en el compartimento un tanto preocupada, pero se me olvida en cuanto Ron empieza con sus bromas y caras estúpidas. Definitivamente, me encantan mis amigos.

Al llegar a la estación, lo primero que hago es abrazar a mis padres, los he extrañado muchísimo. Les cuento cómo me fue el curso y las buenas notas que he sacado, y en cuanto su conversación se dirige a recordar los primeros años de mis hermanos en Hogwarts, desconecto. Busco a Harry o a Luna con la mirada, pero lo que encuentro es a un chico rubio que se dirige con pasos lentos hacia su padre, quien le espera con la espalda bien erguida y los brazos cruzados sujetando un bastón. Al llegar, agarra a Draco del cuello de la túnica y le habla en susurros, al parecer, con un tono autoritario. El rostro del chico palidece un más si puede, claramente asustado, hasta que su padre lo suelta y le propina un par de golpes con el bastón en el costado. Miro alrededor, atónita, al darme cuenta de que soy la única que está prestando atención a esta horrible escena. El pequeño Malfoy aguanta el tipo como puede, pero yo no puedo quedarme sin hacer nada, al menos no después de lo que vi en el tren.

Empiezo a andar con intención de parar esto, cuando Harry se interpone en mi camino. Dice algo sobre que me echará de menos y que está deseando que llegue el segundo curso, pero a penas lo escucho. Solo puedo fijarme en como el señor Malfoy arrastra a su hijo hasta la salida, y les pierdo de vista. Me siento tan mal por no poder haber hecho nada.

Me despido de Harry con un fuerte abrazo y vuelvo con mis padres, quiénes ni si quiera se habían dado cuenta de mi ausencia. Les digo que estoy cansada y quiero irme a casa. Puede que ser la pequeña no tengo muchas ventajas, pero sin duda, que te consientan es una de ellas. Cargamos las maletas en el nuevo coche de papá, al cuál han ascendido en el trabajo, y me montó sin sacar de mi mente a aquel rubio de ojos grises al que, al parecer, no conozco tanto como creía.

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Hola de nuevooo 🥰. Espero que les haya gustado el capítulo, no olviden dejar su voto.

Tengo muuuuchas ganas de llegar a los cursos superiores, se viene cosas interesantes chicxsss ;))))

Por cierto, ¿qué les ha parecido la nueva portada? Soy principiante en esto, pero lo he hecho lo mejor que he podido. También debo decir que me ha surgido un problema y no sé si podré escribir en algún tiempo, de verdad lo siento, puedo asegurarles que a mi me da más pena que a nadie :(((

Dicho esto, me despido. Hasta el próximo capítulo, gracias por leer 🥰

Complicated [Draco Malfoy]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora