🍒Capítulo tres: Del amor y otros olores🍒

1.2K 114 145
                                    

Recostados en el pasto, bebiendo jugo de frambuesas y mirando los pájaros que cruzaban el cielo azul Del Valle Moomin, los chicos pasaban el tiempo.

–Quisiera preguntarte...–hablo Moomin interrumpiendo el silencio.–¿Qué es lo que sientes? ¿Tienes miedo?

Snufkin abrió lentamente los ojos.

–No lo sé. Todo esto es muy confuso. Acaba de llegar la primavera y me siento feliz por eso. Pero por otro lado... esto es repentino. Simplemente perdí la voz de un día a otro y ahora resulta que estoy madurando. Nunca, en serio, nunca creí que esto fuera a pasar aquí... de este modo.–Snufkin extendió su mano hacia el cielo y estiró sus dedos acariciando el aire.

–No sé que hacer por ti. Quisiera en serio ayudarte.–Moomin agachó las orejas–Pero... no sé qué hacer.

Snufkin comprendió lo que ocurría. No quería que Moomin se sintiera así.

–Tranquilo, Moomin. Voy a estar bien. Verás que esto ocurrirá sin más inconvenientes.—trató de tranquilizar a su mejor amigo y de autoengañarse. Si corazón estaba lleno de incertidumbre y temor, pero debía aparentar que nada malo estaba pasando en su interior.

–Oh Snufkin...–el troll albino suspiro.

–Prometo que si tú cambias como yo... cuidaré de ti tanto como cuidas de mi ahora, Moomin.–comentó el chico de verde. De repente llegó a su nariz un olor suave, nunca había olido algo así. Era dulce y fresco, un olor que incitaba a comer lo que sea que despidiera ese delicioso aroma.–¿Puedes oler eso, Moomin?

—¿Qué cosa?–preguntó Moomin algo confundido. Trató de agudizar su sentido del olfato, pero parecía que su nariz era muy grande como para captar olores tan finos como ese.—Yo no huelo nada.

Snufkin no paraba de olfatear, la fuente de tan adictivo olor estaba cerca. Eso era una cosa segura.

—Es muy claro... está cerca. Es como una mezcla de cerezas dulces y agua de mar... no lo sé pero es irresistible.–al parecer el dichoso dulce olor había causado un extraño efecto en Snufkin.

—Tal vez es porque tu nariz es pequeña.–dijo Moomin divagando un poco, según él había pensado eso, pero no, si lo había dicho en voz alta.

—¿Mi nariz?—Snufkin tocó con la punta de sus dedos esa saliente piramidal en medio de su cara.–¿Qué hay con mi nariz?

—Tu nariz es muy pequeña. Tal vez por eso puedes oler mejor que yo. Mi nariz es bastante grande.–moomin señaló su nariz.

—Es posible que esto sea parte de crecer.–dijo Snufkin–Si me volveré un adulto, esto debería ser básico para mi.—sonrió, restándole importancia al problema.

—Ohh bueno.

—Moomin, Moomin.—a lo lejos venía corriendo Snorkmaiden con una flor detrás de la oreja y un collar de cuentas verdes.

—Parece que Snorkmaiden vino a verte, eh.—Snufkin le dio un ligero codazo a Moomin.

–Demonios, ella viene justo ahora. Honestamente no quiero verla, no ahora que estás aquí conmigo.

—Hola Moomin.–Snorkmaiden saludó a Moomin. Miró a Snufkin barriéndolo con la mirada.—Snufkin.

—Hola Snorkmaiden.—respondió Moomin amablemente. Snufkin simplemente saludó con la mano.

—¿Sabes Moomin? Hoy conseguí una mesa en un lugar del bosque muy bonito y me gustaría... que vinieras a almorzar conmigo. Yo misma cociné y todo.–dijo mientras jugaba tímidamente con la peluda punta de su cola.

La madurez de un Mumrik Donde viven las historias. Descúbrelo ahora