Noticias que corren como la pólvora.

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Ya ha pasado el día, y al despertarme a las siete y media de la mañana (con menos sueño, gracias a la buena siesta que me eché ayer), no puedo sacar de mi mente la mirada de locura y ira de Jeanie, como su mueca de agresividad transformaba su hermosa cara en rasgos salvajes...

Mentiría si dijera que no he tenido pesadillas con la escena de 8 minutos que presencié ayer por la tarde en el ordenador. Así que, tenso, me preparo el desayuno. Hoy, para variar, un desayuno decente. Voy al lavabo a mojarme la cara antes de atreverme a agarrar el mando y encender la televisión.

Cuando lo hago, veo otra vez el telediario, y otra vez hablando sobre ella. Sobre Jeanie. La presentadora tiene los labios fruncidos y una expresión tensa al grabar en la tumba del Rey Jan. Yo también estaría así si tuviera que grabar, de espaldas y vulnerable, allí. Sobretodo teniendo en cuenta lo que ya había presenciado. Sin embargo, su voz suena impasible cuando cuenta:

"La jóven se encuentra en un estado muy crítico, y no han encontrado ningún medicamento tranquilizante capaz de hacerla dormir. No saben qué tipo de experiencias puede haber pasado el tiempo que estaba encerrada o si el gas fue el que causó los cambios en su comportamiento, pero es culpable hasta el momento de 2 asesinatos, los de Miles Joffrey y Jana Marshall, el presentador del vídeo viral por la red y la cámara. En cambio, su novio, Thompson, está en estado muy grave en la UCI. Las demás personas que organizaron el rescate están en hospitales privados, en observación, ya que presentan síntomas extraños como fiebre de más de 38 grados, y dolores de cabeza, todos a la vez después del incidente. Se cree que este tipo de rabia podría ser contagiosa."

Luego sonó otra voz.

"Ahora pasamos a el secuestro de..."

Al empezar a oír sobre otra noticia, vuelvo a apagar la televisión. Siento pena por los afectados y por las familias, pero sobretodo siento pena por la pobre Jeanie. Ha sido sometida a un cambio probablemente irreversible en su vida, ya que si fuera capaz de recuperarse de la enfermedad, se encontraría con que había matado a dos personas, y casi matado a su novio. La culpabilidad la mataría, si no lo hacían los efectos del gas.

Mi pena hacia Jeanie Quiwards se acentúa notablemente cuando recibo un WhattsApp de Nuria, en el que dice:

"¡Hey! ¿Has visto lo que han dicho de Jeanie? ¡Qué penita! Se ve que ella y su novio se iban a casar."

Suspiro y no digo nada. Me preparo y me pongo la mochila sólo en un brazo, como hago siempre, y paso por al lado de mi madre antes de salir hacia el instituto. Ella me mira con cierta pena, y entonces sé que lo sabe. Quizás no sabe que he visto el vídeo de Jeanie, pero sabe que estaba pensando en ella. Pero así es mi madre, tiene tendencia a saber lo que estoy pensando sin siquiera decirle nada.

Salgo silencioso, como siempre, y me voy caminando hasta la casa de Abel, caminando sólo por las partes de sombra de la calle. Cuando me ve me saluda levantando la mano, y le devolví el saludo. "Así mucho mejor" me digo, "nada de saludos ni de educación fingida."

Pasamos el camino en silencio, ya que no tenemos de qué hablar, y nos intercepta Nuria por el camino, y pasa el tema de Jeanie.

-La loca esa se ha cargado a un montón de gente. -Dice Abel despectivamente. Al instante Nuria lo mira mal, aunque yo paso de discutir.

-Ya ves. -Corroboro.

Nuria me mira con reproche, y yo no puedo decirle nada. Simplemente he dicho eso porque tiene razón: está loca y ha matado a mucha gente. Ahora, no lo pienso despectivamente como Abel, más bien estoy más de la opinión de Nuria.

-Parece un zombie. -Acaba diciendo Abel.

Nuria pone los ojos en blancos al escuchar la frase, ya un poco cansada, pero yo reprimo un escalofrío. A todos nos gustan las series, películas y videojuegos de zombies. Pero imaginarse los zombies en la vida real... Es simplemente terrorífico. Ver las cosas que veo en los videojuegos de zombies en la vida real, sería como ver otra vez el vídeo directo de Jeanie arrancándole a Thompson la carne con los dientes.

Las clases van transcurriendo demasiado poco a poco para mi gusto, pero me desconcentro de mi rutina cuando en clase de ciutadanía todos empiezan a hablar de zombies, películas y todo este tema porque alguien ha sacado a colación el tema de Jeanie. Me pongo nervioso al pensar: "No saben lo que están diciendo."

Pero guardo todo lo que tengo que decir, como hago la mayoría de las veces con todo, y me limito a trabajar mientras los demás hablan. Otra que es lo suficientemente sensata como para no bromear con el tema es Nuria, y un par de personas más de la clase que no dicen ni pío. Pasan unas cuantas horas, y la gente ya se ha cansado del temita.

Cuando vuelvo a casa, el olor a macarrones gratinados al horno me entra en la nariz, y me pongo unos cuantos en un plato. Cuando me siento en el comedor, veo a mi madre aún un poco enferma.

-No tenías por qué hacerlo.

-¿El qué? -Me mira, confundida. Miro a los macarrones, y ella me sonríe.- Ah, eso. Sí, estoy bastante mejor. Además, me aburro aquí en casa.

Me encojo de hombros y me acabo el plato, y después me pongo a estudiar, mirar la televisión, cenar y otras actividades cotidianas. Después del día tan raro que fue ayer, incluso aunque sólo fue por un día, eché de menos la rutina. Así que me sorprendí un poco con la normalidad con la que transcurrió todo.

Pero la calma y tranquilidad acabaron cuando enciendo la televisión y veo mi programa favorito, el telediario. Sí, programa favorito mis... Bueno. Después de escuchar unas cuantas noticias de política y ver algunas protestas por la subida del IVA, aparece lo que esperaba ver: las noticias sobre la tumba del Jan.

Aunque en sí no son ni de la tumba ni de Jeanie, si no que esta vez hablan de su prometido, Thompson, que estaba en la UCI.

"Los informes dicen que el señor Thompson ha fallecido a las cinco y tres minutos de la tarde, tras un fallo orgánico total, causa la gravedad de las heridas que le produvo Jeanie, que fueron letales. Jeanie ha sido enviada a unos especialistas, y su cerebro ha sido estudiado. Los resultados han sido que la parte que corresponde a la cordura, lo que debes o no hacer, o lo que está bien o mal. Incluso los vínculos emocionales hacia otros individuos, están dañados. Sólo tiene intacta la parte que le indica que debe comer o qué debe comer. La actitud caníbal de Jeanie ha corroborado este hecho.

Las esporas púrpuras del gas letal, ahora de nombre Z, han sido aspiradas durante mucho tiempo, y ahora están dentro de su cuerpo, creciendo y propagándose. Los especialistas que la tratan deben ser muy cuidadosos porque si sus fluidos corporales les tocan, las esporas que están procreando en el cuerpo de Jeanie al mismo ritmo que los glóbulos rojos de la sangre, entraran en el otro organismo y harán el mismo efecto. Para la seguridad mundial, se ha decidido que se sacrificará a la joven mañana a las doce de la mañana, aprovechando las esporas del gas muertas e inofensivas para estudiar el virus."

Se corta la voz de la presentadora en cuanto apago la televisión. No quiero saber más, además, mañana me tocará enterarme de todo en el instituto cuando todos hablen del incidente, así que al final será lo mismo.

Así que me voy a dormir, pensando que se acercaba una temporada que se me haría muy larga.

Conservando la cordura...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora