Háblame Bajito

15 4 0
                                    

- ¡¿Qué le dijiste qué?! - grito Cato
- Jaja eso le pasa por escuchar cosas que no debe. - le respondió Benet.
- Y ¿por qué tengo que ser yo el que pague?
- Tu cara, debiste verla, fue la tentación de tu hermosa carita Catito lindo, por eso no me resistí, con solo imaginarla. - le decía Benet mientras le tomaba de un cachete a Cato.
- ¡Ya! Sueltame. - le decía mientras quitaba la mano de Benet bruscamente y con un poco de enfado.
- Jajaja ¡pero mira como te pones! - le decía Benet mientras lo seguía molestando.
- En serio que parecen unos niños- decía Leda.
- Hablando del rey de Roma - dijo Benet con aburrimiento.
- Bueno yo me voy. - dijo Cato.
- Alto ahí. - le dijo Benet mientras lo tomaba de la camisa. - ¿A dónde crees que vas?
- Yo no tengo problema en que se vaya. - dijo Leda mientras sonreía.
- Yo si. - dijo Benet.
- Acompáñame a comprar algo de comer. - le dijo Benet a Cato
- Ehh siii... - Le dijo Cato mientras lo seguía hasta que voltio a ver a Leda.

Esta le agrando los ojos y le hizo una seña con la cabeza.

¿Realmente era tan importante? Pensaba Cato.

- Olvidé mi dinero en el salón, voy por el. - dijo Cato.
- No te preocupes, yo te presto y luego me pagas. - dijo Benet
- No, es que ya te debo mucho. - decía Cato mientras volteaba a ver a Leda.
- ¿Pero qué cosas dices? No me debes na... da. - se quedó solo mientras miraba a su amigo salir corriendo.

Benet seguía con la mirada a su amigo hasta encontrarse con la mirada de Leda.

- Oh no. - dijo casi en un susurro, mientras Leda se le acercaba.
.
.
.

Salí corriendo dejando a mi amigo solo para que Leda pudiera estar con él.
No se porqué había aceptado ayudarla. Leda es una chica rara o creo que considero a todas las chicas raras, no lo sé, pero no voy a negar que es bonita, mediana estatura, cabello café oscuro, ojos castaños, piel clara; ligeramente con unas cuantas pecas y un carácter que no soportaba, todo lo quería controlar, ocupa siempre los primeros puestos en casi todo, a veces podía ser muy muuuy buena pero esa bondad siempre tenía algo detrás.

- Uh.
- ¡Ah! Lo siento tanto. - dijo Cato al darse cuenta que caminaba casi sin rumbo y había tumbado las cosas que tenía esa persona.
- Hmm.
- Déjame ayudarte, no me di cuenta. - decía Cato mientras le ayudaba a recoger sus libros.
- A veces me pierdo en mis pensamientos y... ¡Ah! ¡Aliiiiciiaaa! - grito cuando se dio cuenta quien era, y dejando caer nuevamente el libro que había recogido.
- Shh. - dijo Alicia molesta ya que Cato grito muy fuerte y casi cerca a su oído.

Cato tomó el libro que dejó caer y se paro al mismo que tiempo que ella.

- L-lo siento, en verdad. - decía Cato un tanto incómodo.
- Si ya lo dijiste, eso es mío. - le dijo Alicia señalando el libro que tenía Cato.
- ¡Ah si! - dijo Cato mientras miraba la portada del libro.- La metamorfosis. - dijo Cato.
- Ajá. - le dijo Alicia.
- La transformación de Gregorio Samsa. - le dijo Cato mientras sonreía tímidamente.
- Sí, así es.
- Creo que a veces me identificó con él. - le dijo Cato.
- Entonces yo soy la criada que lo visitaba.
- ¿Del mismo tacho?. - le dijo Cato mientras sonreía achinando sus ojos.- ¿Y qué haces por aquí?. - le preguntó.
- Biblioteca. - dijo Alicia mientras señalaba sus libros.
- Suerte que los profes tengan reunión, ¿Cuánto crees que dure?
- Ya empezó la siguiente clase. - dijo Alicia mirando el reloj de la pared.
- Y la última, ¿te acompaño?. - le propuso Cato.
- No.- Le dijo Alicia, dejándolo ahí parado mientras ella se dirijía a la biblioteca.

Hey, después de todo no era tan rara, creo que yo soy un exagerado. Que curiosidad Al.
.
.
.

- Sssh, esto no es el patio de juegos Cato. - le dijo la bibliotecaria. - y... ¿Qué haces aquí? ¿Lees?
- Claaaro pue Esperancita.- Le dijo Cato burlón.
- Semejante malcriado ¿Cuál esperancita?
- Lo siento Úrsula, solo bus.... - Cato se mordió la lengua.
- ¿Bus..?. - le dijo Úrsula.
- Busco un libro. - se salvo casi le decía que buscaba a alguien.
- Bien pasa, pero no hagas escándalo como la última vez.

Cato pasó feliz, buscando a Alicia, era un colegio nacional pero con muchas comodidades, por algo era considerado uno de los mejores colegios.

- ¡Alicia!- grito Cato al encontrarla.

- ¡Eso fue suficiente! - grito Úrsula cerrando su libro y dejando sus lentes en la mesa, tomando a Cato de la oreja y llevándolo afuera.

- ¡Aaah, eso duele Úrsula!
- Tú te lo buscaste.
.
.
.

Hmm.

Te Gustaría Leer Esta Historia? Aun No se Como Llamarla :'uDonde viven las historias. Descúbrelo ahora