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Durante esa tarde recibí lecciones de historia, sobre cómo nació este imperio, así pude aprender un poco más sobre la política del país. Despues de eso la mucama me llevo a explorar el palacio, me llevo a los jardines, a observar los animales exóticos del emperador, ellos estaban en la misma situación que nosotras la concubinas, eran regalos de otros nobles, me llevo a conocer a la orquesta personal de su alteza, por interés propio hable con algunos guardias y sirvientes, todos fueron muy agradables. Le pedí a la mucama que me llevara a la biblioteca, pero mi petición fue negada ya que solo el emperador podía usar la biblioteca. Al parecer este era realmente estricto con sus cosas.

-Sofí, me puedo quedar aquí un rato más?- dije, ese es el nombre de la mucama. Estábamos paseando por uno de los jardines del rey, este daba vista al mar, la vista era hermosa.

Me recordaba a mi familia, quería quedarme un rato más ahí, sin hacer nada, solo observar.

-Pero señorita la comida está por servirse- dijo sofí preocupada

-está bien no tengo mucha hambre- dije dándole una mirada de perrito para que me dejara estar ahí.

-Está bien señorita- dijo preocupada – Pero un sirviente la acompañara con una sombrilla, ya que el sol podría arruinar su piel-

Acepte emocionada. Mis pensamientos estaban dispersos, me sentía feliz, melancólica, triste, enojada, jamás sufrí una perdida, por eso no puedo imaginarme a mis padres en el duelo pero estoy segura que estos son momentos muy malos para ellos, me preocupaban más que yo.

Siempre escuche historias de lo que pasaba al morir, llegas al cielo o al infierno, tu alma queda varada por el mundo o reencarnas, la última opción me parecía más lógica a lo que me pasaba, pero como dije antes, este mundo no es el mío, es como si estuviera en un libro, donde yo no soy la protagonista.

Llego la hora de tomar clases de danza, en estas pude ver los demás rostros de las concubinas; una chica pellirroja con los ojos verdes, otra chica con vitíligo en su cuerpo, pero realmente hermosa, una chica occidente realmente delgada y por ultimo una chica robusta pero con muchas curvas. Todas eran diferentes, como yo.

Ágata me enseño los pasos básicos, me resultaba difícil concentrarme en la danza ya que no había música. Durante los descansos me di a la tarea de investigar los nombres de las demás: Coral, Rubí, Perla y Titania. Al parecer todas tenían nombres de piedras hermosas excepto Ophelia, eso me dio curiosidad por saber el nombre que el emperador me pondría.

La chica pellirroja me abordo durante los ensayos

-Tienes que levantar más tus brazos, así- dijo suavemente, subiendo los brazos para que la imitara.- Bien, ahora mueve tu pierna derecha hacia atrás y apoya tu cuerpo en la izquierda doblándola lentamente.- Lo hice – Bien , ya vas entendiendo- dijo satisfecha de ayudarme

-Gracias- dije, me pareció muy tierna

- Mi nombre es Coral mucho gusto, lamento no haberme presentado en la mañana, me quede dormida- dijo un poco avergonzada

-No te preocupes, realmente no pensé demasiado en eso- dije

-Creo que ya conociste a Ágata, Ónix y Ophelia- dijo señalándolas con la mirada

-Sí, ya lo hice, pero tengo una pregunta- dije - ¿Todas tienen nombre de piedras hermosas, pero no Ophelia ¿Por qué?- ella se quedó viéndome con cara asombrada

-Supongo que debes tener muchos conocimientos sobre eso ¿no?- dijo con una sonrisa amigable.

-En realidad no mucho- dije modestamente –Pero ¿no crees que es raro?

-Contestando a tu primera pregunta, el emperador le puso Ophelia porque cuando llego, uno de los sirvientes fue golpeado por el mercenario que la regalaba, se enojó tanto que ella misma lo golpeo, parecía una fiera. Así que su alteza le puso Ophelia porque significa la que socorre a los demás. Ella siempre ha tenido el sentido de la justicia.- dijo Coral mientras seguía aprendiendo la danza

-Ya veo, es por eso que ella tiene un nombre diferente- dije como conclusión.

-La mayoría de las que estamos aquí recibimos en nombre por alguna similitud con una piedra, ya que no mostramos nuestra personalidad al principio como Ophelia. Además al emperador le gustan muchos las piedras-

-Pero, Ophelia ¿no se siente en desventaja por ser la única con un nombre diferente?- pregunte

-Al parecer no, ella tiene mucha confianza en sí misma-

-En eso tienes razón- le di una sonrisa cálida a Coral y ella me la regreso, realmente ella me hacía sentir como en casa.

Acabamos los ensayos, era hora de salir al patio a cenar. Era un clima bastante caluroso así que el ambiente estaba bien. Ahora todas estaban reunidas en la mesa, yo seguía sentada a lado de Ophelia y Coral se sentó también a mi lado. Me sentía a gusto, esta vez fue un poco diferente que el desayuno, había música, la orquesta estaba tocando para nosotras.

-Vaya, me sorprende de que hayas aguantado toda la tarde sin comer, si yo hiciera eso estaría desmayada en cualquier parte del palacio- me dijo Ophelia de manera burlona, ya me estaba acostumbrando a su forma de hablar

-Ojala lo hicieras, así tu ruidosa voz dejaría de sonar por todo el palacio- dijo Onix, parece que a las dos les gustaba molestarse

Las demás estaban hablando entre ellas, fui parte de varios temas de conversación. Fue interesante conocer todo tipo de personalidades y lo bien que se llevaban, creí que habría una clase de rivalidad por el emperador pero no fue así, me figuraban a una familia. Todo marchaba bien, hasta que llego el Emperador.

-Buenas noches Emperador- todas dijeron a la vez, de igual manera me quede callada. El tomo asiento y despues nosotras.

Ahora sabía que debía quedarme callada, comer en paz, ya no quería hablar con él.

-Jade- hablo el emperador de repente. Gire la cabeza hacia él, pude notar que se refería a mí – Ese es tu nombre-

La concubina del demonio de ojos azulesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora