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Los días pasaron, me estaba acostumbrando a vivir en el palacio y mis visitas a la biblioteca eran frecuentes, siempre espere ver al emperador ahí. No porque quisiera verlo ni nada, solo sentía curiosidad, pero este nunca apareció.

Descubrí el significado de jade, es una piedra de vitalidad física, pasión y fuerza. Supongo que no estaba mal, aunque me costó un poco de trabajo, realmente extrañaba el internet.

-Jade, hola- dijo Coral apareciendo inesperadamente a la biblioteca –Ven, necesito que escuches algo-

Coral me llevo a una habitación que parecía un invernadero lujoso, estaba lleno de cosmovitrales de muchos colores y en este estaba la orquesta personal del emperador.

-Estábamos pensando presentarle al emperador un baile hecho por nosotras para su cumpleaños, pero primero queríamos decidir una canción, así será más fácil poner una coreografía- dijo señalando a la banda. Las demás estaban en la habitación. -¿Te sabes alguna canción?

-Eh yo- dije un tanto dudosa

-Yo tengo una, que tal si bailamos al estilo occidental- dijo Perla.

-No, eso es muy poco original, el emperador se aburrirá- renegó Ophelia

-Ves, necesitamos ayuda- dijo Coral

No estaba segura de que canción podría querer el emperador, así que comencé a tararear, era una canción poco conocida pero que me gustaba mucho cuando era pequeña, su nombre es Always with me, es japonesa. La banda comenzó a interpretarla, por supuesto ellos hicieron arreglos en la melodía para que sonara mejor. Resulto que habíamos avanzado mucho en solo una hora.

Alguien toco la puerta

-Mis disculpas por interrumpir, señorita Ágata el emperador la espera- dijo el mayordomo

-Me retiro señoritas, absténganse de malos comentarios- dijo Ágata levantándose de una silla, luego se retiró de la habitación.

-¿Por qué siempre la llama el emperador?- le pregunte a Coral

-No lo sabemos, cuando le preguntamos a Ágata sobre el tema lo evita – dijo alzando los hombros –Solo sabemos que Ágata no hace "ya sabes que"-

-Bueno, es hora de la comida, escuche que hoy nos darán unos platillos exóticos-dijo Ophelia alegremente, creo que comer era su parte favorita del día.

Llego la noche, recién había terminado unas lecciones cortas de baile. Eran supuestos pasos que podíamos integrar a la danza para el emperador. Y entonces la vi, era Ágata, estaba en el patio, debía estar con el emperador ¿Por qué esta aquí entonces?

Baje y camine en el patio hasta estar a unos pocos metros de ella, parecía pensativa.

-¿Ágata?- pregunte -¿Estas bien?- ella volteo hacia mí, tenía una mirada triste

-¿No deberías estar dormida?-dijo mostrando una sonrisa casi visible

-Estábamos ensayando un poco- dije acercándome a lado de ella

-Ya veo- volvió su mirada al frente, estaba viendo un árbol de manzanos.

-El ¿te hizo algo malo?- pregunte con delicadeza, no quería que se ofendiera

-No- dijo sin apartar su vista del árbol. Me quede callada viendo al manzano, luego comenzó a hablar de nuevo –Él y yo plantamos este árbol cuando éramos pequeños, realmente ha crecido mucho-

-¿Lo conociste cuando era pequeño?- dije incrédula

-Sí, crecimos juntos- dijo melancólicamente –Cuando era pequeña vivía en el campo, muy lejos de aquí. Vivía en una pequeña choza con mis padres y una hermana menor que yo. Aunque estaba casi deshabitado el lugar, éramos capaces de reabastecernos, y mi hermana y yo éramos conocidas por la gente que pasaba, decían que éramos bellezas de tierra, por supuesto también llegaron proxenetas, les ofrecieron a mis padres una cantidad grande de dinero si nos entregaban, jamás aceptaron.

Un día mi hermana y yo fuimos a jugar más allá de las praderas, éramos muy rebeldes y se nos advirtió del peligro, pero desobedecimos. No notamos la presencia del oso; mi hermana fue a esconderse a un árbol, pero en este estaba oculto el animal, el mando volando unos 3 metros, cuando me di cuenta fui corriendo hacia ella. Aún recuerdo su cara sin vida, su pecho estaba completamente abierto, las garras del oso la había atravesado, mi llanto perturbaba el ruido de la naturaleza. El oso camino hacia mí y en momento en que se iba a abalanzar sobre mí, una flecha atravesó su cabeza. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que algo más nos acechaba. El hombre me tomo a la fuerza, me alejaban del cuerpo de mi hermana y de mis padres, jamás los volví a ver.

Fui vendida muchas veces, hasta que al fin llegue a Aljana, donde fui criada para ser concubina y para ser amiga del príncipe. Y desde que murió su madre me he encargado de que el emperador duerma por la noche.- Ágata termino el relato de su vida, me sentí muy triste por ella.

La concubina del demonio de ojos azulesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora