Luna y Nina ya habían salido de su instituto, y se dirigían al Jam & Roller; ambas debatían sobre las calificaciones que habían obtenido en sus exámenes, aunque mayormente era la de lentes quien hablaba de eso, mientras su amiga sólo asentía distraídamente.
—y yo digo que...— Nina rió por lo bajo al ver que su acompañante no la escuchaba—...y bueno, después llegó un dinosaurio y se comió al profesor.
—ah, que chido, te felicito— Dijo la chica, mirando al cielo.
—Luna, no me estás escuchando— Dijo la de lentes.
—¿Qué?— Dijo la nombrada, saliendo de su ensimismamiento—. ¡Ay! Nina, perdón. Estoy alunada.
—me doy cuenta, y ¿Me vas a decir quién está en esa cabeza?
—es que extraño a Matteo— Dijo la rubia-castaña haciendo puchero—, no me ha mandado mensajes y tampoco me llamó.
—pero Luna, lo viste hace dos semanas— La castaña reía.
—ya sé, pero extraño abrazarlo, besarlo y...
La chica Simonetti observó detenidamente a su amiga y pudo notar cosas diferentes; antes, al hablar del chico, a la chica soñadora se le iluminaban los ojos, tenía una sonrisa de oreja a oreja y no dejaba de suspira enamorada, ahora, pudo notar que sus pupilas estaban dilatadas, sus mejillas totalmente rojas y no dejaba de morderse el labio levemente.
—Luna, Luna— La llamó su amiga y la nombrada detuvo su discurso de "razones por las que Matteo Balsano es el mejor novio del mundo mundial", luego la miró—. Te quiero preguntar algo: ¿Pasó algo con Matteo qué no me contaste?
A la patinadora se le convirtió el rostro en un jitomate al escuchar la pregunta y empezó a jugar con su anillo, el cual nunca se quitaba, demostrando que estaba nerviosa. Nina la miraba expectante, esperando la respuesta; Luna la tomó de la muñeca y la guío hasta detrás de un árbol, donde no había mucha gente.
—yo...eh...yo...— La chica estaba nerviosa, así que respiró profundamente—...meacostéconMatteo.
La de lentes hizo una mueca de confusión puesto que no había entendido lo que su amiga dijo, y ella lo entendió así que desvío la mirada.
—me acosté con Matteo— Susurró esta vez, mientras reprimía una sonrisa nerviosa.
—¿¡Qué!?— Eso le tomó por sorpresa a Nina, quien sonreía—. Luna, ¿Escuché bien?
—si, Nina, si— Dijo ella.
—exijo que me lo cuentes todo— Dijo la castaña y se cruzó de brazos.
La heredera Benson sólo le esquivó la mirada hasta que se rindió, ambas se sentaron en el suelo y Luna se preparó para contar todo lo que había ocurrido esa noche.
"La pareja reía mientras disfrutaban de sus helados, sentados en su banca. El chico rodeando a su novia por el hombro y ella recostada sobre el de él, ninguno decía nada y sólo disfrutaban de la compañía del otro, dándose pequeños besos de vez en cuando.
—tus labios saben a fresa— Le dijo el chico.
—¿Quizás por qué tengo un novio fresa?— La chica rió—. Los tuyos saben a chocolate.
Matteo la atrajó más hacia él y le dió pequeños besos en la cabeza hasta que la chica levantó la mirada y le robó uno.
—eso no se hace, Chica Delivery— Dijo el castaño con una sonrisa divertida.
—mi cabeza no es la única que necesita besos— Dijo e hizo puchero.
Él no se resistió y le dió un gran beso a su novia, Luna lo rodeó por el cuello, profundizando el beso, mientras la oscuridad de la noche los rodeaba, hasta que la falta de oxígeno les impidió seguir.
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