El regreso al castillo fue un éxito, Sofí y yo pasamos desapercibidas ante los guardias y O'Brien se encargó de declarar al príncipe encontrado.
-Lo que hizo fue asombroso- dijo Sofí emocionada.
-No es para tanto, pero Sofí ¿te puedo pedir un favor?- dije seria
-Lo que sea señorita- dijo Sofí preocupada
-Puedes traerme algo de comer por favor-
-Por supuesto, ahora mismo-
-Gracias- dije aliviada mientras Sofí se iba de la habitación
Mientras preparaban mi comida me cambie de ropa para que nadie sospechara de mi fuga del palacio, aunque creo que el emperador ya lo sabe, por O'Brien.
Estaba agotada.
La puerta se abrió, era Nyx
-Hola de nuevo- dije regalándole una sonrisa
-Hola ¿Puedo comer contigo?- dijo un poco tímido
-Por supuesto- dije alegremente, acerque una silla a la mesita para que él se sentara en ella -¿Y? ¿Cómo te fue?-
-Nada del otro mundo, no dijo nada solo me pidió retirarme- dijo indiferente
Este maldito emperador, realmente es un tonto, si fuera yo le habría pedido disculpas a Nyx por ser tan malo con él.
-Pero...- dijo un poco avergonzado
-¿Pero?- dije
-Antes de salir de su oficina me dijo Gracias- dijo el pequeño
¿Gracias? ¿Qué significa eso? Bueno, no importa lo que signifique, Nyx parecía feliz de escuchar esa simple palabra salir de la boca de su hermano.
Esa noche la cena fue muy divertida, Nyx y yo hablamos mucho, incluso Sofí nos acompañó a comer junto con O'Brien, que parecía haber recibido una regañada. Me pareció que esa noche fue muy especial para el pequeño príncipe, al fin había encontrado una pizca de alegría en su vida y yo formaba parte de eso.
-Príncipe Nyx es hora de dormir- dijo O'Brien
-No quiero- dijo lanzándole una mirada retadora
-Nyx- O'Brien comenzó a enojarse.
Realmente estos dos no se llevaban bien
-Yo lo llevare a su cuarto príncipe, y si quiere le puedo leer algo- dijo Sofí amablemente
-Está bien- dijo el príncipe mientras se levantaba de la mesa y le sujetaba la mano a Sofí
Nyx me hizo una reverencia y le saco la lengua a O'Brien. Luego salieron de la habitación.
Nos quedamos en silencio un momento
-¿Señorita Jade?- dijo O'Brien un poco inseguro
-¿Qué pasa?- dije preocupada
-Sé que no quiere ver al emperador, pero él desea que lo acompañe esta noche-
Supongo que el emperador no es del tipo de persona que se da por vencido, pero me pareció raro ya que la que lo acompañaba era Ágata por su conexión desde pequeños.
-Está bien- dije indiferente
Mientras O'Brien me escoltaba a la habitación del emperador pude notar que mientras más nos acercábamos más vacío y silencioso estaba.
Llegamos a una puerta que estaba custodiada por dos guardias, estos nos abrieron paso y O'Brien toco, acto seguido abrió la puerta.
-Su majestad, la señorita Jade llego- dijo haciendo una reverencia
Yo aún no entraba a la habitación, pero lo que pude ver era que era mucho más grande que mi alcoba y que esa habitación estaba conectada a otra, creo que era su oficina. Aun no podía ver al Emperador.
-Hazla pasar- dijo, era la voz del Emperador.
O'Brien me hizo una señal, estaba muy nerviosa, pero aún no superaba lo que había hecho en la mañana así que me decidí en poner una cara seria.
Una vez dentro de la habitación pude ver que estaba iluminada con una pequeña lámpara en una mesa de centro, alrededor de esta había unos dos sillones anchos y hermosos. En uno de ellos estaba el emperador sentado viendo hacia la ventana.
O'Brien cerró la puerta.
-Siéntate- dijo el emperador sin voltear a verme
Me senté en el sillón vacío.
El Emperador estaba portando una pata que se encontraba abierta, mostrando de la cintura para arriba y en la parte de abajo llevaba un pantalón. Todo el vestuario parecía de seda.
Verlo así hizo que mi corazón se acelerara, pero tenía que mantener la compostura. No importaba lo que tratara de hacer, estaba realmente enfadada con él.
-Te estuve buscando todo el día- dijo. Dirigió la mirada hacia la mía
-Lo sé- dije indiferente
-¿Te gusto el pueblo?- dijo, mientras recargaba su cabeza en su mano
-Si-
-Bien- dijo esto último y aparto su mirada
-¿Eso es todo, solo dirá eso?-dije furiosa
-¿Qué quieres que diga?- me dijo. Dio un bostezo al aire
Me sentía irritada y triste por su indiferencia.
-Es por esto que Nyx escapó- dije sin pensarlo dos veces –El anhela un hermano que lo quiera y lo proteja-
-Tiene que vivir con eso- dijo. Sus ojos no mostraban ninguna reacción.
-¿Qué?- dije confundida
-No todos tenemos lo que queremos- regreso la mirada hacia mi –Así es la vida-
Una punzada se incrusto en mi corazón.
Él tenía razón; yo morí de una manera injusta, tenía sueños por delante pero se apagaron. También el emperador, perdió a su madre a una edad temprana, aunque...
-La vida no ha sido justa para usted y para mí, pero tiene las herramientas para hacer la vida de Nyx algo hermoso- dije.
Mi actitud había cambiado, estaba siendo comprensiva y amable, la vida de Nyx me rompía el corazón.
-Nada dura para siempre, eso terminara cuando yo muera- dijo cortante
-Tiene razón, pero al menos dele buenos recuerdos en los cuales refugiarse cuando pase un momento difícil- estaba desesperada por hacerlo. Me levante de mi asiento, me dirigí hacia el Emperador, me agache, tome su mano y puse mi frente en esta -Por favor, se lo suplico Emperador, el príncipe no se merece esto- Estaba al borde de llorar, me sentía impotente.
La habitación quedo en silencio, el Emperador no decía nada. Comencé a sentir pánico de lo que sucedería, tal vez estaba enojado, pero no me arrepiento de haberlo hecho. Ver a un niño sufrir desde tan pequeño era algo muy triste
El Emperador aparto su mano de mi frente, y con esta misma agarro mi barbilla, la alzo hasta que mis ojos quedaron directos hacia los suyos.
-¿Qué fue lo que te conto Nyx para actuaras de esta forma?- dijo acercando su cara a la mía.
Las lágrimas inundaron mis ojos; no quería terminar así, pero ya no podía hacer nada.
-Me conto su nacimiento- dije con la voz quebrada.
Las lágrimas comenzaron a recorrer mi rostro.
-¿Por qué lloras?- dijo otra vez con tono indiferente
-No lo sé- dije mientras me limpiaba las lágrimas de la cara. El Emperador me seguía sosteniendo la barbilla.
-No llores- dijo
Su voz se volvió gentil, y junto con eso, acerco su cara hacia la mía y comenzó a besar uno de mis ojos.
-Prométeme que serás bueno con Nyx de ahora en adelante- dije casi en un balbuceo
-Lo prometo- dijo suavemente
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La concubina del demonio de ojos azules
RomanceUna hermosa concubina es capaz de robarle el corazón al demonio de ojos azules