-"Y si caigo, ¿Que es la vida?, Por perdida ya la di, Cuando el yugo de un esclavo como un bravo sacudí"- Peter te escucha atentamente mientras interpretas uno de tus poemas favoritos (Si, le gusta uno que otro poema ¿Algún maldito problema?)- "Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar."- Y aplaude, de esa forma adorable que tiene los niños de ocho años cuando algo les gusta. Oh, cuanto adoras a Peter. Es tan tierno de su parte aplaudir a algo que quizás no comprenda en su totalidad. Oh, que hermosa juventud. Y obviamente te burlas de ti mismo, porque los dieciséis no es ser tan grande. Pero en comparación a tu hermanito sí que tienes un camino más largo.
Y este es tu escape, hablar con el niño en su habitación, después de días de no venir a pasar el rato con él. Peter tiene tarea, pero estas tan desesperado por distracción, que prefieres quedarte mirando un rato como escribe a estar solo en tu habitación con tu mente que solo te deprime más.
-¿Te gustan mucho los piratas, Arthur?- Llevas una de tus manos a su cabello, para revolverlo de aquella forma que te molesta que te hagan a ti, pero adoras hacerla en él.
-Sí, puede decirse que sí. - Peter asiente y comienza a dibujar en su libreta un barco con agua rodeándolo. - ¿Qué haces? - Preguntas curioso.
-Tarea. - Sus mejillas están rojas, lo cual solo te produce más curiosidad. Disimuladamente te asomas a su cuaderno para leer que dicen las instrucciones.
¨Dibuje lo que más le gusta a su persona favorita de su familia¨
Sientes que el corazón se te derrite, tus mejillas ahora están rojas, y en cuanto Peter levanta la mirada para verificar si lo estas espiando, te hechas para atrás (hasta casi pegarte en la pared de la habitación de Peter) lo más rápido que puedes. Finges desinterés.
-Sí, te está quedando bien. - El asiente confundido por tu actitud, pero con su mente de niño despistado no le da mucha importancia.
El vuelve a lo suyo y tu vuelves a respirar normal.
-Hoy Emil dijo que no te ha visto en su casa. - El cambio de tema te toma por sorpresa, y tienes que detenerte antes de maldecir ante los oídos atentos del niño recostado en el piso frente a ti.
Por un momento olvidaste que Emil, el hermano menor de Lukas, y Peter son amigos.
"Genial, otro problema más"
-Si... He estado un poco ocupado con las tareas. - Respondes vagamente, el parece satisfecho, porque asiente.
-Eso mismo le dije yo, por eso le prometí que me acompañarías el fin de semana a su casa. -
-¡¿Qué?!- Gritas, y es lo suficientemente alto para atraer la atención de tu madre.
-¿Chicos? ¿Están bien? - Pregunta desde la puerta, la cual está abierta en par en par.
-Sí, mamá, disculpa, no es nada. - Sonríes para darte mayor credibilidad y no dices nada más hasta que escuchas que ella vuelve a la sala. - ¿Por qué le dijiste eso a Emil? -Dices entre dientes, mirando con los ojos entrecerrados a Peter, quien, confundido, para de colorear el mar de su dibujo.
-¿Por qué no? Emil es mi amigo, y Lukas es tu amigo, creí que sería genial que fuéramos a verlos. - Guarda silencio, callendo en cuenta de algo, su rostro se empalidece y abre desmesurado los ojos. - ¿Hice algo malo? ¿Lukas no era tu amigo? - Y no sabes cómo responder, pero definitivamente no puedes solo dejar al niño sintiéndose culpable.
-No, Pete, si somos amigos. - Tu voz titubea a causa de tu inseguridad ¿Aun podías decir que eran amigos? Pero te aseguras de que él no lo note. - Solamente estamos en malos términos ahora, es una diferencia creativa ¿entiendes? Como cuando Emil y tu pelean por quien cuidara al Sr. Puffin.- El niño asiente convencido, parece que la referencia a las disputas de los dos niños por el peluche de ave frailecillo es suficiente para aplacarlo.
-Entonces solo necesitan disculparse ¿No? Cuando Emil y yo nos peleamos, uno de nosotros se disculpa y todo vuelve a estar bien. - Y ojalá fuera así de sencillo, pero no vas a entrar en debate con un niño que tiene la mitad de tu edad.
-Sí, quizás eso sirva
-¡Genial! Entonces puedes disculparte con él cuando vayamos a su casa. - Sientes como te desinflas, no quieres que tus problemas con Lukas afecten la amistad de Peter y Emil, y no encuentras el corazón para decirle a Peter que mejor le pida a mamá llevarlo. Se ve tan esperanzado, feliz de darte una "gran solución" y sería muy cruel de tu parte ignorarlo.
-Está bien.
-¡Yei!. Celebra.
Bueno, igual las probabilidades de que Lukas esté en casa son mínimas.
¿Qué tan malo puede ser?

ESTÁS LEYENDO
La vida de adolescente de Arthur Kirkland. Hetalia
FanfictionEmociones que suben y bajan como en una montaña rusa, un joven en la flor de su juventud con la actitud de mierda típica de un adolescente. Ese era exactamente Arthur Kirkland. Un chico mas en la "bendita" etapa de la adolescencia.