Natsu tenía la mano apoyada en su frente, como si le doliera, aunque realmente lo que le molestaba eran los rayos de sol que entraban por la ventana de la habitación. Al apartarla toco algo suave y sedoso, el pelo de Mirajane.
—Buenos días—dijo ella acurrucándose en su pecho mientras daba un ligero bostezo aún con los ojos cerrados.
—Buenos días—fue lo único que pudo decir.
Se sentó al borde de la cama con cuidado, sentía su cuerpo cansado por lo ocurrido anoche. Sus parpados pesaban y tenía marcas de beso por todo el cuello. La joven, que estaba cubierta de cintura para abajo, se estiraba para desperezarse mientras algunos mechones cubrían lo esencial de su pecho.
—Lo de anoche fue genial, eres muy cariñoso Natsu Dragneel—rodeó con sus brazos a este mientras sus suaves pechos tocaban la espalda frotándose como si de una esponja se tratase.
—Si—suspiró agotado.
—¿Ocurre algo?—le preguntó mordiendo su oreja suavemente.
—Es solo que...me siento extraño—contestó.
—Oye...se que puede resultar extraño, ha pasado mucho tiempo desde que bueno...estuviste con alguien. Pero esa sensación, te prometo que desaparecerá—le dio un beso—te quiero.
—Y yo a ti—ambos se besaron.
Pero ni eso, ni la ducha sirvieron para hacerse sentir mejor al mago. Ya vestido, vio que la joven había preparado un buen desayuno.
—Espero que tengas hambre—dijo.
—Si, la verdad es que bastante—se sentaron a comer y mantuvieron una conversación tranquila.
Mirajane se despidió con un beso cuando el mago se marchó de la casa. Aunque estaba feliz, se sentía preocupada por ver que tal vez este no aceptase realmente sus sentimientos. Han transcurrido tres años pero el dolor de una pérdida y más como se produjo puede ser muy mala para una persona.
Natsu se sentó en la hierba cuando llegó al lugar, hacia mucho que no pisaba aquel sitio en concreto debido a las tareas como Mago Santo y a las misiones que realizaba.
—Hola Serry...soy yo...Natsu, ¿te acuerdas de mí?—preguntó con una sonrisa melancólica—no sé muy bien por donde empezar...¡ya sé!—dijo feliz—ahora soy Mago Santo, ¿recuerdas cuando te dije que quería serlo en un futuro?, pues ahora lo soy.
Una brisa fresca y maravillosa se respiraba en aquel lugar.
—Ahora estoy con Mirajane...tal vez forme una familia como te dije...¿recuerdas?—algunas lágrimas recorrían sus ojos—quiero ser un buen padre algún día...¿recuerdas?—apretó los labios tratando de controlar su tristeza—se que quieres que sea feliz y Mirajane...me hace feliz...pero siento en mi corazón...como puedo perder todo de golpe...como la última vez...¿recuerdas?.
Rompió a llorar cuando los recuerdos de aquellos bellos momentos pasaron por su mente. Creía que había podido superar totalmente la muerte de su esposa, pero solo era una mera ilusión. No es que no sintiera amor por Mirajane, pero en su corazón sentía que les mentía a las dos.
—Natsu...—abrió los ojos al escuchar aquella voz.
Era ella, delante suya, su fantasma.
—Serry...
—Natsu, fui yo quien te dio el empujón anoche. Te quiero, siempre lo haré pero debes ser feliz. Esa chica vale oro y te ama con locura—dijo.
—¿Lo dices por lo de anoche?, un momento...¿nos viste?—preguntó avergonzado.
—Puede que si...puede que no—se echó a reír—lo que quiero decir es que abras tu corazón a esa joven. Ya verás como te sientes mejor y eres feliz, yo solo cuidare de ti desde el cielo...con una gran sonrisa al ver que rehaces tu vida—dijo con una sonrisa.
—Serry—alargó su mano y aunque solo fue por un segundo, pudo sentir la calidez de su rostro.
—Debo irme, no puedo estar en esta forma mucho tiempo.
—Gracias Serry—agradeció feliz.
—Debes vivir felizmente...¿recuerdas?—y desapareció.
El mago secó sus lágrimas y esbozó una sonrisa mientras estiraba los brazos. Regresó horas más tarde a la casa de Mirajane, estaba haciendo preparando una ropa para su siguiente aparición en una revista de moda.
—Natsu, ¿qué haces aquí?—le preguntó sorprendida.
Al entrar, la tomó del rostro y la besó de la manera más dulce que pudo. Al separarse, pudo respirar aliviado y feliz, realmente era como dijo Serry. La joven, sorprendida, le devolvió el beso mientras con sus brazos rodeaba su cuello.
—Siento el haber actuado tan extraño antes...yo—pero fue callado por otro beso.
—No pasa nada, sabes que nuestro amor es fuerte, ¿verdad?—él asintió antes de ser besado de nuevo.
Transcurrieron unos cuantos días y Natsu iba a dormir a casa de su novia cuando terminaba de trabajar para el Consejo Mágico. Poco a poco, la sensación fue desapareciendo hasta que no quedo rastro alguno. Y eso se notaba ya que ambos estaban muy felices y sus comportamientos de pareja eran complices.
No muy lejos de Magnolia, una persona misteriosa examinaba la ciudad apoyado en la pared mirando por la ventana desde lo alto de la colina. Aquel día estaba lloviendo y muy fuerte.
—Oye, ¿seguro que es aquí?—preguntó este.
—Si, la persona que buscas esta en ese sitio—contestó su compañero metiendo unos troncos en la chimenea para dar más calor a la casa.
—Espero que sea verdad.
—Ya te lo he dicho, ahí vive ese chico—replicó molesto por su falta de fe—por cierto, ¿qué planes tienes con ese chico?.
—Quiero preguntarle acerca de Serry.
—¿La conocías?—le preguntó.
—Si...yo la maté hace años...a ella y toda su familia—una sonrisa se esbozó en su cara.
—¿Y por qué te interesa?.
—Es un secreto...ya lo descubrirás—un trueno resonó por todo Magnolia.
Mientras tanto, Natsu y Mirajane estaban abrazados en el sofá dejando que el sueño poco a poco les fuera venciendo.
Continuara...
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Los demonios también aman(NaMi)
FanfictionAmada y temida a partes iguales, Mirajane Strauss es una de las magas más fuertes de Magnolia y una de las más fuertes del gremio Fairy Tail. Por otra parte, se encuentra el mago despistado pero poderoso, el dragon slayer del fuego Natsu Dragneel. L...