Han pasado dos semanas del accidente que provocó la muerte del tan esperado bebe. Estamos a principios de marzo. Las heridas aun no han cicatrizado. Y me refiero a las del interior. A las del corazón. El dolor que provoca perder un hijo es inimaginable, y está causando estragos en Áfrika. A los dos días de la operación, le dieron el alta médica. No ha disfrutado de mucho descanso, ya que las visitas de amigos y familiares son constantes. Es un continuo ir y venir de visitas. Pero estas dos semanas han deparado muchos cambios en la vida de ellos dos. Por su parte, Áfrika ha perdonado a Esperanza por aquella vieja pelea, y se ha vuelto a reunir con Rosalinda. Ahora las tres vuelven a ser amigas, aunque no como antes. Por su parte, Franky, ha vuelto a recuperar a sus amigos. Estos, al enterarse de la noticia del fallecimiento del bebe, no dudaron en acompañarle. Y en decirle que ellos seguían ahí, aunque él se hubiera olvidado de ellos. Así que por el bien de todos, han conseguido recuperar sus viejas amistades, y no encerrarse tanto en ellos, y en su relación. Más que nada, porque su relación empieza a resentirse de tanto daño. Ahora el silencio ocupa un gran espacio, justo el que ha dejado el orgullo. Aparte, con el dinero de trabajar estos meses, él se compró una moto de 49 cc, lo suficiente para ir o venir a donde quisiera. Así que se ahorra el esfuerzo y la pereza de ir andando a verla. Franky suele pasar las tardes con ella, en silencio. Tampoco es que haya mucho que se tengan que decir, al menos por ahora. Áfrika se siente la culpable de todo. Todo por el triste orgullo que tanto le vence a ella, y a todos nosotros en muchas ocasiones. Está segura que si aquel día no hubiera bajado aquellas malditas escaleras, todo seguiría su tan deseado rumbo. Es algo que día a día se repite. Rompiendo en llanto cada vez que lo piensa. Ve como Franky intenta disimular que está dolido, y que intenta no tacharla de culpable de todo lo acontecido. Franky ha dejado de trabajar. Después de perder a su bebe se encontraba sin ánimos, ni fuerzas para seguir trabajando. Así que ahora dispone del dinero ahorrado de todos estos meses, y mucho tiempo libre para pensar en todo. El tiempo que no gasta en ir a visitar a su novia, y acompañarla en estos momentos tan difíciles, lo pasa en su habitación, absorto en su música. Tal vez así deje de pensar en todo lo pasado. La fecha del concurso de poesía se aproxima, y aunque el dinero del premio ya no vaya a ser destinado al bebe, la idea de ganar le entusiasma. Al fin y al cabo, a todos nos gusta ganar, y que la gente nos reconozca el mérito de llegar a ser el mejor en algo. Todavía no han podido cumplir la promesa aquella de volver a la playa. Pero tienen pensado en no demorarse mucho más en ello.
-Áfrika, ¿recuerdas lo que te prometí en el hospital?
-¿Lo de estar siempre juntos? ¿Unidos?
-Eso exactamente no era, pero me alegro que lo recuerdes.
-No me voy a olvidar de eso, tonto. ¿A que te refieres entonces?
-A lo de ir a la playa. Y cenar por ahí.
-Ah, claro, ¿porqué?
-Estoy cansado de estar aquí en tu casa, quiero cumplir lo que te prometí.
-¿Estás cansado de mi ..?
-De ti no, pero si de estar aquí. Siempre encerrados en tu casa, parecemos viejos ..
-No te entiendo del todo ..
-Que esto parece un eterno velatorio. Tenemos que intentar pasar página de una vez. No sé, irnos a la playa como te prometí, salir de esta oscuridad en la que envuelve tu habitación.
-La verdad es que no me apetece salir de aquí. No me veo capaz. Aunque la idea de volver a nuestra playa es ..
-¿Es ..?
-Es maravillosa. Tu y yo de nuevo allí. Otra vez. ¿Sabes lo importante que es para mi esa playa?
-Si, pero quiero que me lo intentes explicar.
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Gritándole al silencio.
Teen FictionEsta no es la típica historia de amor, es más, no es ni de eso. Trata del daño que pueden llegar a hacer las personas, del daño que uno mismo puede llegar a hacerse sin darse cuenta. Es una historia como otras tantas, algo que a todos nos puede lleg...