Quiero que seas tú

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Los días iban pasando, desde aquel día, pensé que Aiden cambiaría conmigo que se detendría y hasta cierto punto me preocupaba. Pero aun después de comer aquella extraña hamburguesa de honey mostard, Aiden siguió siendo él.

Ahora nos encontrábamos en la plaza de la ciudad, digo nos encontrábamos porque estábamos todos mi hermano y Aiden excepto Went, que seguía de viaje. Si, Went se había ido de viaje para consolidar algunos negocios en el sur de América creo que Chile. Por ahora yo me quede, ya que trabajo, aunque esto fue las la excusa que él uso.

Caminando y compartiendo algunas risas por las tiendas centrales se nos unieron Andrómeda, Santiago y su hijo Ethan. Josh mi hermano se animó un poco ya que estaba la familia para presentarnos a su novia Niurca que nos encontramos en el puesto de hamburguesas y quien ya me caía más mal que las náuseas matutinas, la muy infeliz estaba demasiado suelta con Aiden. Y obvio yo, que tenía una cara de la mujer que quiere matar a medio planeta, pero por no decir que son celos culpare a las hormonas, porque creo que es más sabio.

- Aiden, he escuchado de tus proyectos- hablo la Tucán de río con aquella voz de... mala muerte (le apode de esta forma a Niurca) ya que tenía la nariz más grande y puntiaguda que he podido ver. Esta pájara del demonio llevaba semanas con mi hermano pero secreía que era dueña y señora de su vida. Veía algo y "comprame esto y aquello" "yo merezco ser tratada como una dama", ¡dama! Lo que esta tenga de dama yo lo tengo de celibato de monja.

- Enserio y ¿Qué tal te han parecido? – preguntó, ¡arr! hasta su voz parecía irritante; enserio te interesa saber lo que opina esta de tu trabajo, respira, respira.

- ¡Me encantan! En especial porque enseña la pura belleza de la mujer en un arte salvaje y clasico- dijo entusiasta, dando saltitos exaltada. ¿Cuántos años tiene? Siete, por Dios, podrías ser más obvia.

- Yo también he visto tus proyectos- hablando esta vez Andrómeda- Pienso que con tanta desnudes, ¿Cómo pueden seguir interesándote las mujeres? Digo porque... no mejor te hiciste ginecólogo - bromeó, por lo que todos nos reímos.

- Desde hace unos pocos años solo ha existido una mujer que me interesa- afirmó mirando a Andrómeda, para después darme una mirada rápida. Mi corazón dio un brinco de emoción en mi pecho, ¡Era yo!, ¡Era yo! "¡Toma eso tucán!" realmente agradezco que no tengan telepatía porque sería horrible que descubrieran todo lo que pienso.

- Y ¿Ya tienes alguna modelo en mente para un nuevo proyecto? - preguntó el tucán, poco me faltaba para parecer chihuahua, gruñía más que un perro.

- Tengo una chica en mente desde hace un tiempo... pero no sé si acepte mi propuesta – mirándome de reojo con aquella sonrisa distintiva.

- ¿Quién es? Quizás podemos convencerla- Joshua preguntó sonriente, "hermano no ayudes."

- ¿En serio harían eso? -todos asintieron y casi a la vez excepto la tucan que dudaba- Bueno, la chica que quiero como modelo eres tú, Dionisa-dijo mirándome con aquel apodo que hizo que me derritiera. Estos son los momentos donde no se necesita maquillaje para tener rubor.

- ¿Kelly?, Aiden debiste decirlo antes, ya tranquilo la tendrás para lo que sea, tu solo deja que yo me encargue de arreglar su pelo y maquillaje- decia mi hermano como si fuera nada del otro mundo, pero "noooo."

Eso solo significa dos cosas, nada de lo que diga servirá y mi pelo pagará las consecuencias.

- ¿Qué hacemos ahora? - preguntó Santiago, quien encontraba en una esquina junto Andrómeda, por poco y me había olvidado de su existencia.

- Yo tengo que ir a buscar algo- irrumpiendo el momento y  la caminata, no pude evitar que mi risa sobresaliera, estaba emocionada, vería mi bebé en un sonó-grama. Ya me había hecho una prueba casera y salió positivo, por lo que estoy oficialmente. Iría a buscarla foto, ya que la otra vez me hice una prueba de sangre. - Adiós- repartiendo besos a todos los presentes a modo de despedida.

- Iré contigo- dijo Aiden, no pensaba contra decirle así que le deje que me acompañara.

El camino no era muy lejos era a unos 15 minutos a pie. Aiden permanecía a mi lado como si fuera mi sombra, sin decir nada y sin hacer nada, solo me miraba de vez en cuando al igual que yo.

Una vez obtuve los resultados, leí y eran positivo, mi sonrisa no se pudo ocultar, la pequeña foto de mi habichuela estaba en mi mano derecha. Mis ojos se empañaron de lágrimas y después de mucho tiempo eran de alegría por fin. Esto uniría mi familia y yo cuidarie a este bebé muy bien para que nazca saludable.

Llegamos a la casa en silencio, Aiden no decía ni una palabra. Por mi parte, yo tan poco.

- ¿Crees que estará contento? – preguntó en un tono seco, me volteé con una sonrisa, después de los años tristes que pasamos con Wilberto claro que no sería fácil, pero prometía que está vez será mejor, será distinto.

- Claro- afirmé- Después de la perdida de Wilberto, lo más que hemos deseado es ser padres nuevamente- expliqué, realmente pensé que era lo que queríamos, con esto seguro y vería la sonrisa de mi marido nuevamente.

- Yo no te soltaría si fueras mi mujer, con hijos o sin ellos- dijo observándome, sus ojos esta vez parecían brillar y sus pupilas dilatadas, como cuando un animal ataca a su presa- Dios, mira que Went se corre riesgo en dejarte sola conmigo, pero tú, aun con ese short, no sabes que me dan unas ganas horribles, no solo de sexo Kelly, quiero poseerte- mientra me observaba con esa gula lujuriosa. Esa forma de mirar que hacía por alguna extraña razón que mi pecho se inundara de un horrible deseo caluroso, de pasión. Una pasión que solía sentir cuando era amada por los brazos de mi esposo.

- ¿Por qué yo? – pregunté con cierta angustia, su atracción hacia mi entre tantas mujeres, realmente no entiendo, soy casada, tengo un bebé en camino y él parece que todo eso le llama más la atención.

- Porque quiero que seas tú, te quiero como mi mujer, mi amante, mi amiga, mi novia...- se vio interrumpido por mí. Coloque mis dedos en sus labios, aquellos parecían almodados allí. Su toque era eléctrico y caliente por su exhalar, ya que su boca estaba entre abierta.

- Para... por favor- susurré, diciendo solo esto, mi mente estaba nublada y no me dejaba pensar porque cada palabra suya mi llegaba al alma. El tomó mi mano y la besó, breve porque con miedo tire de ella.

- Te quiero como mi chilla, mi cómplice, mi fiebre momentánea- apretanba sus puños y por no tocarme o rozarme levantando sus manos y pasándolas como si estuviera acariciando mi aura en forma descendiente a ascendiente y al final pasándolas por su rostro ya abiertas,mirando me expresando en clara desesperación su deseo por mi.
- Bésame, vamos yo sé que quieres, bésame, Kelly, quiero que seas tú quién lo haga, bésame o te juro que lo haré yo- dijo con esa característica voz ronca y espontáneamente un gemido de súplica escapo por mis labios, casi pausada e invitándome, tentándome a probar. Me siento como cordero que llevan al matadero, pero la diferencia es que yo quiero estar disponible para que este hombre haga conmigo cómo le parezca y esa sola idea me estaba aterrorizando.

Sé que tengo que alejarme, sé que debo parar esto de una vez por todas, pero a decir verdad no quiero, no puedo, lo deseo. Deseo lo que me brinda, porque no lo siento mal, no lo siento inapropiado y eso es lo que me preocupa, lo que me aterra.

- Quiero que seas tú... por favor da el paso tú porque si lo doy yo me arrepentiré toda mi vida- dije casi suplicando, agarrándome de su camisa de aquel cuello en forma v casi respirando su alma si eso esa posible, mi voz era suave y realmente nunca había actuado de esa manera. Estaba ardiendo ante él, no sé cómo se supone que debo sentirme.

Sé que estaba mal, pero tan pronto aquellas manos rozaron mi espalda baja, todo lo que tenía en mente de lo de era llamado moral, se fue al infierno. Una de sus manos subió hasta mi nuca y me guío acercandome a su rostro.

Su pecho se movía de forma agitada al compás del mío. Comenzó con un ligero roce, sus labios y los míos, más los suyos que los míos, porque yo me estaba dejando hacer por este hombre. Cuando sentí su lengua relamer mis labios a forma de pedir permiso, abrí mi boca para que él pudiera adentrarse a mi cavidad bucal, sentí como su lengua dominaba y estaba por rendirle a totalidad cuando la puerta sonó. Por lo que rápidamente nos separamos, aun agitados, aún deseosos. Me limpie aquel rastro de huellas que pudiera haber que denoten algo.

- ¡Kelly! - gritó mi hermano, realmente adoraría a mi hermano por la eternidad y le construiría un altar por romper momentos como estos.

El que tiene tienda que la atienda...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora