—¿Estas bien? Parece que viste un fantasma. —Le dijo el hombre a Mandy y se agachó a recoger el envase para volver a colocarlo en su lugar.
—Yo... Tengo que irme... —Habló dándose la vuelta y con el carrito entre las manos comenzó a caminar.
—Mandy espera. —Lo escuchó decir y al mismo tiempo oyó pasos que iban tras ella.— ¡Detente, por favor! —Pero no paró.
La chica caminó incluso aún más rápido hasta llegar a las cajas de cobranza y se detuvo antes de pagar para ver si aún la seguía, pero no lo hacía. De hecho, no había nadie en el pasillo, solo un par de personas que la miraban extrañados por su paranoia. Después de pagar, tomó entre sus brazos las bolsas de papel donde habían metido sus compras y salió de ahí apresurada; al llegar al estacionamiento, metió lo que traía en la cajuela y se sintió aliviada al meterse al auto. Suspiró recargándose en el asiento y cerró los ojos escuchando leve la brisa caer sobre el pavimento, cuando un leve ruido la hizo abrir los ojos de golpe, Jonathan tocaba el vidrio de su puerta mientras se cubría con uno de sus brazo por la lluvia. Mandy lo miró impactada y bajó sólo un poco la ventanilla.
—¿Te puedo ayudar en algo? —Preguntó ella encendiendo el motor y prendiendo el aire acondicionado.
—Saliste corriendo de la tienda en cuánto me viste, ¿está todo en orden?
—Claro que lo está, todo va de maravilla. —Sonrió falsamente y ajustó el retrovisor.
—Oh, genial, es que te vi y... No lo sé, se me ocurrió venir a saludar y pensé que tal vez te gustaría que fuéramos a tomar algo y así ponernos al día.
—No hablas en serio ¿o sí? —John asintió con la cabeza y subió el otro brazo cubriendo las gotas que habían aumentado de cantidad en un par de segundos. Mandy suspiró pesadamente y cerró los ojos, sabiendo que podría arrepentirse de lo que iba a decir.— Está bien, sube, irémos a mi casa.
John rodeó el auto y Mandy se estiró para quitarle el seguro a la puerta del copiloto, el chico abrió la puerta y entró sacuediéndose los brazos del agua que había caido. La chica puso el auto en marcha y salieron del estacionamiento dirigiéndose a la vivienda de ella; luego de un par de minutos, llegaron y se quedaron dentro esperando a que la lluvia desminuyera un poco.
—Me alegra verte de nuevo, niña. —Dijo John sonriendo mientras la miraba. Mandy tambien volteó a verlo.
—Ya no soy una niña, Jonathan.
—Lo sé... —Habló bajo en lo que parecía casi un lamento.
Mandy suspiró y bajó del auto, abrió la cajuela y tomó una de las bolsas, estaba por tomar la otra pero John lo hizo primero, la miró y sonrió minetras cerraba la cajuela. Ambos caminaron al porche de la casa y Mandy sacó las llaves y abrió la puerta, entraron y feuron a la concina para dejar las cosas sobre la mesa.
—Siéntate. —Señaló las sillas y él tomó asiento.— ¿Quieres algo de beber? ¿Café, té, chcolate, agua?
—Café está muy bien, gracias. —Mandy asintió y comenzó a poner la cafetera.—¿Qué tal la escuela? ¿Cómo te ha ido?
—Salí del bachillerato hace unas semanas, vine aquí para estudiar la universidad.
—¿De verdad? —Mandy asintió con la cabeza.— Me parece excelente, ¿qué estudiarás?
—Medicina, tal vez después enfermería con los conociemientos básicos.
—Suena genial, muchas felicidades.
—Gracias, supongo. —El café comenzó a vertirse en el recipiente y luego de unos segundos estaba listo. De una de las bolsas sacó la crema en polvo y puso dos cucharadas.— Espero que todavía te guste como hace un par de años.
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S A F E || John Wick
FanfictionContinuación de P R O T E C T O R. El tiempo había pasado rápido para Amanda, y por fortuna, había olvidado un par de cosas que no quería recordar, una de ellas: Jonathan Wick. Apenas iniciaba una nueva vida lejos, sin sus padres, sin estar interna...