PAULA: Eres una imbécil, ¡él era mío!
BELISSA: Oh... ¿en serio crees que se iba a quedar con una panoli como tú?
PAULA: Yo le quiero para toda la vida, no solo para una noche, como tú.
BELISSA: ¿Para toda la vida? Tenemos 17 años, no 12. Eso a nuestra edad no existe, niñata.
PAULA: A lo mejor para ti no, para mi sí.
BELISSA: Mira qie eres tonta... ¿piensas que él te va a querer para toda la vida?
PAULA: Claro. Quizás lo que busca no es una tía como tú, si puedo llamarte así, que lo dudo. El quiere a alguien que le quiers y respete, como yo haría.
BELISSA: ¡JAJAJA! ¿Qué me estás contando? Él quiere calentarse, no dar abrazos y mimos a una cría.
PAULA: Él es diferente. Lo sé, le conozco.
BELISSA: No te olvides de que también es el más guapo del instituto.
PAULA: ¿Y por serlo ya tiene que ser un cerdo? Eso es lo que tú crees, porque eres así: una ramera.
BELISSA: Por ser una ramera, sé que es lo que le gusta, y, créeme, tú no eres su tipo. Además, le prometí repetir.
PAULA: ¡¿Qué?! ¡GUARRA, PUTA, MARRANA, SABÍAS QUE ME GUSTABA!
BELISSA: Yo sé ir al grano, ¿y tú? Con ese rollo que llevas de esperar al "chico adecuado" vas a convertirte en monja... y de clausura, además.
PAULA: No me juzgues, a veces las aparencias engañan.
BELISSA: ¿Ah sí? O sea que ahora te has tirado a medio instituto, ¿no? Envidiosa...
PAULA: No... pero, ¿por qué crees que he dicho que él no es como tú crees? Yo también lo conozco, y no poco.
BELISSA: ¿Cómo? ¿Qué significa esto?
PAULA: Que no soy tan mosquita muerta como crees y, aunque me duela, debo reconocer que he aprendido de ti.
BELISSA: No me lo puedo creer... ¿tú y él?
PAULA: Sí, él y yo, antes que tú.
BELISSA: Estoy segura de que le gusta más mi manera de hacerlo.
PAULA: A mi también me prometió repetir, y pronto a poder ser.
BELISSA: Voy a luchar por él, niñata, hasta que no quiera ni mirarte.
PAULA: Lo mismo te digo, esto no terminará aquí.
MADRE: ¡Niñas! ¿Otra vez ensayando? Bajad a cenar, la comida va a enfriarse.