Probablemente •Ruggarol•

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"tal vez eres mi otra mitad"

Lo que prometimos se quedó en palabras.
No queda nada.

Ruggero se preparaba para asistir al evento. Se sentía ansioso y nervioso al mismo tiempo, era la primera vez, después de un tiempo, donde habría muchas personas que lo conocían en un mismo lugar. Se miró al espejo, se arregló su cabello y luego suspiró.

Sé que nunca he sido lo que tú esperabas.
¿Qué te hizo falta?

Llegó al evento y se sintió extraño, era  al primero al que iba sin la chica. No pensó más y comenzó a adentrarse al lugar, específicamente fue a la barra.
Sonrió al ver a varios de sus compañeros y aún más a Agus, quién era uno de sus mejores amigos.

—creí que no querrías venir— Le dijo él.

—es importante para todos— Dijo y río—, debía venir o me matarían.

Bernasconi río y luego pidió unos tragos para ambos, los dos amigos se dedicaron a observar a las personas y sólo saludar de manera vaga, sin tener mucha intención de charlar.

—se podían traer invitados, ¿No?— Le preguntó el de rulos a su amigo.

—así es, yo vine con mi hermano que debe estar por ahí— Dijo el castaño—, ¿Vos?

—vine solo— Dijo y se apresuró a hablar al ver que su amigo abrió la boca—. No preguntes por Cande, terminamos hace 12 meses.

Agus sólo atinó a asentir ante eso y no preguntó mucho más. Al pasar un rato, él se despidió y dejó a Ruggero solo, quién decidió caminar; al caminar unos pasos, escuchó una risa y se quedó quieto en su lugar, hubiera reconocido esa risa aunque estuviera en Roma. Ella estaba allí y no podía dejar que lo viera. Con un pequeño nerviosismo en su pecho, dió media vuelta y decidió que no se movería de la barra.

Y, si preguntan, diles que es mi culpa
Que fue mi locura que nos separó.

Al pasar 30 minutos y que ese nerviosismo se hubiera ido, inhaló y exhaló profundamente; no era el fin del mundo si se encontraban pero mejor si no lo hacían. Caminó entre la gente y, al esquivar a un hombre algo obeso, pudo verla y una pequeña sonrisa se le escapó; llevaba puesto un pantalón holgado color crema, un crop top de color rosa de mangas cortas y que iba a juego con su cabello, ahora rosado, el que estaba amarrado en dos trenzas. Al observarla unos segundos notó que se reía animadamente y no estaba sola, un chico estaba frente a ella.

Te deseo, un amor sincero
Que no ponga peros, ese fue mi error.

Suspiró con una extraña sensación en el pecho y se dispuso a ir en otra dirección pero, antes de que pudiera, el mismo hombre de antes lo había empujado, logrando que chocará con la espalda de la chica y ésta le tirará su jugo a quien la acompañaba; le hizo un gesto de silencio al chico, quién lo miraba confuso y molesto, y salió de allí lo más rápido que pudo.

—¿Quién fue?— Oyó que le preguntó a su acompañante antes de desaparecer por detrás de una de las esquinas.

Se dirigió a la puerta y salió a la sala de recepción, se sentó en uno de los blancos sillones y cerró los ojos suspirando. Su corazón latía con fuerza y el nerviosismo ya no se podía ocultar, río con pesadez ante los recuerdos que abordaban su mente.

—Karol...

Sus hermosos ojos verdes, su radiante sonrisa, su tersa piel, su suave y dulce voz, sus labios... Ladeó su cabeza, despejando esos pensamientos, no podía pensar en ella de esa manera.
"Ya no hay impedimentos, ya no es una niña" le dijo su conciencia.

Probablemente, no vuelva a mirarte
Aunque en las noches, extrañe tu voz
Probablemente, olvides mi nombre
O, tal vez, te mueras por verme, como lo hago yo.

¿Por qué no podía olvidarla? ¿Acaso esos infantiles y tontos sentimientos no se fueron? Esas preguntas no tenían respuesta, al menos para él.
Se quedó en silencio unos minutos y con los ojos cerrados, luego se levantó y se dirigió a la puerta de entrada; no podía abandonar el evento al que lo invitaron tan amablemente ni siquiera por una chica. "Que sea lo que Dios quiera" se dijo, pero Dios no parece tenerle mucho cariño al hombre puesto que al llegar a la puerta, un cuerpo chocó contra el suyo.

—perdón, tengo algo de prisa— Escuchó su voz y su respiración se detuvo por unos segundos.

Para su suerte, la chica no levantó la mirada y sólo pasó por su lado hacía la recepcionista. La observó con una sonrisa de cariño y entró al lugar antes de que ella pudiera volverse a mirarlo.

Probablemente
Probablemente

Nunca te besé como si no hay mañana
Cuando me amabas

Entró y se dedicó a divertirse, no permitiría que una chica opacara su diversión y se apoderará de sus pensamientos. Se encontró con Valentina y charlaron un rato hasta que llegó Agustín y alejó un poco a la chica para susurrarle algo, luego de que le haya dicho eso, Valentina lo miró con preocupación y sorpresa.

—no puede ser, ¿De verdad?— La rubia miró a Ruggero—, Rugge, ¿Sabías?

—¿Qué?— Preguntó fingiendo no entender, aunque tenía una idea de lo que le había dicho.

—que Karol está acá— Dijo ella.

—si, la ví pero ella a mí no y no me importa— Dijo mientras miraba a un costado.

Y en ese momento, deseó no haberlo hecho puesto que pudo ver a la chica de cabello rosa riendo junto al chico, luego como se miraban a los ojos y se sonreían.

—te dije que algo pasaba— Escuchó decir a su amigo.

—nada pasó, nada pasa y nada va a pasar— Dijo, sin darse cuenta, con cierta molestia. Sus amigos lo miraron con preocupación por su reacción—. Jamás debimos haber sentido nada. Ahora me voy.

Antes de que ellos pudieran decir algo, él salió del lugar. No quería pensar más en ella.

Ahora, tu recuerdo se quedó en mi almohada.
Y como te extraña.

Al estar tan sumergido en sus pensamientos y no prestaba atención a su entorno, chocó con alguien y logró que ambos se tambalearan.

—perdón— Dijeron al mismo tiempo.

Y allí se percató con quien había chocado, levantó la vista y esos ojos esmeralda ya lo miraban con sorpresa. Sin decir nada, se alejó y con una distraída sacudida de mano, se despidió y salió de allí sin volverse a mirarla.

Quiero volver, retroceder
Darte lo que no pude ayer
Darte un amor, mucho mejor
Que el anterior.


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