A fin de cuentas, a la hora de la verdad, la cosa del matrimonio no existe, ni tampoco la unión. El alma de cada cual está sola.
Por más que creas conocer a tu pareja, hay veces en que te encuentras frente a un muro ciego o un pozo sin fondo. Y hay veces (pocas) en que te ves metido en una turbulencia de corrientes desconocidas, como las que, de pronto, sin más ni más, zarandean a todo un avión de pasajeros y adviertes una actitud insospechada y tan estrambótica (por lo menos a tus ojos) que te parece incluso patógena. Y entonces, si valoras en algo tu relación y tu serenidad de espíritu, pisas con cautela.
Es ahí cuando tratas de recordar que enojarse por semejante descubrimiento es propio de los imbéciles que creen realmente que una mente puede llegar a conocer a otra.
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• Pensamientos Fatigados •
Non-FictionPienso, leo y escribo como un torbellino alocado, muchas veces puedo crear mundos e historias increíbles, otras es solo sentarme y plasmar cualquier cosa en el papel. Lo que les ofrezco aquí, es una recopilación de todas las ideas que a veces dan v...