12. Balones y porristas

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En menos de diez minutos todos ya estaban sentados en la sala.

Matt llevaba una bolsa deportiva y una botella de agua, se veía muy emocionado.

Tomé las llaves de la mesa que estaban en la lujosa cocina, cuando todos estábamos a punto de irnos, las luces se apagaron y la canción Milkshake-Kelis comenzó a sonar y todos nos sobresaltamos.

Cat apareció bajando las escaleras como toda una diva, mientras mostraba su mejor sonrisa y nos saludaba como una reina de belleza.

Elena, Bob y Matt se miraron anonadados y corrieron hasta ella para abrazarla mientras yo me recargaba sobre la encimera de la cocina.

—¡Cat!—gritaron al unísono y se dieron un acogedor abrazo

—¡Chicos! ¿me extrañaron?—estuvieron con su amoroso abrazo demasiado tiempo, y mucho amor fraternal me daba repelús, así que tosí muy fuerte y se separaron.

—Ella es Anne, nuestra niñera y mi futura esposa—Matt me apunto con las manos, yo solo rodé los ojos.

—Ya nos presentamos, ¿verdad Anne?

—Sip. Bueno creo que ya es hora de irnos o Matt perderá su partido.

—Siempre pierde—dijo Elena por lo bajo y Bob sonrió mientras Matt fulminaba con la mirada a su hermanita.

—Esperen, y ¿dónde está Tom? ¿Sigue viviendo en su apartamento? ¿O está aquí?—Catalina nos detuvo mientras esperaba una respuesta.

¿Tom no vivía aquí? Entonces, ¿por qué estaba allá arriba enrollándose con una tipa? En fin, no era algo que me concerniera.

—Se compró una casa hace poco y entró hace unas horas a su habitación con una chica que parecía una meretriz—la voz de Bob reflejaba tristeza.

Cat rodó los ojos y subió las escaleras dando fuertes zancadas.

—¿Qué va a hacer?—fruncí el ceño y Bob sonrió de lado.

—Ya lo verás.

(...)

—¡NOS INTERRUMPEN TODO EL TIEMPO!—los gritos iban aumentando el volumen mientras parecía que alguien bajaba las escaleras—. ¡YA ESTOY HARTA!

La chica que exploraba la cavidad bucal de Tom hace unos momentos bajó hecha una furia con el cabello revuelto y la ropa desaliñada. Tom bajó sin camiseta tras de ella. Elena, Bob, Matt y yo nos mirábamos como tontos sin saber como reaccionar, mientras que Cat sonreía victoriosa con las manos en su cintura y la cabeza en alto.

—Por favor, espera...—a comparación de la chica, Tom parecía tranquilo.

—¡Olvídate de todo!

—Vamos, Lily, lo arreglaremos.

—¡QUE ME LLAMO EMILY CARAJO!—y con esas vulgares palabras salió de la casa/mansión dando un portazo.

Tom se volvió hacía nosotros y miró seria y fríamente a Catalina, quién seguía en la misma pose.

—Ya me lo agradecerás—dijo orgullosa bajando los pocos escalones que subió.

Tom se tomó la barbilla con la mano y pellizcó sus labios, bajo la cabeza y rió—: Eres tremenda.

Cat corrió y le dió un fuerte abrazo. Él la cargó y la estrujó con sus brazos.

—No puedo enojarme contigo—al parecer todos en esta casa adoraban a Cat.

—Iremos al partido de Matt, ¿vienes?—cuestionó Cat entusiasmada.

Del Amor a la Fama.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora