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"No tengo malas intenciones, solo ayudo a Halsey con esto..."

Sacudo mi cabeza, mi coleta se afloja un poco. La señora G empieza a gritar disparates cuando dos chicas paran de correr. Estamos corriendo al rededor de la gran cancha de Americano, como en cada tarde.

— Esto es más un militar que un internado...— Escucho a la chica nueva decir.

Si, apenas hoy llegó.

Paramos de correr y veo desfallecer a la mayoría. Al principio yo era una de esas que estaba al borde del colapso... es increíble que haya bajado más de Quince kilos.

Los chicos Universitarios se acercan a la cancha, así que la señora G da por finalizado todo.

Nos ponemos en fila de la más pequeña a la más grande, y avanzamos a los vestidores. cuando Tyler pasa por mi lado pone un papelito en mi mano, hice como si nada.

Resulta que la convivencia con ellos debe ser... casi nula.

Una vez en el vestíbulo, recojo mi uniforme formal y lo meto a mi mochila. No hay baños aquí porque con facilidad podemos ir a nuestras habitaciones.

Al salir del vestíbulo alguien choca con mi hombro, yo me mantuve firme pero los pies de la chica parecen gelatina, así que cae.

— ¡Eres una bestia! ¡Fíjate, ¿Quieres?!

Levanto una ceja, hace mucho que alguien no me gritaba.

La agarro del cuello y su cabeza da de nuevo contra el piso. Se nota que es Alemana, pestañas postizas, uñas que seguro le harán quitar y mirada de chiquilla. Novata.

— Niñita, esta no es como tu antigua escuela, cualquiera te puede sacar un diente de un golpe.— La suelto y hago un chasquido con mi lengua.

No me quiero meter en problemas, solo por eso no la noqueo con un buen puñetazo.

¿Sabes Aleman?— Susurra sorprendida. De tan solo ver su ignorancia me dan ganas de darme una bofetada

Doy la vuelta y empiezo a caminar, sus nuevas "amigas" van a levantarla.

Aquí todos hablan más de un idioma por obligación...— Fue lo que dijo una de ellas en inglés.

De camino a mi "casa" saco la nota.

No amenaces a nadie, no quiero que te metas en problemas antes de siquiera tener una conversación decente conmigo... ¡Te conozco!

— T

— Demasiado tarde, tonto.

Una vez llego, me saco los tenis y voy a mi habitación.

Empiezo a hacer tarea, y escucho a mi compañera entrar a su habitación. Ella va al psicólogo, ya que como muchas, estar encerrada, limitada y repetir las mismas actividades todos los días es mucho por digerir. Nunca necesité a un psicólogo, estoy acostumbrada porque por papá hacía lo mismo.

Casi a la 10 empiezo a guardar mis cosas, encontrándome algo que me dejó descolócada: un collar de oro con las iniciales "TB".

— ¿Qué mierda...?— Me pego en la boca.

Rápidamente saco una caja que está debajo de mi cama, la abro con nervios y busco la foto. Cuando la encuentro, me quedo en shock.

— Es mi collar, ¿Cómo puede estar el collar aquí? ¿Cómo?

Camino de un lado a otro, pensando seriamente en todo esto. Hasta checo mi ventana, pero eso es tonto porque nunca la cierro con seguro, solo pongo las cortinas.

La cierro por completo.

Es el collar que me dió mamá desde que nací, pero lo perdí cuando fui a un campamento a los 8 años. Lloré mucho cuando lo perdí.

Pego un salto cuando el celular de casa suena. La dejo sonar, y pronto me vuelvo paranoica.

¡Fantasmas!

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⏰ Última actualización: Apr 18, 2020 ⏰

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Yo era ¡Bitch! [2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora