|• Felicidad Robada •|

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Un ruido fuerte me hizo levantarme exaltada de la cama, Pao estaba a mi lado igual de asustada que yo.
-Esperame aquí si - le dije en un susurro y ella asintió
Abrí la puerta de la habitación y baje con cuidado las escaleras, vi una figura revisar algunas cosas en el comedor. Pero me pareció extraño que solo venia algunas fotos mías y de Pao que había en los burós.
Creo que el sintió mi presencia por que me miro y una sonrisa se dibujo en su rostro.
Corrí rápidamente pero ya era tarde, me tomo de la cintura y paso su mano libre por mi cuello presionando me a el.
Paso su mano hacia mi vientre y comenzó a acariciarlo. Yo no decía nada no quería que Pao saliera de la habitación y este tipo le hiciera algo peor.
Bajo su mano aun más llegando a el borde mis shorts los aparto y siguió metiendo la mano hasta llegar a mis bragas las que también aparto y continuó su camino hasta llegar a mi entrada la acaricio un poco y luego metió su dedo en mi, solo cerré los ojos esperando lo peor.
Pero el solo me tiro al suelo diciendo que no le servía y comenzó como hacer como perro cuando busca algo, y rápidamente movió su cabeza hacía la habitación y pude entenderlo, quería a Pao.
Me pare del suelo y trate de ser mas rápida que el y entre a la habitación tomando a Pao y poniéndola detrás de mi.
Ella soltó un grito cuando la luz de la habitación nos dejó ver a la criatura, al principio creí que era un tipo pero lo pude ver bien y lo que yo creí que era su dedo mas bien lo parecía pro eran como garras de no más de 15cm, sentí asco al pensar que eso estuvo dentro de mi.

- No le harás daño a ella bestia inmunda - logre decir pero el solo se río.
- Tu no me sirves, tu pureza ya no existe, al contrario de ella que si lo esta - dijo con una voz gruesa y grave que me heló hasta los huesos, sonaba realmente tenebrosa.
- No dejare que la toques - no se por que me portaba valiente cuando tenía un miedo de la puta madre, pero debía defender a mi amiga.
- Tu no impedirás nada, no sabes quien soy y de lo que soy capaz
Sin más preámbulo sentí mis pies levantarse del suelo, pero que carajos, y sin mas me tiro aun lado de la habitación.
Mi espalda dolió y creo que una de mis costillas se rompió.
Intente pararme pero algo me lo impedia, no podía mover ni un sólo musculo, esto en cerio no lo entendía. No asimilaba el echo de que levite y tampoco de que no podía moverme.
- No te le acerques maldito infeliz - dije, pero seguía sin poder moverme.
Lo vi caminar a ella y supe que no podría evitar que le hiciera daño.
Ella levanto sus manos como tratando de alejarlo de ella, cuando el la tomó de la cintura para pegarse a ella.

Paso su lengua por el cuello de mi amiga y ella comenzó a llorar. Mientras seguía tratando de sacarse de su hagarre.

Subió su mano y de un sólo movimiento rajo la ropa de mi amiga dejándola solo en ropa interior.
Ella pego un grito
Yo estaba llorando, no podía evitar que le hicieran daño, maldita sea por que no podía moverme, no sentía dolor, sólo estaba hay inmóvil. Odio esto por dios que lo odio.

El animal, tiro a mi amiga a la cama y yo sabia que venia lo peor.

No lo mire, sólo cerré los ojos para unos minutos después escuchar el grito desgarrador de mi amiga.

Irresistible AtracciónDonde viven las historias. Descúbrelo ahora