7

14.1K 602 95
                                    


Sentía un dolor punzante en la cabeza y unas ganas inmensas de vomitar, me apure a levantarme para ir al baño a largar todo.
Mi panza se sentía como un remolino y hasta que no termine de deshacerme de todo no salí.

Después de 15 minutos finalmente termine. Estaba tan concentrada lavándome la cara que no me había dado cuenta la ropa que llevaba, la remera no me pareció nada extraño porque siempre que me quedaba a dormir de Mateo usaba su ropa pero... el bóxer ya era demasiado.

¿Que mierda paso anoche?

Salí del baño y me dirigí a la habitación donde todavía se encontraba Mateo durmiendo como un bebé.

—Mateo—lo moví—Mateooo—después de unos cinco llamados más abrió los ojos.

—Mica—dijo ni bien abrió los ojos—¿Como dormiste? ¿Está todo bien?—se levanto un poco sobresaltado.

Fruncí el ceño.

—Si Matu jaja porque tanta preocupación—y ahí cuando vi la cara de Mateo me di cuenta que algo había pasado.

—¿Te acordas de algo?—pregunto preocupado.

—Me acuerdo que salimos, me puse en pedo en la previa por no aceptar los retos y después fuimos al boliche, nada más—Llevo sus manos a la cara y soltó un suspiro de frustración—¿Por que tengo un bóxer tuyo?—abrí los ojos—¿Nosotros.... eh cog—no me dejo terminar.

—Nono—sentí un extraño alivio en el cuerpo ya que si tenía la suerte de cogermelo por lo menos quería estar consciente.

—¿Que pasó Mateo?—tenía los ojos tristes y la mirada baja—Matu—.

—Pasaron muchas cosas que tenes que saber—mis nervios ya estaban a flor de piel.

—Contame por favor—dije con miedo.

—Está bien pero por favor déjame terminar—asentí—ayer después de tomarte 8 chupitos ya estabas muy en pedo—sonreí al recordar eso—Bueno cuestión que fuimos al boliche y vos te tambaleabas mucho así que te deje en los sillones y me fui hasta la barra a buscarte agua, en el camino me encontré con Nicky y bueno nos besamos—se me encogió un poquito mas el corazón al escuchar eso—una vez que nos separamos fui en busca del agua y volví a donde estabas...—hizo una pausa y las lagrimas le empezaron a caer.

—Mateo necesito saber qué pasó—dije mirándolo fijamente con mis manos sujetadas a las suyas.

—...no te encontré, volví y no estabas por ningún lado—cada vez lloraba más y mis ojos empezaban a humedecerse—te busque por todo el boliche pero no te veía, le pregunté a los chicos y ninguno sabía nada, el corazón me latía a mil y los nervios se habían apoderado de mi, tenía miedo...—volvió a hacer otra pausa—hasta que me acorde que no te había buscado en el baño así que fui rápidamente, cuando entre no vi a nadie pero cuando me estaba por ir escucho a alguien llorar, te escuche a vos llorar—Mateo tenía la mirada clavada en nuestras manos entrelazadas—abrí todas las puertas hasta que te vi, te vi tan indefensa y frágil... Mica—me llamo levantando la mirada para conectarla con mis ojos—Estabas con un pibe, te estaban intentando violar—sus lágrimas no dejaban de caer y yo rompí en llanto, no podía creer lo que me estaba contando—cuando te vi la bronca se apoderó de mi y empecé a pegarle al pibe—suspiro—perdón... perdón por dejar que te pasara eso—.

—Mateo—dije llorando—no fue tu culpa, no tenes porque pedirme perdón Matu—lo abracé fuertemente contra mi.

—Soy horrible como amigo, te falle en el peor momento Mica, no me puedo perdonar eso—lloraba en mi hombro.

—Mateo si vos no hubieras llegado no se si en este momento yo estaría acá—dije en un hilo de voz al pensar todo lo que podría haber pasado.

—Pero te deje sola, Mica te deje sola en ese estado—le di un beso en la frente.

—Ya está Matu, no pasó nada—dije tratando de tranquilizarlo cuando en realidad yo estaba más nerviosa que el.

Nos quedamos abrazados por un ratito hasta que finalmente rompí el silencio.

—¿Hay algo más que tenga que saber?—me miro por unos segundos como si estuviera debatiendo en su mente si decirme o no.

—Cuando llegamos a casa estabas muy borracha así que te ayude a darte una ducha por eso tenes mi ropa—abrí los ojos como plato y al parecer Mateo se dio cuenta lo qué pasaba por mi cabeza porque rápidamente volvió a hablar—Tranquila no te vi desnuda—un gran alivio llegó a mi cuerpo—te bañaste con la ropa interior aunque casi te desnudas pero llegué a frenarte a tiempo—dijo con una sonrisa.

Mis mejillas se pusieron coloradas al instante, de solo imaginar que Mateo me vio en ropa interior me moria de la vergüenza, con el horrible cuerpo que tengo seguramente ahora tenga menos ganas de acostarse conmigo que antes.

Me estaba por parar de la cama para cambiarme pero me volvió a interrumpir.

—La historia sigue—lo miré por unos segundos hasta que asentí para indicarle que me cuente—Me confesaste que...—ay no... lo único que faltaba era que le haya dicho que estoy enamorada de él desde que lo conozco y listo—¿sos virgen?—dijo más en un tono de pregunta que de afirmación.

Mis mejillas ya estaban bordo y después de unos segundos pensando finalmente hable.

—Si—dije casi en un susurro con la cabeza mirando hacia el suelo.

—Ey—me levanto el mentón con su mano derecha—no tenes que tener vergüenza conmigo—asentí y me quede callada esperando que siga hablando—bueno después de eso...—volvió a hacer la pausa.

Estaba transpirando de los nervios, ya no sabía que más podría haber dicho o hecho, prácticamente le confesé todo lo que me venia guardando por años en una sola noche.

—me dijiste que te enseñe—abrí los ojos.

—¿Que me enseñes qué cosa?—pregunté aunque me esperaba la respuesta.

—Me pediste que te enseñe a ser como yo—se rasco la nuca y enseguida me dio a entender que estaba nervioso—entre eso me pediste que te enseñe sobre el sexo—concluyó.

Ahora si, que me trague la tierra por favor.

Me quede helada sin omitir ninguna palabra procesando toda la información que me acababa de dar, no podía creer que todo eso haya pasado en tan solo una noche.

Si tan solo no hubiera jugado a aquel juego...

—Mica—volví a mirarlo—si de verdad queres que te enseñe lo voy a hacer, pero quiero que lo pienses y que me lo digas estando sobria—dijo con una sonrisa y yo asentí dudosa.

—Me tengo que ir—fue lo único que salió de mi boca.

Agarre todas mis cosas, me puse un short Adidas que me dio Mateo y baje las escaleras dispuesta a irme a mi casa.

—Después hablamos—me dijo Mateo despidiéndome.

—Sisi, nos vemos—le di un beso—y gracias—.

Negó.

—No me tenes que agradecer nada—asentí y me di vuelta para encaminarme a mi casa.

Eran las 11 de la mañana, temprano para mi.

Llegué y me acosté en mi cama a intentar seguir durmiendo, digo "intentar" porque con todo lo que me acababa de enterar iba a ser imposible que me duerma.

Después de una hora finalmente logré dormirme, no sin antes pensar en lo que me había dicho Mateo y ya tenía una decisión.


"""""""""
Es una mierda lo se, pero les prometí que iba a subir otro así que acá lo tienen.

Le agradecería mucho si votan la novela y dejan algún comentario ❣️

Enséñame //Mateo Palacios//Trueno Donde viven las historias. Descúbrelo ahora