Park Jisung tiene una duda muy grande e intenta resolverla preguntándole a sus Hyungs con la esperanza de que tengan más experiencia que él en el asunto, para su mala o buena suerte, los mayores terminan por confirmarle con sus propias palabras y ac...
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Abrumado por las sensaciones que últimamente han estado acechándolo, Park Jisung caminó cual muerto viviente deslizándose sigilosamente por los pasillos del dormitorio de sus Hyungs de 127, mismo lugar en el que algunos de los extranjeros habían estado quedándose durante una mediana temporada debido a las promociones de Empathy. No era como si intentase pasar desapercibido, después de todo nada le importaba menos que recibir una invitación a ese lugar, si había salido de su dormitorio era porque ya no podía soportarlo más.
Y es que Jisung ha tenido muchos problemas para conciliar el sueño últimamente, por lo que las jaquecas que sufre a diario son fuertes y no puede evitar sentirse de mal humor. Claro, se lo atribuye todo a ese hecho, sin embargo muy en lo profundo sabe también qué hay una razón más, pese a hacerse el desentendido y negárselo a sí mismo más de un millón de veces.
Tiene una pregunta en la punta de la lengua y no es ningún tonto, sabe perfectamente que las dudas no estarían carcomiéndoselo por dentro si no hubiese una razón para tenerlas. Tal vez sea porque está asustado, pero lo cierto es que no gusta mucho de pensar en el motivo que lo ha orillado a abandonar su cama tan temprano esa mañana y marchase de casa, buscando nada más que un pretexto para mantenerse alejado.
¿Y de qué? Las adorables mejillas adornadas por sus prominentes pómulos le arden de tan solo formularse esa diminuta cuestión: ¿Mantenerte alejado de qué, Jisung?
Mareado, zarandeó la cabeza y, con las manos dentro de los bolsillos de su pants deportivo, dobló en un pasillo y chocó contra el duro pecho de uno de sus Hyungs más físicamente prominentes. O mamados, bromearía confianzudamente su mejor amigo si estuviera con él.
Mierda, Jisung volvió a zarandear la cabeza ridículamente rápido, ganándose una mirada inquisidora por parte de YoonOh.
ㅡ¿Qué está haciendo tan temprano por aquí nuestro adorable Maknae? ㅡ Lo cuestionó mostrándole una adorable sonrisa enmarcada por dulces hoyuelos.
Su Hyung quizá hubiera podido parecerle lindo o sumamente guapo al aludido en otro momento, o tal vez en un universo paralelo donde cierta personita que permanecía riendo adorablemente en sus pensamientos simplemente no existiera.
No sabiendo controlar sus emociones y mucho menos sus expresiones faciales como el adolescente hormonal de dieciséis años que era, Jisung decidió ir directamente al grano con el ceo fruncido:
ㅡJaeHyun, necesito tu ayuda.
El hombre ligeramente más alto que él, pareció sorprenderse. Tal vez es cierto que no tan seguido el Maknae solía presentarse ante sus mayores siendo tan honesto, mucho menos para pedir ayuda debido a que solía ser lo suficientemente orgulloso como para admitirlo. El integrante de 127 terminó por señalarse a sí mismo con un dedo y cuando el pequeño asintió, él lo hizo también, determinado a ayudar al polluelo a emprender sus alitas y...