Capítulo diecinueve: " Amigos"

20 3 2
                                    



Will

Sábado, 6:00 a.m.

—Oye, ¿Estás despierta?—miro hacia la cama, donde está la chica.

—Siempre lo estoy—responde con la voz apagada.

No sabía que decir. Desde que la reconocí, no pude ni decir una sola palabra. Estoy abrumado en este momento. Jamás pensé que esto ocurriría.

—¡Maldición!—trato de moverme con mucha rabia. Mis manos y pies están atados y me arden un poco. Mis músculos están entumecidos por esta dura silla. Es muy incómoda.

Me duele la cabeza, debido al golpe que ese bastardo me dió. Jamás pensé odiar a una persona de esta manera. Con tan solo pensar en él, me da náuseas.

—Esto es mi culpa—exclama Marianne. Su voz me transmite tristeza. Al verla, me transmite el sufrimiento de su mirada fría.

—La culpa es de esos dos idiotas. No entiendo por qué hacen esto. ¿Por venganza? ¿Diversión?, no entiendo maldita sea.

—Tuve que haberlo solucionado antes. Si lo hubiera hecho, nada de esto tendría que haber pasado.

—¿A qué te refieres?—la observo con el ceño fruncido.

—Nada, no te debo de preocupar más. Bastante tienes con estar atado a una silla, en una cabaña abandonada en medio de un bosque.

—Solo dilo, estoy harto de tener que buscar respuestas.

Luego de un largo silencio, responde:

—Cuando era niña, huí de mi casa. Era muy noche y hacía frío, pero no me importaba. Solo quería salir corriendo de mi casa, de mis padres, de este pueblo. Tenía lágrimas en mis ojos que hacían nublar mi vista, pero eso no me impedía seguir corriendo.

» Llegué a una colina y me resbalé. Caí en el césped. Yo seguía llorando, el dolor era profundo. Recuerdo que giré mi cuerpo y centré mi mirada en el cielo estrellado. Y fue ahí, cuando la conocí.

—¿La conociste? ¿A quién?—pregunto intrigado.

Y en ese momento la puerta se abre.

—Marianne, ¿recuerdas lo que hablamos anoche?—el maldito bastardo nos estaba escuchando detrás de la puerta.

—¡Vete al infierno! —le grito con furia. Mi cuerpo entero empieza a moverse. Quiero estrangularlo.

—No reverlarle la identidad a Will, o si no, ya sabes quién, le hará algo a tu noviesito.

—¡Maldito! —me retuerzo en la silla. Las heridas en mis manos y pies debido a la cuerda, se hacen cada vez más profundas.

Nos mira a ambos y suspira cansinamente. Esto se le ha salido de control, le escucho decir con preocupación.

—Te digo algo—se recuesta en la puerta—, al principio yo no quería hacer esto. Traté de detenerlo, pero me amenazó. Me dijo que le haría lo mismo a mi hermana y me incriminaría—sonríe algo pensativo—. En ese momento mi vida era un caos, todos en la escuela se burlaban de mí. Me veían como un bicho raro, el tipo chico que trataban como a una basura.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jul 21, 2020 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

15 SEGUNDOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora