Calle se fue y nuevamente quede sola, me estaba encantando estar con ella, siempre me sentía segura en sus brazos, quien iba a pensarlo, hace dos días lo único que quería era encerrarme en casa para siempre... Pero llego Calle y cambió todo.
Escuche como se abría la puerta de la sala y espere a saber quién era.
—Buenos días mi amor— saludó Mario y me abrazo fuertemente— vine a pasar mi último día en Colombia contigo.
—No quiero que te vayas —dije aferrándome a sus brazos—no tienes que hacerlo Mario.
—Lo hago por qué es lo que quiero Poché, eso no está a discusión, además me imagino que quieres conocer esa chica que parece gustarte mucho—sonreí—esa sonrisa te delata, ¿sabes? —dijo riendo.
—Ella me gusta sin siquiera verla Mario, jamás me había sentido tan feliz —apuesto que he de tener una risa estúpida en mi cara.
—Párale, me dan celos —bromeo y reímos.
— ¿Cuándo te lo vas a permitir? —pregunte tomando su mano.
Desde que Quede ciega Mario no se alejaba de mí, y cuando lo hacía era para estudiar o asistir a clases. Eso quería decir que él no tenía tiempo para nadie.
—Mejor no te vayas, replantea eso y conoce a alguien—dije como si fuera a convencer a un ser tan necio.
—He encontrado a la persona indicada Poché —apretando mi mano— también quiero que mires para que puedas saber quién es esa persona—no sabía que decir, mi mejor amigo estaba enamorado y no me había dado cuenta.
—Perdón—susurré agachando la cabeza.
— ¿perdón qué? —dijo Mario riendo y levantando mi cabeza y besando mi frente.
—Me la paso en una burbuja en la que solo vivo yo, y nunca te pregunte si había alguien en tu vida.
—Poché, cállate —dijo riendo—apenas nos estamos conociendo, estudiara en la misma universidad a la que voy—dijo con mucha alegría — ¿no te parece increíble? Planee ir a esa Universidad para hacer feliz a mi mejor amiga y el universo me obsequió a alguien como premio al amor que te tengo a ti—yo no sabía que decir, Mario es la mejor persona del mundo y merece lo mejor.
Seguimos platicando por no sé cuánto tiempo.
— ¿Qué crees que pasé cuando por fin puedas volver a ver? —dijo el con curiosidad en su voz— ¿has pensado en cómo es Daniela? —fruncí el ceño y sonreí al escuchar su nombre.
—Si lo he pensado, cuando toco su rostro puedo imaginármela sabes.
—Ella es Hermosa Poché—sonreí imaginándola.
— ¿Aun no me lo creo sabes? —en serio no podía asimilar tener a alguien tan importante en mi vida.
—Ella tiene miedo—yo fruncí el ceño y me preguntaba de que hablaba Mario.
— ¿De qué hablas? — pregunte riendo.
—Me la encontré cuando venía a tu conjunto—yo escuchaba atentamente a lo que él decía— hablamos un poco, ella como yo está muy feliz con la posibilidad de que recobres la vista, Te voy a contar, pero prométeme no decir nada—asentí— Ella tiene miedo que cuando veas, No te guste como es...
— ¡Mario ni siquiera la he visto y me tiene embobada con saber que es mi novia! ¿Tú crees que el físico importa para mí?, no es por nada, pero si importara siento que ella es hermosa con solo tallar su cara con mi dedo—había mucha sinceridad en mis palabras—pensé que la que tenía que tener miedo era yo—dije riendo—he pensado en la posibilidad de que se aburra de mí —Mario pudo su dedo en mis labios para que me callara.
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