Parte 51

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Caminas sin ánimos por la escuela.

A veces te sientes con muchos ánimos, con ganas de mejorar, de hacer todo lo que quieras.

Pero de repente todo se cae.

Y sientes un vacío que te aplasta.

Claire, mamá, te llamo anoche exigiéndote que vayas a disculparte con Joshua.

Y tienes tantas ganas de llorar, porque ella dice que lo único que tiene es a Joshua, tú quieres gritarle que te tiene a ti, pero el nudo en la garganta te lo ha impedido.

Y has colgado.

Saliste un rato a despejarte.

Y sin querer te has puesto a llorar en las escaleras.

Sabes que fuiste silencioso, pero Yekaterina te ha atrapado subiendo las escaleras, y con mucho bochorno has aceptado entrar al departamento de Ivan y tomar un poco de leche con chocolate.

-Siento que tengan que verme asi.- Has dicho, retirando los lentes de tu rostro para limpiar lo más natural que puedes los restos de lágrimas.

-¿Qué paso?- Te ha preguntado Ivan, con ese semblante tranquilo y dulce que no encaja en nada con su metro ochenta y dos. Tu rostro se ruboriza, porque tienes la teoría que en voz alta se escucha muy tonto.

-Discutí con mi madre... Estamos teniendo problemas... Yo tengo problemas con ella... Mis padres están divorciados, ambos salen con otras personas... Y la pareja de ella vino a buscarme a la escuela para reclamarme mi actitud... Yo no fui muy educado con el- Tomas otro trago de la caliente mezcla y continúas bajo la atenta mirada de los tres hermanos. Sabes que no le agradas mucho a Natalia (ella realmente detesta que Ivan pase tiempo en tu departamento viendo películas de acción contigo y Matt a estar con ella viendo películas de romance) pero hasta su expresión se ablanda – Me llamo hace un rato. - Tienes que parar, dejas el vaso sobre la mesa y aprietas las uñas de tus manos en tus palmas, intentas no llorar de nuevo. No quieres hacer, más, el ridículo frente a ellos. – Ella dijo que él es lo único que tiene. -Te quedas callado, mirando tus manos, nadie dice nada, y tú sabes por qué. Sueltas un resoplido fastidiado. - ¿Saben? No importa, es una tontería,me voy a dormir. Gracias por el chocolate.

Pero Yekaterina no te deja ir, te abraza y te mantiene en tu lugar.

-No digas que no importa. - Y al fin levantas la mirada, sorprendido. - Si son tus sentimientos no tienes por qué minimizar lo que te pasa. – La expresión de Ivan es seria, como nunca antes la habías visto. Tu evitas su mirada.

-Pero me estoy ahogando en un vaso de agua. -

Parece que la noche está llena de sorpresas, porque Natalia es la que habla.

-No es un vaso de agua, eres solo tú, nadie tiene derecho a decirte que debe afectarte y que no, tu eres el único que sabe que es lo que sientes y porque lo sientes, asique deja de lloriquear, tonto. – Yekaterina te suelta para abrazar a su hermanita, que hace un puchero y te mira con ojos acuosos.

No sabes que decir, y ellos no esperan que digas nada, Ivan te da uno esos abrazos buscos raro entre ustedes, te acompañan a tu puerta con la promesa de que volverás si te sientes mal y dejaras de compadecerte de ti mismo.

-Vamos, americano, que una niña ya te sermoneo, será mejor que pienses bien lo que haces. - Tu asientes y das las gracias de nuevo.

Y apensar de eso no has podido dormir.

Y pueden decirte que estas mal, que debes superarlo o ignorarlo, que "que más te puede dar", pero esto no se trata de un capricho, no es una tontería, ni una rabieta.

Estas solo.

Y eres consiente que tienes a Matt (que nunca te dejaría), a Mathias (que tiene poca sensibilidad, pero siempre te escuchara), a Ivan (que te estima y sus hermanas que tampoco te darán la espalda) y a Arthur (Que no quiere ser nada de ti, pero aun si te espera para comer).

Pero, aun así, te sientes solo.

Y habías dejado de sentirlo al recibir el apoyo de Matt, una pequeña fracción de ti se sentía reconfortada.

Pero tu mamá lo arruino todo.

El problema de las madres, es que confiamos tanto en ellas, que son las más probables en lastimarnos sin siquiera quererlo.

El problema con su madre, es que destapaba la inseguridad que no sabía que ya tenía.

Por qué... ¿Si ella no lo consideraba importante en su vida... otros lo harían?

¿Qué te asegura que alguien te quiera realmente?

Si la mujer que te pario era así...¿Qué esperanzas tenías?

Y las lágrimas vuelven a tus ojos.

No dejas que se derramen, vas caminando entre un montón de personas y no quieres que nadie se dé cuenta de lo que te pasa.

Ya tienes suficiente gente sabiéndolo.

"Aunque contarlo no es tan malo" Te dices a ti mismo. "Igual si lo cuento mucho pueda sacarlo de mi sistema"

Tu pensamiento logra sacarte una pequeña sonrisa, subes la música en tu celular, y con la música sonando a todo lo que da en tus airpods intentas distraerte al ritmo de ¨Thrift Shop¨ de Macklemore y Ryan Lewis .

La vida de adolescente de Arthur Kirkland. HetaliaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora