Los días cada vez pasaban más largos, y más tortuosos.
La policía, siguiendo pista tras pista, no conseguía más que acabar en un callejón sin salida, y volver a empezar. Tras una semana, no se había descubierto nada, la investigación se encontraba en el mismo punto en el que empezó. Cada segundo que pasaba era un poco menos de esperanza en volverla a ver, más posibilidades de que la hayan hecho daño, o algo peor…
También se hacía cada vez más difícil inventar excusas de donde se encontraba Mich, de lo que había ocurrido el día de la boda, de que sería de nuestra relación ahora, de cómo estaba… . Sólo Luzu, Rodri y yo sabíamos lo que de verdad estaba pasando, y así debía ser. No quería preocupar a nadie más, nadie más tenía que sufrir por mí, aunque para ello tuviera que mentir. Lo más sorprendente y doloroso es que, a la persona que más me costaba engañar, era a Samuel.
Samu era un niño muy maduro e inteligente para su edad, nada ingenuo, muy curioso y sobre todo muy observador. Poseía una empatía sorprendente, pudiendo notar con un mínimo detalle que yo no estaba pasando un buen momento. Pero también era un buen niño, y muy comedido, pues tras haber percibido que las cosas no iban bien, y que Mich tenía algo que ver, había dejado de preguntar por Mamá. En su lugar se acercaba donde yo estuviera y se acurrucaba junto a mí, o me pedía que le contase un cuento, o que jugase con él…Era increíble cómo, siendo tan pequeño, fuera capaz de tener tanta sensibilidad y tuviera esa capacidad, o más bien ese don para apoyarme y animarme, me atrevería decir que a conciencia.
Pero no era suficiente. La rutina se me hacía pesada, casi inaguantable, pues ya no era rutina, falta una pieza para serlo. Faltaba ella. No podía trabajar, no podía centrarme, no podía dejar de pensar en ella, en como estaría, y si alguna vez volvería a besarla, a abrazarla, a sentir su calor, su tacto, su aliento…Mi mente tenía grabados a fuego su mirada, su sonrisa, sus tonterías, su carácter, y su manera tan peculiar de quererme. Recordaba como sueños o cuentos ficticios todos aquellos planes de futuro que ahora no sabía si algún día llegarían a cumplirse. Pensar en perder todo esto, en perderla…Simplemente no podía soportarlo.
Pero una llamada diez días después de que Mich fuera secuestrada cambiaría por completo el rumbo de la historia.
Aquella mañana desperté sobresaltado por el tono de llamada de mi teléfono móvil. Samuel estaba acostado a mi lado, durmiendo conmigo como llevaba haciendo durante los fatídicos días en los que su madre nos faltaba, por lo que intenté moverme con suavidad para no despertarle.
Cogí el móvil, descolgando, y me lo acerqué a la oreja. Mi respiración se detuvo al oír al otro lado de la línea una voz muy familiar.
-¿Willy?- escuché perfectamente como mi nombre era pronunciado por un hombre. Un hombre que yo ya conocía, y con quien digamos que no tenía una relación formal. Una persona que solo había visto una vez, y que me había dado entonces suficientes motivos para odiarla tanto como para borrarla de mi vida.
-¿Emilio?- exacto, aquel hombre era el padre de Mich. Varias preguntas comenzaron a circular por mi mente, como el porqué de su llamada, o como narices había conseguido mi número, pero no tuve mucho tiempo para distraerme en mis pensamientos….
-Lo siento…-susurró con un débil hilo de voz quebrada, para después oír cómo se derrumbaba en un llanto lastimero y desgarrador.- Es mi culpa, es mi culpa…- solo repetía eso, mientras yo comenzaba a estar entre aterrorizado y confuso. ¿Culpa de qué? No sabía que estaba ocurriendo, pero no hacía falta ser muy inteligente para saber que tenía que ver algo con Mich, y probablemente, con su secuestro, o al menos esa era mi intuición; y de ser así, no tenía tiempo para ser delicado.
-Dígame que está pasando, ahora.- ordené con tono autoritario, y entonces Emilio cesó su llanto, respirando profundamente. Necesitaba oír lo que me tenía que decir, y necesitaba que fuera lo que fuese, permitiese que Mich volviese a casa, conmigo.
-Willy, yo…-titubeó, pero después siguió.- Me metí en el consumo de drogas. Consumía de todo tipo a diario, de manera excesiva, y aquello tenía su coste. Comencé a tener un montón de deudas, y para pagar a pequeños camellos, pedí dinero a grandes narcos, como un crédito. Un crédito que nunca pude pagar, pues todo el dinero que ganaba, lo gastaba en más droga, adquiriendo más deudas, y pidiendo más de esos créditos manchados de sangre.
Con el tiempo aquellos grandes narcos, en su mayoría mafiosos, comenzaron a recuperar su dinero a malas formas…Me lo quitaron todo: Mis cosas, mi apartamento…Todo. Pero ese “todo” no era suficiente para pagar mi deuda. Entonces amenazaron con quitarme lo único que me quedaba si no les devolvía el dinero en un corto periodo de tiempo en el que yo apenas pude conseguir, de formas de las que no me siento orgulloso, unas centenas de euros, muy lejos de la cifra a pagar.
Eso único que me queda, eso que me han quitado...
-Es Mich.- terminé su frase, entendiendo lo que estaba ocurriendo. Ahora si estaba seguro de que la gravedad del asunto era titánica.
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Hola!! Que pronto he actualizado esta vez, eh? Para que no tengais queja chicos, aquí hay otra nueva parte muuuuuy salseante!
Con este capítulo volvemos al tamaño normal de los capítulos (De unas 800 palabras, para que no se os haga muy pesado o no tengais que dejar un capítulo a medias porque no teneis tiempo de leerlo.) y continuamos con el secuestro de Mich que va a dar muuuuuuuucho de si, creedme.
Espero que os haya gustado mucho, e intentaré volver a actualizar a lo largo de esta semana. Les quiero un muchote. Un beso, chicos.^^
PD: No presupongais nada, nunca.
PD2: Esto es un SPOILER para los que siempre lo leen todo. En los próximos capítulos, va a morir alguien O.o. Poned en los comentarios quien creeis que será, solo el nombre, sin nada más, para fastidiar a los que no leyeron esto xD
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2da TEMPORADA "Tras una pantalla, Tito Willy" (Willy Fanfic.)
FanfikceLa vida puede cambiarte en un abrir y cerrar de ojos. Lo que tenias ayer, puedes perderlo hoy. Lo que ayer buscabas, hoy lo encuentras. Lo más inesperado, loco y impredecible puede ocurrir. Las cosas ocurren en la vida por una razón. Cuando la vida...