Me levanté asustada del sofá a una velocidad récord.
—Buenas noches, es un gusto volver a verte, Tom—ironicé—. Tus hermanos están en la cama y podrías haberme dado un paro cardiaco—amenacé apuntándolo con el dedo índice, mientras caminaba hacia él.
—No es bueno alterase teniendo un rostro tan lindo como el tuyo, mejor relájate—tranquilizó poniendo una mano en mi hombro.
En ese momento comprendí de dónde había aprendido Matt esas "tácticas" de conquista, solo que a Tom le salían mejor.
Me dirigió hacia es sofá y nos sentamos.
—¿Y...?—cuestionó sin despegar la vista del televisor.
—Y...—alargué sin saber a qué se refería.
Soltó una risa encantadora y ronca.
—¿Qué tal te fue?
Me sentía orgullosa de mi misma, después de mucho tiempo parecía que iba a poder entablar una conversación si discusiones con alguien, y en este caso ese alguien parecía una estrella de cine.
—Oh, son un poco difíciles, pero sient...— no pude completar mi frase por que Tom me cortó con otra de sus encantadoras risas roncas.
—¿Un poco?—preguntó divertido—, si Elena te encerró en el sótano—acusó viendo la televisión.
Chasqueé la lengua.
—Tienes razón son muy traviesos.
—Déjame adivinar; Matthew intentó seducirte, Bob terminó de cenar y se fue a su habitación y Elena hizo que le peinaras el cabello.
—Si que conoces a tus hermanos—apoyé mis codos en mis rodillas y miré a Tom, quien no quitaba su vista de la televisión.
—Siempre hacen eso, te ponen pruebas—me miró de reojo—, creo que eres la primera que no salió corriendo después de conocerlos.
Reí negando con la cabeza, había sufrido peores travesuras, estos niños eran principiantes.
—Creo que Matt necesita ayuda profesional—avisé volviendo a dirigir mi vista a la televisión.
—Le sugerí lo mismo a su madre, pero dijo que son cosas de la edad.
Después de un silencio sin incomodidades viendo la televisión, miré a Tom y noté la gran diferencia de edad que tenía con sus hermanos y no pude evitar preguntárselo.
—¿Cuantos años tienes?
—Veintitrés, y una novia, Anne, así que ni lo pienses—pasó sus dedos por su perfecto cabello.
Le sobraba una tonelada de narcisismo.
—Oh, ni en sueños—cerré mis ojos al darme cuenta de lo que dije—. No quiero decir que ni en sueños voy a estar contigo, más bien me refiero a que ni en sueños me voy a fijar en ti—aceleré tanto mis palabras que dudo que me haya entendido.
—Tranquila, la gente se pone nerviosa cuando hay algo incómodo, y se nota que estas incómoda— me miró con una sonrisa socarrona—; porque te atraigo—concluyó sin un ápice de vergüenza.
—Eso quisieras—rodé los ojos.
—Puede ser...
Dios mío, ¿le gustaba? ¿o es que sólo estaba jugando conmigo? ¿y si se levantaba y se convertía en un hombre lobo?, era tan guapo que no me importaría si se se transforma en una Tarántula camello y me mordiera.
Ignoré sus palabras y presté atención al aburrido programa; Tom bostezó estirándose, su polera se levantó un poco cuando estiró sus brazos y pude notar su marcado abdomen.
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Del Amor a la Fama.
RomanceMe limpié las lágrimas y decidí enfrentarlo. -Soy yo o todo tu show, tú decides. Anne necesitaba urgentemente un nuevo empleo para terminar de pagar sus estudios, pero jamás pensó que cuidar a unos mocosos le llevaría a tener un...