Seremos felices
Seremos una familia
Seremos inmensamente afortunados
La lista del seremos nunca termina
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Sábado por la mañana, mi mente echa un lío y mi cuerpo cansado de tanto. Mi carga no es solo física, también me pesan las emociones y la forma en la que no me escuchan.
Sábado por la mañana, sábado de ir al lugar santo, sábado de ir a adorar a un ser repugnante, sábado de jugar a ser perfectos y felices.
El agua en la tina me relaja un poco, podría estar aquí toda mi vida, podría quedarme dormido y morir ahogado, ahogar literalmente mis penas pero no en alcohol.
Mi mente se nubla... Los recuerdos vuelven, y a pesar de que he seguido adelante me siguen perturbando, siguen tan vivos como en aquel día.
*Un golpe... Dos... Tres... Cada vez más...*
La puerta se abre de la nada y abro los ojos
"¿Podrías apresurarte? Queda una hora para ir y tú apenas tomando un baño relajante como si no tuviéramos algo importante que hacer" Mi madre enojada se aleja y cierra la puerta. Ella siempre tan comprensiva.
Mientras salgo de la tina tomo una toalla y la enredo a mi cintura, camino al clóset y elijo ropa blanca y holgada, es sábado y no puedes pecar, es sábado de fingir que eres santo y vestirte de blanco y holgado para cubrir los corazones negros del pecado.
Peinarme, tomar un poco de maquillaje y cubrir mis ojeras, ponerme los lentes de contacto, usar el neutralizador de aromas y tomar el sagrado libro y llevarlo con orgullo en la mano y a la vista para que todo mundo piense que llevas una vida bajo santidad.
Bajo las escaleras, soy el primero de 6 hermanos en estar listo.
Mi madre con su vestido blanco, nada de maquillaje y su cabello recogido en una trenza y su cabeza cubierta por un velo blanco, está impecable. Elabora el desayuno para la familia, va de un lado a otro apresurada.
Por otra parte mi padre se encuentra en el sofá de la sala mientras cómete su último pecado antes de ir al santo lugar, ve el televisor.
"Buenos días padre, buenos días madre, que el Señor esté con ustedes" recité mientras iba a la cocina dispuesto a ayudar a mi madre.
"Taehyung encárgate de ver si tus hermanos están listos, en especial Jisoo, llevo media hora llamando a su puerta y no abre y ni siquiera contesta" dijo mientras seguía con su labor.
No respondí, solo me dirigí a las habitaciones de cada uno de mis hermanos.
La primera de Kim SeokJin, el mayor y el más liberal.
Madre lo describe como libertino* y pecador sin remedio, amante de Satanás y un cualquiera, con un aroma de perdición y la mente metida en el alcohol, drogas y sexo. Pero sé que eso no es verdad Jinnie hyung es un excelente alumno, hijo y hermano, le gusta divertirse, tener relaciones amorosas, beber con medida, salir y ser coqueto, él si tiene valor para ser feliz.
"Jinnie hyung, madre te espera abajo, no quiere que lleguemos tarde" levanté un poco la voz desde afuera de su recámara.
"Dile que en un momento estoy con ella" fue su respuesta.
La siguiente habitación es Kim Jisoo, la melliza de SeokJin y menor que él por unos cuantos segundos.
No hace falta mencionar que es hermosa al igual que Jinnie hyung, sin embargo son como los opuestos de un imán.
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Cuando nadie escucha| Omegaverse| KookTae
FanficDe tus labios no salió algún sonido, fueron los gritos de tus ojos en forma de lágrimas quienes me dijeron que tu corazón ya no puede más. Ven que yo escucharé tu voz, tu corazón y tus ojos. Por favor confía en mí