Había pensado tanto en su reencuentro con Gabriel que, Renato ni se percato que habían sido los primeros en pasar a la semifinal. Casi no pudo celebrar por tener al ojiverde en sus pensamientos. Recuperó el apetito y se levantó de su cama, cuando abrió la puerta vio a su primo en pijama abrazando una almohada y durmiendo en el piso. Renato se agachó y con su mano movió el hombro de Agustín.
—Agu, levantate. Anda a acostarte en mi cama —dijo Renato.
Agustín medio dormido y por inercia se levantó hacia la cama. Renato lo tapo.
—Gracias —dijo Renato antes de salir de su cuarto y sonrió.
Eran las siete de la mañana, no tenía sueño pese a haber pasado toda la noche despierto. Se dirigió a la cafetería donde servían el desayuno. Se encontraba en pijama, una remera y un pantalón largo. Se sirvió café en una taza y en un plato coloco algunos tostados de jamón y queso. Miraba su cuenta de Twitter para ver las ultimas novedades, vio que su nombre había sido Trending Topic de Argentina en la red social, sonrió y entró a ver el TT. A veces no le gustaba ver comentarios de la gente porque si eran negativos le afectaban demasiado. Le dio me gusta a algunos tuits de sus fans y luego cerro la app. Ni se había dado cuenta de que alguien se había sentado frente a él.
—Por fin me das bola —dijo Agustina.
—Perdón, ni me di cuenta —dijo Renato.
—No te quise interrumpir, estabas muy concentrado y sonriendo. ¿Como estas? —dijo Agustina tomando de la mano a Renato.
Era la pregunta que Renato quería evitar a toda costa. ¿Como estaba? Roto, no rotísimo. Parecía como si un camión le hubiera pasado por encima y Gabriel era el conductor. Una lagrima comenzó a bajar por su rostro. Agustina se paró de donde estaba y lo abrazó. La chica no dudó, era momento de contener a su amigo. Pasados unos minutos, pudieron desayunar. Más tarde llego Gastón a su mesa; no dijo nada. Solo apoyó su mano sobre la de Renato, este sonrió. Hace algún tiempo que no se comportaba de esa manera. Agustina miro hacia las manos entrelazadas de los chicos y luego le dio una mirada seria a Gastón. El chico la miró con una mirada algo triste. "No es momento" pensaba el chico.
Más tarde se sumaron los demás, una vez que todos desayunaron decidieron salir a recorrer la ciudad. Renato no estaba de humor así que decidió quedarse, insistió para que los demás salieran sin el. No quería arruinarles el viaje. El castaño se quedó en su cuarto, se acostó mirando el techo. Su mente estaba en blanco al principio. Luego comenzó una película en su cabeza, todo volvía a pasar frente a sus ojos pero esta vez la película fue más larga. Comenzó a recordar también como su mamá, su hermana, su primo, su prima, su mejor amiga, sus abuelos, tíos lo habían ayudado cuando todo pasó. Pasó de días oscuros a días cálidos y felices. Luego apareció Gastón, el chico lo había ayudado muchísimo a reparar todo el daño que tenía encima. Le ayudó a recoger las piezas del desastre que había dejado Gabriel. Junto a todos estos pensamientos Renato agarró un papel y una birome. Comenzó a escribir un poema. Quería regalárselo a Gastón. Cuando terminó lo dobló en muchas partecitas y lo dejó sobre el mueble junto a la cama. Decidió bañarse, estaba de mejor humor. Como siempre escribir sobre una hoja lo que sentía lo ayudaba a liberarse. Acomodó la ropa que usaría, tomó su toalla y entró a la ducha. No era de tardar mucho en bañarse pero ese día particularmente más frío, el agua calentita y la tensión que aun cargaba de la noche anterior hicieron que tardara más de lo habitual. Cuando salió, al secarse notó que tenía los hombros totalmente rojos debido a la temperatura del agua, por lo cual cuando terminó de secarse se colocó algo de crema para humectar la piel. Se vistió, un jean negro y una remera blanca. Se sentó en la cama para colocarse sus borcegos que tanto amaba; los sacudió un poco con la mano. Quizás Stef tenía razón y debería cuidarlos más. Vio de nuevo la notita toda doblada, terminó de atarse los borcegos, se puso de pie, agarro la notita, la puso en el bolsillo trasero de su pantalón y se dirigió hacia la puerta de la habitación. Cuando salió un escalofrío le recorrió el cuerpo y sintió frío recorrer su espalda, por lo que volvió a entrar a la habitación y se colocó un suéter rojo. Si bien en el hotel había calefacción, el día estaba muy frío, el invierno se acercaba. Recorrió el pasillo del piso hasta la habitación de Gastón; como eran los unicos en el piso junto con Ángela, ninguna habitación tenía llave, además para acceder al oiso desde el ascensor se necesitaba una llave magnetica. Al entrar a la habitacion de Gastón, Renato vio uno de sus abrigos, el que más le gustaba usar, estaba colgado allí. Renato quitó la notita del bolsillo de su pantalón y la colocó en el bolsillo del abrigo. Escuchó unas risas en el pasillo y salió de la habitación. No alcanzó a ver quienes eran pero si vio que entraron a la habitación de Agustín. Renato se acercó con calma y tranquilidad hacía la habitación. Al estar cerca escuchaban que hablaban algo bajito y la puerta estaba a medio cerrar; reconoció las voces de Gastón y Agustín. Renato se colocó detrás de la puerta para escuchar que murmuraban, y los podía ver desde donde se encontraba.
—Ya no sé como hacer para mirar a Renato a la cara y seguir mintiendo— dijo Gastón mientras se agarraba la cabeza. —Ya no sé que hacer, ya no aguanto —
—No creo que sea el mejor momento para esto Gas. ¿Viste como se puso anoche? Me preocupó —dijo Agustín mientras se sentaba en la cama. Gastón se paró frente a él.
—Si. Por eso no quiero decirle nada —dijo Gastón. "¿Decirme que?" Se preguntaba Renato. Su corazón se aceleró. —Tampoco yo estoy preparado para lidiar con eso —dijo Gastón, Agustín lo agarró de las mano.
—Sabes que yo voy a estar ahí para vos —dijo Agustín mientras miraba con una sonrisa a Gastón. Gastón sonrió también.
—Si. Sos el mejor —dijo Gastón. —Va a ser mejor que no estemos tan juntos estos días —
—Si. Pensaba lo mismo. Estar algo alejados... por Renato. —dijo Agustín —Pero antes... un ultimo beso —pidió con un puchero. Renato abrió grande los ojos.
Gastón se agachó un poco y le dio un beso a Agustín. Renato detrás de la puerta estaba viendo como su novio y su primo estaban besándose. Rápidamente por sus ojos recorrieron lagrimas, su cuerpo se paralizó, no podía creer lo que veía. Dolor, traición. Era como si Gastón viajara en un tren y Renato corría desde afuera intentando alcanzarlo, pero se iba y el quedaba completamente solo. No sabe bien en que momento abrió la puerta y entro a la habitación llorando. Los chicos voltearón y lo vieron a Renato. Allí parado, llorando. Agustín se paró rápidamente.
—Tato...—dijo Agustín y comenzó a acercarse a Renato. Gastón miraba el piso. No sabía que hacer.
—No...—dijo Renato y corrio de la habitación.
Al salir toma la puerta e intenta azotarla, pero Agustín se interpuso recibiendo un fuerte golpe. Intentó llamar el ascensor pulsando repetidas veces el botón. Respiraba hondo, sentía que se quedaba sin aire. Le dolía el pecho. El corazón le latía a mil por hora. Cuando llegó se metió rápidamente y cerró la puerta. Cuando llegó a planta baja presionó todos los botones que pudo para evitar que Gastón y Agustín lo alcanzaran. Giró y quiso salir corriendo pero chocó con Agustina. Esta miró preocupada a su amigo.
—Tato... ¿que te pasa? —
—Agustín... Gastón... —apenas podía hablar.
—¿Les pasó algo a ellos? —preguntó Agustina.
—Están...—decía Renato, tomaba aire como podía —Los vi... los vi... darse un beso —dijo Renato. Agustina abrió grande los ojos pero no dijo nada. Se quedó callada, puso una mirada triste.
Renato miro a Agustina, le pareció rara la reacción de la chica. Ella hubiera reaccionado de otra forma normalmente.
—Agus...—dijo Renato con la voz quebrada. Comenzó a llorar de nuevo. —¿Vos...? ¿Sabías? —preguntó Renato con la voz temblando, temiendo por la respuesta de su amiga.
Agustina no contestó, no podía hacerlo. Agarró a Renato fuerte de la mano.
—Renato...—intentó decir la chica.
—No... ¡andate a la mierda! —grito Renato. —¡Déjame solo!—dijo enojado y quizo salir del lugar. La chica intentó frenarlo pero Renato la empujo.
Renato salió del edificio, no solo su novio y su primo lo habían traicionado, sino también su mejor amiga. Miró a un lado y otro de la cuadra, no sabía para donde ir, no le importó que solo traía puesto un fino suéter y afuera hacía mucho frío. Se puso la mano en el pecho, aun le costaba tomar aire. Aún le dolía. Caminó algo apresurado para perderse por las calles de la ciudad.
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I knew you were trouble
FanfictionEn el último tiempo Renato ha vivido una montaña rusa de emociones, desde el descubrimiento del primer amor, pasando por infidelidades, ruptura e incluso la humillación pública. Todas esas experiencias han llevado a que el chico, que de por sí ya er...