"La muerte que da a luz a una nueva vida"
En este mundo que conocemos hay habilidades que pueden traer paz o caos a las personas, otras que están en el punto medio.
Hay personas que suelen ser juzgadas por esto...
o por otras razones.
-Entonces lo mataron por la evidencia que tenía- comento el alado al entrar al cuarto de la casa donde llegaron algunas patrullas, los policías inspeccionaban el lugar para encontrar algo, mientras que el héroe y la detective se encontraban en el cuarto del señor Yamamoto con una forense.
Azuma le comento durante el trayecto a la casa que el señor Yamamoto estaba en cubierto para culpar a un grupo de personas que se rumoreaba que experimentaban con personas que llegaban a secuestrar. Los policías se encontraban buscando por cada esquina de la casa las evidencias, sabían que él no las dejaría en un lugar visible, tuvo que ocultarlas en una caja, en su armario u otro lugar.
-Es una suposición, está el arma homicida. Si no se encuentran evidencias y al asesino, el informe estará escrito que fue suicidio. La hora de la muerte fue a las once de la noche- informo la forense para después retirarse del cuarto, dejándolos solos con el cuerpo.
-Si fue un suicidio, ¿por qué no hay manchas de sangre en el cuarto?- se cuestionó la azabache mientras inspeccionaba la habitación si encontraba alguna pista que llegara a la conclusión del caso, eso también dejo pensando al rubio.
El cuarto se encontraba ordenado, ninguna cosa fuera de lugar, libros ordenados en alfabeto, plumas guardadas en una taza blanca que se encontraba a un lado de la computadora de escritorio. Una pequeña maceta cerca de la ventana, se veía que le daban los cuidados adecuados para que no se marchitara. Unos diplomas colgaban de las paredes junto con unas fotografías de la escuela y la familia.
Pero los pensamientos de los dos fueron interrumpidos cuando un joven entro a la habitación.
-Azuma-san, revisamos el celular de la víctima y los últimos mensajes son con su hermano- dijo algo nervioso al ver el cadáver en el piso manchada algo de sangre.
-¿De qué hablaron?- le pregunto mientras se interponía en la vista del chico para que no siguiera viendo el cuerpo del señor Yamamoto.
-S-Sí, se reunieron ayer por la noche en la casa de su hermano.
-Muchas gracias- le sonrió, este asintió y salió rápidamente del cuarto-. ¿Por qué sigues aquí? No quiero ser grosera, pero este no es tu trabajo.
-El trabajo de un héroe también implica ayudar a los policías en lo que necesiten.
-Creo que es más al contrario, digamos que solo son el apoyo o se encargan de terminar el trabajo de los héroes, por ejemplo, arrestando a los villanos.
-Tienes razón, pero también estamos para apoyarlos- se acercó a la detective con una sonrisa, esperando que aceptara su ayuda.
-Está bien, no tengo problema con eso, especialmente que Gen está descansando.
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Los dos habían llegado al departamento del hermano de la víctima, tocaron la puerta levemente y esperaron que abrieran la puerta.
-Buenos días, ¿les puedo ayudar en algo?- pregunto un señor azabache que abría la puerta.