Ese mismo día, aunque un par de horas más tarde y luego de pasar por casa para ducharse y cambiarse la ropa tras la clase de danza, Natalia llama al telefonillo del edificio donde vive su alocada amiga del largo cabello rubio con una bolsa de patatas fritas bajo el brazo y su mochila con ropa para mañana colgándole del hombro derecho. El característico sonido de la puerta de metal y cristales abriéndose la recibe un par de segundos más tarde tras decir un soy yo, Mari apretando el pequeño botón para comunicarse con el piso céntrico de Madrid en el que ha vivido María por años.Sube los escalones de dos en dos gracias a sus largas piernas y el entusiasmo por la noche que se les viene por delante, hasta llegar a la sexta planta. Minutos después se encuentra de pie frente a la puerta con las letras 6C grabadas en dorado. Llena sus pulmones de aire tomando una gran bocanada para compensar la falta de oxígeno que le provocó el subir las escaleras y cuando utiliza sus nudillos para tocar la puerta, puede escuchar las risas de sus amigas acercándose para abrirle.
"¡Ya era hora, NatiNat!" Exclama Julia antes de acercarse a darle un pequeño abrazo con una sonrisa que Natalia devuelve sin pensárselo dos veces. "Ya hemos pedido la comida, el sushi debería llegar una hora." Le comentó mientras cerraban la puerta detrás de ellas y comenzaban a caminar hacia el salón.
Sabela estaba a cargo de elegir la primera película de la noche, por lo que tenía una clara mueca de concentración mientras ojeaba sus opciones en Netflix con el mando de la play 4. Maria se reía a carcajadas con Alba sentadas en el sofá, a pesar de que se calmaron un poco cuando vieron a la chica más alta del grupo acercándoseles con aquella timidez que la caracterizaba desde que eran crías. A pesar de que ya llevaban años de amistad, creciendo juntas y apoyándose mutuamente, Natalia seguía conservando ese aspecto de su personalidad incluso al momento de desenvolverse con ellas.
Maria se puso de pie primero para acercarse a ella y, poniéndose de puntillas, le rodeó los hombros para atraerla hacia ella y luego dejar un sonoro beso en su mejilla que provocó que ésta se ruborizara un poco. Sin cortar su conversación con Alba sobre algo que Natalia desconocía, le quitó la bolsa de patatas a la chica que acababa de llegar y caminó hacia la cocina para buscar sobre qué verterlas para ponerlas en la mesilla de centro del salón.
La siguiente en acercársele fue Sabela, dándole un corto abrazo y un apretón en la mejilla como suele hacer con todas sus amigas para saludarlas. Luego la gallega se sentó en el sofá tras exclamar que ya había decidido la película que quería ver y se llevó una galleta a la boca.
Alba no se acercó a saludarla hasta que la chica de los ojos marrones ya se había sentado en el sofá, en la esquina contraria a su otra amiga. Pero, una vez que ella ya estaba cómoda, Alba no tardó en sentarse sobre sus muslos y enroscar su brazo izquierdo en el cuello de Natalia para atraerla más cerca. Y tras darle un suave beso en la mejilla, que rápidamente se transformó en un segundo y un tercero, se apoyó en su hombro y soltó un suspiro al cerrar los ojos, con el característico olor del perfume favorito de su mejor amiga invadiéndole el sentido del olfato.
"Te he echado de menos," murmuró y se acomodó un poco en los muslos de su mejor amiga, apoyando sus pies cubiertos por sus calcetines rosas en el sofá en frente de ella.
Natalia soltó una pequeña risita antes de contestarle a la rubia sentada en sus piernas. "Pero si nos hemos visto hace unas horas..." le susurró de vuelta y le rodeó la cintura utilizando uno de sus largos brazos.
"Ya, pero igual." Contestó Alba, haciendo uso del tono de voz que la hacía sonar pequeñísima, provocando que Natalia solo quisiese tenerla más cerca.
Ninguna de sus amigas comentó sobre lo cerca que estaban, imitando a dos gatitos, restregándose las mejillas contra la otra y soltando cómicos soniditos. Pero Maria al verlas así le hizo un gesto a Julia para que les prestara atención, antes de que las dos se encogiesen de hombros y continuasen lo que estaban haciendo, que era traer mantas de su habitación para cubrirse mientras venían la televisión.
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Remember everything will be alright || (Albalia)
FanfictionNatalia Lacunza nació y creció llamándose erróneamente Mikel, como su padre, hasta los 9 años. Cuando comenzó a darse cuenta que no era igual que el resto de los niños de su edad, y poco a poco, que tampoco se sentía como uno. Alba Reche, su mejor a...