Capítulo único

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Los ‘’te quiero’’ suenan más tiernos cuando provienen de tu voz, la noche alrededor de tu persona se hace más. Creo enfermarme de amor. Quisiera caminar el sendero de nuestro jardín a tu lado, desearía hacerme noche en tu piel y creer que fue todo un espejismo, para luego descubrir que ocurrirá, pero en nuestra realidad, en esta dimensión. Amarte como nunca lo haría, aquel amor entregado con la misma fuerza. Tenerte aferrado a mí y no poder creerlo. Fuimos aquellas líneas convergentes en nuestro plano astral. Escuché que podemos tocar todo el cuerpo de una persona, pero cuando de verdad entramos en contacto con sus ojos, su sonrisa o su oscura alma. Ahí ya no hay marcha atrás, no existe alguna cosa que cambie aquel marcante suceso. Tan mío, que formas parte de mi piel. Conocer la miel del amanecer que desprende tus pupilas. Sentirte tan cerca mío, lo suficiente para palpar la suavidad que corresponde a tu piel, para apreciar el brillo de tus ojos, la perfección en las líneas de tus labios. Buscar con mis dedos los senderos hasta llegar al fin de tu ser, lograr fundirme contigo en las sombras de nuestra alcoba y hacerte un poema de amor. Canciones que parecen máquinas del tiempo, me llevan a viejos recuerdos en dónde estábamos juntos, y es triste recordar aquel amor que ya no volverá. En el transcurso me quedé estancada, en medio de la nada, sin motivos de movimientos, sin algún sentido para poder retomar mi camino. Recuerdos, vienen y van. Te dejé detrás hasta volverte un punto en la lejanía. Te quise recuperar, pero en pleno camino, me detuve y pensé en que ya no valía la pena. Nos quisimos, pero de cierto modo está previsto que sería algo efímero, fue tangible el contacto delicado entre nosotros, pero no lo necesario para crear las memorias de nuestras caricias.

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⏰ Última actualización: Aug 30, 2020 ⏰

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