Capítulo 17

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El ambiente estaba tan perfecto que le apetecía a muchos ciudadanos ir a disfrutar del día agradable a pesar de que ya era la una de la tarde, o quizá más tarde. Shadow y Amy caminaban por las veredas de las calles agarrados de la mano, mientras que Silver iba delante de ellos muy emocionado porque su papá y Amy estaban a punto de comprarle su chao.

Un lindo vestido Amy había escogido, pues era uno blanco, pero con perlas que decoraba la parte del pecho; una correa negra delgada decoraba su cintura, de esta manera formando mejor su figura, y con unos bonitos guantes blancos, la hacían ver elegante. Y Shadow, él sólo había escogido algo normal; un pantalón, una camisa, y zapatos, nada fuera de lo común.

Entonces, como estos habían caminado un buen rato, Silver detiene su caminar, de esta manera llamando la atención de su papá, y de Amy. Ambos mayores se miran entre sí, y se dan cuenta que el pequeño plateado se había cansado, y necesitaba estar en los brazos de Shadow. El erizo negro rió ante ello, y se agachó un poco para cargar el pequeño Silver, y Amy sólo veía con mucha ternura.

— Ya quiero elegir mi chao, papá. —comentó Silver jugando con la nariz de Shadow.

— Primero iremos a distraernos en el parque, allí hay juegos divertidos. —dijo el erizo.

— Me dan miedo esos juegos. —comentó Silver asustado.

— Amy y yo estaremos allí, y no dejaremos que te pase algo, ¿Bien? —dijo este.

Entonces, la joven Rose asintió con la cabeza mientras miraba al plateado, quien la observaba como si estuviera esperando una respuesta de si lo que dijo Shadow era cierto. "¡Bien!"; exclamó Silver feliz, y los mayores estaban más tranquilos al ver que el niño no haría berrinches por tal tema.

Los erizos siguieron caminando después de aquello, pero Amy se sentía algo alejada, así que se acercó más a su pareja, y lo tomó del brazo derecho ya que con la otra Shadow llevaba al pequeño. El erizo negro la miró, y le sonrió a la eriza, quien le dio un beso en la mejilla, haciendo ruborizar al mayor.

Cuando los tres erizos los cuales parecían una familia ante las demás personas, se podía escuchar los gritos de niños jugando, y divirtiéndose. Esto hizo sentir a Silver algo nervioso, pues este creía que aquellos niños gritaban porque estaban en problemas; pero Shadow y Amy le decían buenos comentarios para que el pequeño no se asuste de ello.

— Bebé, estarás bien, ¡En serio! —le dijo Amy viendo al niño, quien se acurrucaba al pecho de Shadow— ¡Oh, vamos, Silver! Allá hay niños y niñas que podrían ser tus amigos. —hablaba esta.

— Silver, ya lo hemos hablado. —dijo Shadow perdiendo la paciencia, pero Amy lo calmaba.

— ¡No quiero! —exclamó Silver.

De pronto, cuando los mayores estaban a punto de rendirse, Silver ve a una niña jugar en uno de los juegos del parque; ella se veía muy feliz, y parecía no sufrir. Entonces, esto hizo a Silver cambiar de opinión, y se quedó pensativo.

Unas señales formaba Amy con sus manos, los cuales daban a entender a Shadow que no obligarían al plateado a hacer algo que no quiera, y cuando los mayores comenzaron a caminar, Silver, de manera tímida, tocó con su dedo índice la mejilla de su papá para poder decirle que estaba arrepentido.

— ¿Qué pasa, Silver? —preguntó este curioso.

— Quiero ir allá. —dijo el niño señalando.

Ni una palabra dijo Shadow, era difícil convencer a un niño, y cuando dejas de insistir, él se anima. Amy rió al ver que Shadow suspiró cansado, y la risa también invadió al erizo negro, quien se dirigía a los juegos con su hijo en brazos, y con su novia al lado.

Destino Inesperado [Shadamy]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora