—Ya estamos aquí... —Habló Cynthia mientras aparcaba en la estación de policía—. Me llaman luego para venir por ustedes, ¿está bien?
—No te preocupes, podemos tomar un taxi, ¿cierto, Tom?
—Sí, muchas gracias por traernos.
Ambos bajaron del auto para ingresar a la comisaría.
—Estoy nerviosa...
—Estarás bien, solo debes hablar desde el corazón... —dijo Tom—. Y yo te estaré esperando aquí. No tienes nada de qué estar asustada, solo serán algunas preguntas...
Tom dejó un beso en su frente, y ella le dio una última mirada antes de entrar a la sala de interrogaciones. El tiempo transcurrió, pasando de ser minutos a ya una hora. Tom se sentía cada vez más incómodo; en un inicio, los uniformados lo miraban sin disimulo, pero más tarde eso pasó a convertirse en un grupo bastante prominente observándolo.
—Oye, eres ese actor... —murmuró un policía acercándose a él.
Los demás no se perdían segundo del momento.
—Soy actor, correcto... —respondió algo fastidiado.
Una mujer, también policía, se acercó a su compañero.
—¿Tom Hiddleston? —murmuró por lo bajo.
—Sí.
—¿Te podrías tomar una foto con nosotros? —pidió con una sonrisa.
—No es un buen momento.
—Claro, lo lamento... —musitó la mujer.
El inglés se avergonzó de su propio comportamiento. Él era un actor y, aunque no le gustara tanto, también era una celebridad y debía comportarse como tal. Devolver el amor y aprecio de la gente que disfrutaba su trabajo era su deber.
—Discúlpenme, no es un buen momento para mí, pero eso no tiene que ver con ustedes... —Se acercó al grupo de policías—. Claro que nos podemos tomar fotos, no tengo ningún problema con ello. Lo siento otra vez.
—No te preocupes, joven... —habló un policía—. No todos los días son buenos...
El británico asintió.
—Bueno, vamos a tomarnos esas fotos... —sugirió sonriéndoles falsamente, pero al fin y al cabo sonriendo.
Estuvo varios minutos en eso, tomándose fotos en grupo, algunas en solitario; le pedían hacer caras y poses. Tenían bastante sentido del humor, sin importar que fueran policías. Cuando ya casi terminaba con eso, vio a Amelia salir de la sala, con los ojos irritados y la cara sonrojada.
—Perdónenme...
Se zafó del grupo y corrió hacia la mujer.
—Moró mou... —habló sujetando su rostro.
La abrazó, mientras la muchacha lloraba en su pecho.
—¿Qué pasó? —interrogó en voz baja.
—Yo no sabía que él golpeaba a mi madre también...
Tom guardó silencio mientras caminaban fuera de la comisaría.
—Es un maldito, te juro que... —No pudo continuar por su llanto.
—Estoy aquí.
La muchacha trató de controlar su respirar.
—¿Aún quieres verlo?
—Sí... —murmuró—. Lo traerán en una hora.
—Comprendo... —dijo mirándola dubitativo—. Pero, ¿de verdad estás segura de esto?
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Panacea Universal
Fanfiction❝El que jamás ha llorado y sufrido en soledad, nunca podrá entender cuan dulce puede llegar a ser el verdadero amor❞ ➤En lugar de una larga parrafeada contándote de qué se trata esto, prefiero dejarte algunos comentarios de mis queridas lectoras: ❝L...
