¿Casualidad o causalidad?

19 3 0
                                    

Es el mismo cuento de siempre. Un alma rota, que comienza a reconstruirse después de la batalla, ve una nueva posibilidad a flote. Ingenua, trata de remar hasta aquello y decide hundirse para encontrar eso que necesita. Eso que tiene que llenarle. Envuelta en un océano de mentiras y palabras bonitas que ingresan como cuchillos en su interior, se ve atrapada en el dolor más increíble que jamás pudo sentir. Aquello que llama pieza faltante le quiere sacar su luz y ella atontada por su amor ficticio, deja que haga de ella lo que quiera.

"¡No! ¡estúpida e ingenua alma! ¡despierta!" exclama con locura el corazón en el bote. "Dejas que te lastime y en tu tontera, dejarás que llegue a mi."

Pero los gritos son inútiles. El alma ha caído en el juego de una terrible sombra que sólo esta usandola para ser aquello que siempre deseo: un alma tan pura como esa misma que está consumiendo. Sin embargo, el deseo trae consigo cosas que ni toda la luz del mundo puede curar. Sombra es parte de todo eso que no queremos ver de nosotros. Consumido por su ambición, no se da cuenta que empeora su situación al desgastar tan pura alma. Alma, a diferencia, es luz y su extinción es culpa de su ingenuidad. Alma y sombra jamás podrían juntarse, y aún así sabiendolo, esta decidió entregarse. Entregarse para salvarlo. Dejó su interés propio de lado por reconstruir aquello que no era más que ruinas.

Y así, una y otra vez, se repite con miles de seres de luz. Un ciclo sin fin de suicidios por amor que, al fin y al cabo, jamás acabará.

Todo lo que no te dije.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora