Una visita inesperada.

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Esa misma noche aún seguía sin poder dormir. Deje el espejo de nuevo en mis piernas para así, disponerme a dormir y descansar, pero me era imposible.
Estuve así un gran rato sin lograr entender el por qué. Normalmente cuando no logro dormir es a causa de que pienso mucho o me encuentro nervioso aunque no sentía ninguna de las dos cosas.

Me acomodaba de un lado a otro sobre la cama, buscando la pose perfecta para poder quedar en un sueño profundo y después de muchos intentos e incluso un gran rato por fin logre quedar dormido.

...

Por un momento, comencé a tener un sueño bastante extraño.
Casi no suelo recordar mis sueños o tan si quiera recordar que tuve uno, pero éste lo estaba viviendo.
Era muy difícil de explicar la situación, pero me encontraba en un lugar completamente blanco y sin algún tipo de dirección. Al igual el suelo era transparente, como si estuviera volando aunque podía dar pasos de forma común.
Me dispuse a caminar en ese extraño lugar. Dicen que nosotros somos los mismos que provocamos nuestros sueños, pero sabía que esto no era cosa mía.

...

Estaba perdiendo la cabeza ya que no encontraba nada en aquel sueño, tan sólo parecía que caminaba en círculos.
Me detuve, mirando hacia arriba al mismo tiempo que un largo suspiro salía por mi boca. Creo que no cabe decir que ya estaba "rendido" con éste extraño sueño.

- ¡Muchachito! - ¡¿...?!

Una extraña voz se hizo presente en el lugar... Pero no, esa voz la reconocía de algún lado, ¿pero de dónde...?

- Mi muchachito. - de nuevo se hizo presente la voz, aunque esta vez una mano también sujeto mi hombro desde atrás - ¿Ya se olvidó de mí? - sin darme cuenta, una lágrima salió de mi ojo derecho pues ya sabía de quién se trataba

- ¿P-papá Adrián...? - con eso dicho, me di la vuelta para poder ver a aquella persona a la cara - A-abuelo... - era mi abuelo quien había fallecido ya muchos años. Recuerdo que yo tenía 9 años cuando él falleció. Al inicio no entendía nada pero al pasar el tiempo su ausencia me fue matando poco a poco y siempre que su memoria se hacía presente, un enorme nudo en la garganta se me formaba, conteniendo siempre mis ganas de caer en llanto

- ¿Cómo está mi muchachito? - "muchachito", así siempre le decía a todos sus nietos y se volvió una frase que todos amábamos - ¿Por qué está llorando? - no respondí por un largo momento, tan sólo decidí lanzarme a los brazos de mi abuelo, dejando mi cabeza sobre su hombro y así, explotar en llanto. Mi papá Adrián correspondió mi abrazo con la misma fuerza, dándome palmadas en la espalda... Su nombre es Adrián y todos sus nietos acostumbrados a llamarlo como "papá Adrian" en lugar de decirle abuelo

- Lo he extrañado tanto Papá Adrian... - mis lágrimas no se detenían, seguía llorando como cuando era un niño y no me compraban lo que quería, aunque esta vez lo hacía en silencio - Lo he extrañado de verdad tanto...

- Hijo, pero si yo siempre estoy con cada uno de ustedes, yo nunca me he ido a ningún lado. - y después de un pequeño momento, separe mi cabeza de su hombro al igual que me separaba de su abrazo, mirándolo a la cara... Era idéntico a como lo recuerdo... Un pastor Alemán con aquellas arrugas en su rostro, su pequeño bigote que siempre se quitaba y ya de un color blanco por cierto, junto con su "cabello" que ya no le salía de su color normal, sino era blanco... También sus ojos de color que la mayoría de nietos no pudimos tener y siempre nos quejábamos de ello

- Yo sé que usted no se ha ido a ningún lado Papá Adrián... Pero no es lo mismo. Quizá sea muy avaricioso pero yo quiero tenerlo aquí, pasar mis días con usted, salir a caminar con usted a cualquier lado... - también recuerdo que mi Papá Adrián nunca tuvo un nieto o hijo favorito, todos eran iguales para él, a todos nos amaba de la misma forma. Recuerdo que mi abuela siempre nos contaba que mi abuelo era un mujeriego pero cuando vio a sus nietos, cambió por completo... Y quizá pudo serlo, pero con nosotros fue una cosa completamente distinta a lo que nos contaba la abuela y por eso, no había nieto que no amara a mi Papá Adrián... Y aunque hubo algo extraño ya que mi abuela se había ido con otra persona. Nunca conocí del todo bien a esa persona y tan sólo me relacione un poco con él y también he de decir que aquel señor sí tenía un nieto favorito en su familia, pero ya ni recuerdo el nombre de ese nieto

- Mi muchachito, ya le dije que yo siempre estoy ahí con ustedes, caminando a su lado para que nada malo les suceda.

- Sí... Creo que tiene toda la razón... Gracias. - le sonreí muy grande mientras lo miraba a los ojos

- Y de nuevo le pregunto mi muchachito, ¿cómo ha estado? - solté una pequeña risa ante la pregunta mientras bajaba la cabeza

- Mal Papá Adrián... Por una mala decisión, me tuve que separar de Emma y después de eso, mi vida se volvió muy complicada... Caí en el amor de nuevo aunque no esta siendo correspondido. Perdí mi empleo y un "amigo" mío no dejaba de molestarme jeje... Después de eso, el edificio en donde vivía se incendió y ahora estoy en un hospital que no sé cómo voy a pagar. - mi abuelo tan sólo me sonrió, dándome más palmadas

- Ay muchachito... Las desgracias vienen y van, pero le diré un secreto... Ante los ojos de su abuelo, usted sigue siendo ese gran niño con grandes sueños. - me quedé un momento en silencio - Yo sigo viendo a un gran joven exitoso que a pesar de sus malas decisiones, lo sigue siendo, ya que usted sigue de pie y tampoco me diga que se va a quedar siempre estancado por el amor que alguien no le puede dar. - negué con la cabeza junto con una pequeña sonrisa - ¿Entonces mi muchachito? Yo quiero que salga de esa cama y vuelva a formar su vida... Quiero ver a mi nieto de nuevo.

- Gracias... De verdad que muchas gracias Papá Adrián... - y de nuevo me lancé a sus brazos, aunque esta vez ya no lloraba, tan sólo estaba riendo y sonriendo

- ¡Eso! - me dio de nuevo unas fuertes palmadas en mi espalda

- Ojalá esto pudiera durar para siempre... Aunque con usted Papá Adrián, sé que no me faltaría nada. - y sí, pues si tuviera a mi abuelo aún con vida, podría mandar todo por la borda y solamente ser feliz con mi abuelo

Después de eso, mi Papá Adrián se separó de mi abrazo, para así darme una última sonrisa y una palmada en mi hombro. Yo tan sólo me limité a seguir viéndolo, sabía que ya era hora de separarnos.

Y así, mi abuelo me dio la espalda, caminando y tomando su camino, mientras yo me quede parado y lo veía por un momento irse aunque de pronto, la imagen de un pequeño cachorro apareció al lado de él, tomado de su mano mientras caminaba muy feliz y también contándole muchas cosas.

Me di la vuelta y también tomé mi camino pues ya era momento de marchar... Gracias Papá Adrián, usted sí que me hizo pensar más que nadie y le juro que no lo voy a defraudar.



...



...



...



...



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...



Y también por lo que me dijo, tenía que tomar una decisión rápido.
No sufrir por un amor que no me esta siendo correspondido, así que...

¿Debería de seguir detrás de Will? ¿O tan sólo debería de seguir mi camino?


Innecesariamente oportunosWhere stories live. Discover now