Abrí una brecha entre dos líneas temporales... una tiene toda mi vida y la otra al amor de ella. Si logro cambiar detalles pequeños en el pasado que afecten de gran impacto tal vez supongo que será posible lograr algo mayor, como que la gran guerra...
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Narrador: Omnisciente.
Fueron segundos largos y cansados donde nadie dijo nada, Madara estaba hastiado del peliblanco y Tobirama seguía diciendo mentalmente que le encantaría quebrarle cada costilla a ese Uchiha para que deje de minimizar el dolor que su "Esposa" sintió, y le daba por completo igual que estuvieran entrenando, Madara es un demonio peleando y Tobirama estaba en un casi 99 ٪ seguro que el Uchiha se contenía para pelear porque él le conocía y sabía que ya le hubiera matado. Pensaba en las grandes diferencias de cultura en cuanto a cada clan. Pero él estaba seguro que no importaba que cultura tuviera , el pálido jamás tocaría a su mujer de esa forma.
Los tensos segundos fueron cortados por tres toques en la puerta y cuando Hashirama dio su aprobación de entrar quien les dio la cara fue la joven Mito.
— Espero no interrumpir nada pero Uchiha-hime les busca a los tres, en especial a usted, Uchiha-sama. — dijo con esa vocesilla suya que a Hashirama le parecía hermosa.
Madara salió primero con un rostro que a entrever le dejaba una expresión preocupada.
Cuando los tres hombres entraron de nuevo a la habitación con Mito siguiédoles encontraron a Fukasa con un aspecto mucho mejor y una sonrisa, como si nada hubiera pasado. Fukasa al ver a los Senju de inmediato comenzó a hablar.
– ¡Senju sama, lo que creáis que Madara me hizo es mentira, él no me ha hecho nada y puedo decir que es todo...! — su voz apresurada y un poco nerviosa se oía apresurada hablando directamente con el serio de Tobirama.
– Fukasa-chan, no debes explicar nada. Ya lo sabemos. — dijo cortando su perorata a la mujer morena.
Ella le vio extrañada. Y luego vio a Madara que simplemente asintió con la cabeza en afirmación a lo que dijo Hashirama.
– ¡Eso significa que no han roto el tratado?— dijo alerta.
Hashirama negó con la cabeza y le sonrió.
Ella pareció entonces más tranquila y sin poder evitarlo cayó de espaldas a su futón, sigue sin estar bien del todo y solo había hecho un esfuerzo para aparentar y que no creyeran que Madara era un esposo abusón o algo así.
Todos al ver su acción y su cansancio se alarmaron, pero Fukasa tranquilamente llamó a su esposo a su lado. Madara haciendo caso se hincó a su lado y Fukasa como alto reflejo tomó la mano de Madara entre las suyas.
– Oe, Madara-chan... ¿me puedes hacer un té? — preguntó un poco somnolienta y con voz cariñosa.
Madara le vio con una ceja levantada y sorprendido por el "chan" Pero Mito al escuchar lo del té se adelantó para ofrecerse y que Madara no se separara de su lado.
– Uchiha-sama, si desea yo puedo hacer su té, deje que Madara se quede a su lado.
Fukasa le vio y negó, luego vio a su supuesto marido y le alzó una ceja.